Ante la poca capacidad de la banca para otorgar créditos, como ha sido señalado por expertos y empresarios, han surgido en el país varias apps de financiamiento como Cashea, Kontigo, Lysto, Krece, Popclick, entre otras, que se han convertido en una alternativa para los ciudadanos al momento de adquirir productos y servicios, lo que contribuye a dinamizar el consumo.
Para los comerciantes estas aplicaciones también son una alternativa para sortear el impacto de la inflación y la disminución del poder de compra y poder mantener a flote sus negocios. Tal es el caso de Yaquelin Zavala, encargada de la tienda Viceversa, en el Sambil La Candelaria, quien comentó que la app que tiene disponible en el negocio les ha permitido a sus clientes elevar su ticket de compra.
“Tenemos poco tiempo con la aplicación, sin embargo, hemos notado que cuando el cliente ve que tenemos disponible la app, se atreve a comprar un poco más porque tiene la opción de pagarlo por partes. Eso para nosotros ha sido positivo”, afirmó.
En el caso de Jhoana Albornoz, gerente de la tienda Claire´s del Sambil, la experiencia con la app que ha implementado en su negocio “ha sido positiva. Hay personas que no tienen todo el dinero para comprar al momento y esta aplicación les permite llevarse el producto. En cuanto al pago, no hemos tenido problemas con ningún cliente”.
¿Son estas apps de financiamiento un reemplazo del crédito bancario?
El economista Aarón Olmos explicó que este tipo de aplicaciones digitales, según las leyes venezolanas, no pueden reemplazar el crédito bancario.
“Efectivamente hay diferentes tipos de aplicaciones, la más emblemática es Cashea. Pero estas apps no prestan dinero. El artículo 7 de la de Ley de Instituciones del Sistema Bancario expresa que solamente aquellas empresas financieras constituidas como bancos son las que pueden financiar. Por esa vía, estas aplicaciones no son un banco. Son empresas privadas de capital de riesgo que crean estas herramientas tras una oportunidad que han visto en Venezuela de organizar un mercado bajo la lógica de comprar ahora y pagar después en cómodas cuotas”, precisó.
Aunque descartó que este tipo de emprendimientos afecte al sector bancario, Olmos reconoció que estas aplicaciones han cubierto una necesidad dentro de la economía del país que los bancos no podían hacer.
“Realmente no son un peligro para la banca. Estas apps lo que están haciendo es dinamizar el consumo por vía de la aplicación. No son un reemplazo, pero siguen teniendo futuro, independientemente de que vuelva el crédito bancario. Estas aplicaciones consiguieron un mercado muy particular en la que son funcionales y cubren una necesidad específica que quizás los bancos no podían hacer. Eso es bien interesante”, destacó.









