La infidelidad financiera se define como el acto de ocultar deudas, compras, ingresos o decisiones económicas en la pareja sin distinguir si es heterosexual u homosexual, y eso rompe los acuerdos de transparencia mutua, en algunos casos más allá de la infidelidad carnal por un coito de una noche o la amorosa.
Al igual que una traición afectiva, este comportamiento quiebra la confianza básica y es una de las causas más frecuentes de rupturas y divorcios a nivel global de acuerdo con estudios que se han hecho en varios países de América Latina.
En Venezuela no hay estudios cuantitativos sobre esta materia, pero hay investigaciones de mercado cualitativas referidas a los incentivos o motivos que hay para que en una pareja se “monte cachos” en el uso del dinero y lo mantenga en secreto como si tuviera citas escondidas con un o una amante.
“En el contexto particular de Venezuela, este fenómeno adopta matices específicos debido a su entorno económico dinámico, la dolarización de facto y la devaluación monetaria”, reseña un papel de trabajo referido a Cashea al que tuvo acceso Exclusivas Económicas.
“La infidelidad financiera en Venezuela, a diferencia de economías estables donde la infidelidad se resume en esconder una tarjeta de crédito o una cuenta de ahorros tradicional, se manifiesta a través de patrones como ingresos ocultos en divisas o el extranjero debido a la disparidad cambiaria y la alta dependencia de remesas, trabajos freelance o bonificaciones externas”, , acota el prospecto.
¿Cómo se manifiesta la infidelidad financiera en Venezuela?
Ingresos ocultos en divisas o el extranjero: Debido a la disparidad cambiaria y la alta dependencia de remesas, trabajos freelance o bonificaciones externas, es común que uno de los miembros oculte que percibe ingresos en dólares, criptomonedas o mediante plataformas como Zelle, PayPal o Binance, manteniendo dichos fondos fuera del radar del presupuesto familiar.
Cuentas o «billeteras digitales» secretas: El uso de cuentas internacionales compartidas (prestadas por familiares) o billeteras virtuales privadas es una vía frecuente para desviar dinero. Al no haber estados de cuenta físicos que lleguen al hogar, el rastreo de estos fondos se vuelve casi imposible para la pareja afectada.
«Gastos hormiga» o compras en dólares no reportadas: Esconder compras de ropa, tecnología o salidas argumentando que «fueron baratas» o pagadas en efectivo. El uso del efectivo en dólares facilita que los movimientos de dinero no dejen huella digital en las cuentas bancarias nacionales.
Préstamos o apoyo económico a familiares a escondidas: Ayudar económicamente a padres, hermanos o amigos sin el consentimiento o conocimiento de la pareja es una práctica muy común. En situaciones de crisis de salud o emergencias en Venezuela, muchos justifican este engaño para «evitar conflictos», aunque desestabilice la economía del hogar.
Deudas acumuladas bajo cuerda: Solicitar préstamos informales en dólares a conocidos o comprometerse con sistemas de pago a crédito informales sin avisar en casa, lo que genera un riesgo financiero familiar severo si la deuda se vuelve impagable.
En tal sentido se considera que Cashea -sin que su propósito sea salvar parejas- estaría reduciendo la infidelidad financiera en Venezuela al formalizar, bancarizar y hacer visibles los hábitos de consumo que antes se ocultaban bajo el anonimato del dinero en efectivo porque el método de pago por cuotas “ataca directamente los principales detonantes del engaño económico” mediante mecanismos técnicos y estructurales.
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