El gobierno de Estados Unidos estaría renovando discretamente la licencia de Chevron para operar en Venezuela, autorización que fue retirada en mayo de este año. Pero ahora, se trata de una “licencia específica” y no general, que permite a la petrolera norteamericana reanudar una actividad más regular con Pdvsa, según información publicada por The Miami Herald.
Según el marco, Chevron pagará a la administración de Maduro «en barriles de petróleo en lugar de efectivo, un cambio que podría dar a Caracas cierta libertad para comercializar sus recursos en medio de las continuas sanciones internacionales. Las fuentes señalan que una distinción significativa entre una licencia específica y una general es que la primera puede emitirse de forma privada, mientras que la segunda se otorga de forma que esté a la vista del público”, reseña el periódico norteamericano.
Asimismo, asegura que “ayer se llevaron a cabo negociaciones en Caracas para modificar el contrato con PDVSA”. Una decisión que cambia el giro de la política exterior de Estados Unidos con Venezuela, en medio del contexto geopolítico mundial.
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“Al ser preguntado sobre la nueva licencia, el Departamento de Estado afirmó que se emitió únicamente para fines de mantenimiento de Chevron y para crear las condiciones para que el régimen pagara la enorme deuda que tiene con la petrolera texana, pero que no pretendía brindarle a Maduro ningún tipo de alivio financiero. ´Si bien no podemos hablar de licencias específicas, el gobierno de Estados Unidos no permitirá que el régimen de Maduro se beneficie de la venta de petróleo´, declaró el Departamento de Estado al Miami Herald en un correo electrónico”, reseña el medio de comunicación estadounidense.
Importante recalcar, que la deuda de Venezuela con Chevron se calculaba en unos 3.000 millones de dólares antes de que esta cantidad se redujera tras la decisión del gobierno de Joe Biden de otorgarle a la petrolera norteamericana una licencia para operar en el país entre octubre de 2022 y mayo 2025.
Otras compañías energéticas internacionales, como la española Repsol, la italiana Eni, la francesa Maurel & Prom y la india Reliance Industries, también se vieron afectadas por las sanciones económicas estadounidenses.
“En conjunto, estas empresas representaron otros 230.000 barriles diarios de producción. Chevron y las demás empresas han desempeñado un papel fundamental en los esfuerzos de Venezuela por recuperarse del casi colapso de su industria petrolera, que llegó a producir 3,2 millones de barriles diarios antes de reducirse a tan solo 400.000 barriles diarios en 2020. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, justo por delante de Arabia Saudita”, reseña Reuters.
Europapress: Repsol también estaría abogado por monetizar su producción en Venezuela
En medio las informaciones sobre las nuevas autorizaciones de Estados Unidos con Venezuela, en materia de hidrocarburos, Europapress, reportó que la empresa multinacional española de energía y petroquímica, Repsol, también “mantiene la esperanza de encontrar algún tipo de marco” para dialogar con el gobierno de Donald Trump, con el objetivo de que le permita «monetizar su producción en Venezuela, según indicó el consejero delegado del grupo, Josu Jon Imaz”.
“En una conferencia con analistas para presentar los resultados del primer semestre, Imaz, señaló que Repsol siempre cumple y cumplirá con todas las leyes y regulaciones, nacionales e internacionales, aplicables a las operaciones en Venezuela», añade el texto.
La multinacional española, mantiene su presencia en Venezuela, con el fin de suministra gas natural en su mercado interno para “sostener su sistema eléctrico, y simultáneamente, cuenta con un diálogo muy constructivo y transparente con el Gobierno estadounidense».
Otro dato interesante, es que “según consta en la documentación semestral remitida por el grupo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Repsol ha recortado su exposición patrimonial en Venezuela a 30 de junio a 330 millones de euros, frente a los 504 millones de euros a que ascendía a cierre de 2024. Esta cifra incluye fundamentalmente la financiación otorgada a sus empresas filiales venezolanas, la inversión en Cardón IV y las cuentas por cobrar con PDVSA”.









