En los últimos días se ha ampliado aún más la brecha entre la tasa del dólar oficial y la del paralelo. Sin embargo, este diferencial no es de reciente data. Economistas contabilizan seis meses de inestabilidad cambiaria, llegando a una brecha de 43%. Ante ello, ¿cómo pueden las empresas enfrentar el actual entorno cambiario? Iván Acosta, director general de PGA Group, y Manuel Sutherland, profesor del doctorado de Estudios del Desarrollo del CENDES-UCV, analizan su impacto y ofrecen algunas recomendaciones.
Acosta señaló que en el corto plazo «las empresas podrían tener ciertos niveles de protección, pero a mediano y largo plazo el gobierno, tanto por voluntad como por obligación, está comprometido a disminuir el uso de divisas».
Considera que la posibilidad de conseguir divisas va ser cada vez más complicado: «Va a costar obtenerla y mucho más obtenerlas de forma oficial. Por lo tanto, para las empresas va a ser muy difícil en el mediano y largo plazo protegerse de este diferencial cambiario porque al final la economía va a emigrar de forma significativa al mercado negro más que al mercado oficial».
Empresas privadas versus pequeñas
Por su parte, Manuel Sutherland mencionó que las empresas pequeñas y más informales «tienen mayores herramientas de defensa porque tienen una relación de menos control estatal, que les permite hacer operaciones al filo de la ley o rompiendo la ley o partiendo la norma».
Añadió que «las empresas estatales y las empresas privadas grandes tienen que cumplir de manera muy estricta la norma y tienen que tragarse el diferencial cambiario, que es lo que está sucediendo. Las empresas privadas están aumentando dramáticamente los precios en dólares para compensar el diferencial cambiario».
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Sutherland también comentó que «si el diferencial cambiario es de 40%, por decir un ejemplo, y una mercancía cuesta o tiene un precio de venta de 100, la venden en 140 para luego tener equivalente a la brecha cambiaria si lo hubieran vendido al tipo de cambio más alto».
A su juicio, esto explica el término «devaluación en dólares». «Eso indica que los precios en divisas suben, lo que la gente llama erróneamente inflación en dólares, pero eso es más bien una distorsión cambiaria temporal que hace que los precios en todas las divisas se incrementen por el diferencial cambiario que está desajustado, que necesita deslizar y que el gobierno retiene de manera artificial».
Consejos para protegerse de la brecha cambiaria
Iván Acosta recomienda a las empresas para protegerse, en la medida de lo posible, del diferencial cambiario, «tener un conocimiento exacto de toda su estructura de costos en bolívares, en dólares», además de conocer las prioridades del negocio.
Dijo que una vez que la compañía tiene clara la estructura de costos, la asociación de precios con los costos se va resolviendo con mayor facilidad. «Sin embargo, la clave de todo esto tiene que ver con la competencia, el mercado, el tipo de producto, la sensibilidad y elasticidad que hay de demanda y de compra con relación a tu tipología de producto».
Insistió en que también es fundamental para las empresas tener un conocimiento profundo del valor de los servicios o productos que ofrece. «Realmente no hay una fórmula mágica, lo que hay es, primero, un conocimiento profundo a lo interno en materia de costos y ver qué de allí puede haber probabilidades de éxito en términos de estar muy cerca a sectores prioritarios».
Tiempos díficiles para las empresas
Iván Acosta señaló que para poder sortear la recesión que generaría esta situación, las empresas deben hacer una observación a lo interno, como «optimizaciones, costos, inversiones, planes específicos, procesos. Todo lo que signifique optimizar sin desmejorar la calidad tanto del producto como de los servicios. Dominar el espacio, el ámbito interior es la clave cuando hay temas recesivos».
Dijo que «la recesión en general no es uniforme, no es igual para todos los sectores. Esto definitivamente va a afectar más a los sectores de bienes de capital, de comercio. Pero el servicio probablemente tiene una dinámica distinta. Cuidado, si más que disminuir termina aumentando».
Otra posibilidad es que, según señaló, «van a haber menos clientes. Por lo tanto, la estrategia es más de aumentar mercados, tomar clientes, recuperar clientes de la competencia por la misma limitación de mercado que va a haber. De lo que se trata es de generar un valor diferenciado que se da tanto con un producto como con servicios».
Para finalizar, Acosta expresó que la experiencia de tiempos pasados le ha enseñado a las empresas qué es lo que más les funciona: «No son momentos fáciles, son momentos muy complejos que hemos vivido antes, pero lo que toca es asumir un día a la vez, muchísima cautela con los compromisos en una moneda que no tenemos y probablemente no vayamos a tener disponible o abiertamente en el corto plazo».









