El apalancamiento en las acreencias comerciales que poseen las empresas nacionales con las compañías de servicios petroleros es planteado como una solución del sector privado para responder a la necesidad de reactivación de la industria, expuso este miércoles Alejandro Dopazo, director ejecutivo de Grupo Petroamerica y coordinador nacional de Capital Nacional.
Durante la presentación de una iniciativa que agrupa a compañías contratistas petroleras de capital nacional, el empresario advirtió que las compañías de servicios nacionales se encuentran en el centro de dos dinámicas simultáneas que implican la reactivación de la industria y la exigencia de cumplir con estatutos comerciales y estándares internacionales de cumplimiento.
“Para nadie es un secreto que PDVSA ha acumulado un número de acreencias comerciales con las empresas contratistas nacionales”, dijo y explicó que, por ende, este sector es parte tanto del impulso al sector petrolero como del proceso de reestructuración de deuda.
Para responder a esta demanda, que exige actualizar capital humano, tecnología y prácticas operativas, las empresas necesitan canalizar fuertes inversiones y, ante las limitaciones del crédito local, Dopazo explicó que se han sostenido contactos directos con bancos, fondos de inversión estadounidenses y con el comité de acreedores internacionales más importante, explorando la posibilidad de apalancarse en las acreencias comerciales que poseen las empresas nacionales.
En este sentido, Dopazo expuso que “los contratistas petroleros entendemos que va a haber una reducción del valor nominal de la deuda, va a haber un recorte, ese número final va a representar el proceso de negociación y para ese proceso de negociación y para que nosotros podamos ir a los mercados a poder financiarnos, es importante establecer cuál es el marco de negociación que la República y PDVSA van a usar en ese proceso de reestructuración”.
Al no existir un marco legal supranacional ni tribunales únicos para arbitrar una reestructuración de deuda soberana, Dopazo enfatizó que estos procesos se rigen por prácticas y principios internacionales. Bajo esta premisa, lanzó una propuesta concreta de cara al mercado financiero.
“El marco de negociación más presente anunciado por el Grupo de los Países del Club de París se llama marco común y ese marco común tiene un principio que se llama el principio de comparabilidad. Nosotros proponemos que la reestructuración de la deuda venezolana, incluyendo la deuda con proveedores, incluya ese principio de comparabilidad y que nos permitiría a nosotros ir a los mercados financieros internacionales y poder financiarnos para responder la demanda que estábamos viendo”, aseveró.
Dopazo ofreció estas aseveraciones como un adelanto del foro “La inversión privada en el desarrollo petrolero nacional”, organizado por un grupo de empresas de servicios petroleros agrupadas en “Capital Nacional” y que se llevará a cabo el próximo 22 de octubre en el hotel Gran Meliá Caracas.
En este encuentro participarán también el economista Asdrúbal Oliveros y el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, quienes presentarán estudios preparados exclusivamente para ese momento.
La complejidad de la deuda
Asdrúbal Oliveros adelantó algunos datos del estudio de sostenibilidad fiscal que presentará en el foro y señaló que al sumar los requerimientos para resolver los cuellos de botella en infraestructura petrolera y el sector eléctrico, los montos superan los 25.000 millones de dólares, recursos que escapan por completo al alcance del sistema financiero interno y que obligan a buscar apoyo en multilaterales y en los mercados internacionales.
Destacó que la recuperación de los ingresos fiscales petroleros, cuyas estimaciones cifran en 32.000 millones de dólares de ingresos por esta vía este año y apuntando a más de 40.000 millones para el siguiente, dibuja un escenario más favorable frente a los años de mayor contracción, pero que se requiere más que eso para resolver el problema de la deuda externa.
“Por supuesto en la medida que el sector petrolero tenga una reactivación más acelerada vamos a avanzar. Por eso es muy importante atender el tema de la deuda que tiene diferentes aristas, porque el problema de la deuda venezolana es complejo. Nuestra deuda es de múltiple naturaleza”, explicó el analista económico.
Recordó que la deuda venezolana tiene carácter bilateral, con varios países; es financiera, porque está también relacionada con bonos, es con organismos multilaterales y también con el sector privado, incluido el petrolero y contratistas.
Asimismo, Oliveros subrayó la urgencia institucional de resolver este entramado de deuda debido a una realidad crítica sobre el flujo de caja del Estado que no está en su control.
“Un dato revelador de por qué es urgente resolverlo. Hoy Venezuela, el 83% de su flujo de ingresos, no lo controla el Estado. Ustedes saben que ese dinero entra en cuentas del Tesoro Americano. Y la razón (…) es que el Estado venezolano, ni Pdvsa, ni ningún ente del gobierno puede tener cuentas porque se las embargan, porque está en default de deuda”, explicó.
La realidad del crecimiento petrolero
Por su parte, el análisis del entorno macroeconómico y de la percepción ciudadana fue abordado por Luis Vicente León, quien subrayó que la reactivación de licencias energéticas demuestra que el sector petrolero sigue siendo el principal motor multiplicador del producto interno bruto (PIB).
Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de dimensionar los anuncios recientes en el ámbito petrolero y distinguir entre las expectativas y los hechos concretos.
“En el acuerdo binacional (entre Venezuela y Estados Unidos) hay una oferta teórica de inversión de 100 mil millones de dólares desde 17 campos petroleros (…) Pero dos días después, lo que sí hubo es un anuncio concreto de compromiso de 7 mil millones de dólares de inversión de Chevron en los campos petroleros que les fueron asignados (…). El primero algo que aún hay que revisar a ver cómo evoluciona”, explicó.
Asimismo, recalcó que la discusión debe centrarse en la capacidad estructural de la economía para sostener dicho crecimiento y traducirlo en bienestar real.
“La pregunta no es solamente si voy a crecer o no, porque crecer, vamos a crecer (…) Pero la pregunta es si ese crecimiento que esperamos es un crecimiento que genera desarrollo, es un crecimiento que genera una mejora real en la calidad de vida y si estamos preparados para sostener ese proceso de crecimiento”, dijo.
Los participantes coincidieron en que el repunte petrolero corre el riesgo de frenarse si no se atiende de forma integral el ecosistema que rodea la actividad extractiva, abarcando desde la generación eléctrica adecuada hasta la disponibilidad de talento humano capacitado y empresas de servicios con solvencia financiera.
Únete a nuestros canales de WhatsApp, Telegram y YouTube para mantenerte informado.









