El martes 9 de septiembre a las 7:30 P.M. Venezuela entera se paralizó para ver el juego de la eliminatoria sudamericana al mundial de fútbol. Había nueve escenarios posibles y en siete de ellos la Vinotinto clasificaba para el repechaje que le daba la posibilidad de participar en el Mundial de la FIFA de 2026 que se celebrará en Norteamérica. El milagro no ocurrió y la selección nacional vivó una de sus más humillantes derrotas en la historia.
Aunque las causas de la debacle futbolística son múltiples, la mayoría de los analistas coincide en que el director técnico del equipo, Fernando Batista, fue miope para leer los partidos a lo largo de la eliminatoria, no tuvo capacidad para diseñar alineaciones efectivas que asociaran a jugadores valiosos, insistió en piezas que no tenían el nivel para la titularidad y fue muy testarudo a la hora corregir sus errores.
Batista era uno de los técnicos mejor pagados de todo el hemisferio sudamericano: sus honorarios profesionales alcanzaban 3 millones de dólares anuales, lo que representa 200 mil dólares por encima de lo que gana actualmente Lionel Scaloni, el seleccionador que llevó a Argentina a ser campeona del mundo por tercera vez.
¿Qué perdió Venezuela?
Pero Venezuela, entendida como la selección, el país y el fútbol nacional, no sólo perdió una oportunidad histórica para clasificar al mundial, sino la posibilidad de recibir recursos que podrían haber contribuido a solucionar los problemas de base del balompié criollo: financiamiento y acompañamiento en las ligas menores.
¿De cuánto dinero estamos hablando? Se esperaba que cada equipo que disputara la fase de grupos recibiera al menos 10,5 millones de dólares desglosados de la siguiente manera: 2,5 millones de dólares por la fase de preparación y 8 millones de dólares por participar en la fase de grupos.
A ese monto se le hubieran sumado otros ingresos, como los de patrocinio, por ejemplo, premios por avanzar de ronda, derechos de transmisión de televisión y mercadeo en general, lo que sin lugar a dudas hubiera aumentado los recursos disponibles para la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).
“En el caso de Venezuela un país que nunca ha disputado una Copa del Mundo, este monto representaría la mayor ganancia económica de su historia en el fútbol internacional, con un fuerte impacto también en la promoción del deporte a nivel nacional”, publicó la agencia internacional de noticias Bloomberg para un reportaje publicado antes del juego.
Con datos de Bloomberg.
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