Las empresas buscan constantemente mejorar las metodologías corporativas para optimizar los resultados. Un cambio de paradigma en esa dirección ha sido el paso de ser reactivo a proactivo.
De hecho, hoy en día, la proactividad es una cualidad muy valorada en el ámbito de los negocios, pues proporciona grandes beneficios tanto a los empleados como a las compañías.
Es anticiparse a los acontecimientos, asumir responsabilidad y tener iniciativa propia y responder, en consecuencia, de manera adecuada frente a algunas situaciones. En las empresas esto es fundamental.
La improvisación, en cambio, forma parte de la acción reactiva, que se caracteriza originalmente por ser una respuesta sin pensar. Esto es, instintiva, que puede profundizar y empeorar aún más el problema y, lo más grave, no darle la solución que requiere.
Ahora bien, la proactividad no se trata solo de dar órdenes para que sean obedecidas ante un proceso o una contingencia, sino de dar la respuesta más adecuada, eficiente y eficaz, que no implique pérdida de tiempo y, por ende, de productividad.
En el caso de los empleados, ser proactivos implica crear oportunidades propias en lugar de solo reaccionar a estímulos. Esto es transformarse de pasivos a asertivos, mostrar madurez y agilidad en el abordaje y solución de los problemas.
Al hacer una comparación, se observa que una persona reactiva ante un reto dice: “Lo voy a intentar”. Incluso, le da vueltas al asunto a la espera de que la solución llegue, mientras que el individuo proactivo busca a motu proprio las alternativas para superar el problema.
De allí que para las compañías sea una prioridad buscar trabajadores proactivos, que estén 100% comprometidos con lo que hacen y con su equipo de trabajo y se identifican plenamente con los objetivos empresariales
Son esos trabajadores que se adaptan fácilmente a nuevas situaciones, se toman las fallas como oportunidades de crecimiento y se anticipan a posibles problemas que puedan surgir en el futuro. Pero, sobre todo, impulsan a la compañía, al sentirse parte de ella porque sus propuestas y accionar, bien meditadas, ayudan a resolver situaciones.
La proactividad para las empresas es beneficiosa porque mejora la resolución de conflictos, la gestión del tiempo y la consecución de objetivos, entre muchos otros aspectos. Ante ello, es fundamental que incentiven en su personal la cualidad de ser proactivo.
Pero las compañías también deben ser proactivas -no es una cualidad exclusiva de los trabajadores- lo que significa actuar con serenidad y claridad frente a las situaciones con base en una metodología que incluye pasos de acción, planificar, construir una base sólida con las diferentes alternativas para resolver situaciones, participar e integrar todos los factores anteriores.
Así que la proactividad va en ambas direcciones: empresas y trabajadores…









