Un informe de la empresa de ciberseguridad Surfshark reveló 179 incidentes de deepfake en el primer trimestre de 2025, superando el total de 2024 en 19%. Estas creaciones de inteligencia artificial, que replican la apariencia o voz de individuos, emergen como una preocupación para el sector empresarial mundial.
Asimismo, el informe de la plataforma de identidad Sumsub de 2023 también mostró un aumento del 1560% en ataques de deepfake dirigidos al sector financiero durante el segundo semestre de 2022. Esta tendencia subraya la magnitud del riesgo de fraude que enfrentan las organizaciones.
En 2019, una empresa energética en el Reino Unido fue víctima de un fraude de 243.000 dólares, facilitado por una voz clonada mediante tecnología deepfake que simulaba ser la de un ejecutivo. Este incidente pone de manifiesto cómo la suplantación de identidad por medio de deepfakes puede eludir los protocolos de seguridad y resultar en pérdidas financieras directas.
En América Latina, la suplantación de identidad aumentó un 137% en 2024, según Mexico Business News. Además, un informe de Sumsub indicó un aumento del 410% en deepfakes en la región de 2022 a 2023.
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Imagen corporativa
Más allá del fraude financiero, los deepfakes representan una amenaza para la imagen corporativa. La difusión de videos o audios falsos, que muestren a directivos o empleados en situaciones o emitiendo declaraciones falsas, tiene el potencial de erosionar la confianza de clientes, socios comerciales e inversores. La gestión de crisis ante este tipo de desinformación presenta desafíos para las empresas.
En el ámbito de la ciberseguridad, los sistemas de autenticación biométrica, como el reconocimiento facial y de voz, son susceptibles a ataques de deepfake. La capacidad de estas creaciones para imitar patrones biométricos introduce una vulnerabilidad que podría permitir el acceso no autorizado a sistemas informáticos o información sensible, comprometiendo la infraestructura de seguridad de una empresa.
La evolución de la tecnología deepfake exige que las empresas refuercen sus protocolos de seguridad, eduquen a su personal sobre los riesgos y exploren soluciones tecnológicas para la detección de contenido manipulado.
Protegerse de los deepfakes implica una combinación de medidas preventivas, tecnológicas y de concientización. Tanto a nivel personal como empresarial, es clave desarrollar una capacidad para identificar estas creaciones y contar con protocolos de acción.









