Donald Trump quiere crear el Fondo Soberano más grande del mundo, pero ¿cómo lo va a lograr?

El pasado 3 de febrero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para iniciar la creación de un fondo soberano de riqueza en ese país. Con este fondo, Trump indicó que invertirá en activos locales con el fin de generar retornos económicos.

Ahora bien, ¿qué es realmente un fondo soberano y qué lo caracteriza?

Los fondos soberanos de riqueza son vehículos de inversión con arreglos de propósito especial, conocidos en inglés como Sovereign Wealth Funds (SWF). Estos son propiedad exclusiva del gobierno central y se crean con fines macroeconómicos para mantener, gestionar o administrar activos con el objetivo de alcanzar metas financieras. Los SWF emplean una variedad de estrategias de inversión, que incluyen invertir en activos financieros extranjeros. Poseen estructuras legales, institucionales y de gobernanza diversas y heterogéneas.

Si buscamos una lista de los fondos soberanos más grandes, encontraremos que en el tope de esta se encuentran los países con la mayor cantidad de reservas naturales, altos niveles de superávit de cuenta corriente o controles de capital. Incluso, hay países que cuentan con estas tres condiciones.

Además, los principales países con los fondos soberanos más grandes cuentan con un Estado que controla los principales activos que importan la mayor cantidad de flujos de efectivo al fondo (como Noruega, en donde la empresa petrolera Equinor es de carácter estatal). Mientras que los países que cuentan con un estricto control de capital logran acumular grandes masas de divisas en aras de mantener una tasa de cambio “competitiva” con su moneda local, y estas divisas son posteriormente invertidas en sus fondos soberanos.

Dicho esto, es difícil pensar cómo Estados Unidos podrá fondear este nuevo fondo soberano dado que no cuenta con ninguna de estas tres características mencionadas anteriormente. Efectivamente, Estados Unidos cuenta con un déficit en cuenta corriente desde hace más de medio siglo, por lo que no existe ningún tipo de fuente de superávit de fondos que pueda contribuir a la alcancía.

Hasta ahora, lo más cercano (en uso, pero muy diferente en funcionamiento) a un SWF que ha tenido Estados Unidos es el propio Balance General de la Reserva Federal, con el COVID como el ejemplo de un caso extremo, en donde la Reserva Federal infló su balance general para disminuir el costo del crédito y desbordar el sistema financiero de liquidez en aras de darle soporte a los precios de los activos más riesgosos.

A pesar de todo esto, es ingenuo pensar que Estados Unidos no cuenta con fondos públicos que sirvan para invertir en los mercados financieros; sin embargo, el origen de estos es lo que más genera dudas. Sabemos que no puede ser ni por superávit del presupuesto federal ni por intervenciones cambiarias, queda entonces la pregunta de cómo hará Trump, y su secretario del Tesoro, Scott Bessent, para expresar, de la manera más transparente posible, de dónde vendrá el flujo para las inversiones del fondo. Hasta ahora, lo más cercano que han dicho sobre una posible fuente de flujo de efectivo es una especie de monetización de los activos públicos; sin embargo, la manera en cómo sería esta monetización aún no se ha desvelado.

Entonces, queda la gran duda de cuál será el propósito de este fondo, y nos queda la definición que tenemos al principio: “Vehículo de inversión con un propósito especial”. Y dentro de los parámetros internacionales, existen tres propósitos principales:

-Ahorro

-Desarrollo

-Asignación estratégica

Con respecto al primer propósito, es difícil pensar que un país que no cuenta con un superávit fiscal y ha sido el principal emisor de deuda del mundo durante los últimos 100 años ahora empiece a tener una fuente de ahorros públicos, teniendo en cuenta que la deuda soberana de Estados Unidos se encuentra en más de 36 BILLONES de dólares (sí, leíste bien, 36 y doce ceros).

Hasta ahora, lo que hemos podido escuchar de Trump y el secretario del Tesoro, Bessent, es que este fondo cumpliría con los últimos dos propósitos. Incluso, en el momento de la firma de la orden ejecutiva, Trump asomó la idea de comprar una participación mayoritaria de TikTok, la cual pertenece a la empresa china ByteDance y que ha levantado preocupaciones de seguridad nacional. Pero si extrapolamos el tamaño de los demás SWF con lo que podría tener Estados Unidos, la compra de TikTok no le haría ni cosquillas al presupuesto total de un fondo.

Ahora bien, quizá el mejor uso que se le pueda dar al nuevo fondo es en dos ámbitos: infraestructura e innovación, siendo más incisivos en la segunda, y otorgándole financiamiento a empresas tecnológicas y de innovación que estén en su etapa más temprana. Incluso, esto podría ayudar a recortar la brecha tecnológica y de desarrollo que existe actualmente con China. ¿Por qué? Bueno, China, a través de sus diferentes fondos soberanos, ha logrado impulsar empresas tecnológicas pequeñas con grandes necesidades de financiamiento. Una de estas es ahora uno de los gigantes del e-commerce, Alibaba, en donde China fue de sus principales inversionistas en su etapa temprana.

Aun con muchas dudas sobre el nacimiento y utilización del fondo, es sin duda alguna un hecho sin precedentes en Estados Unidos y será un futuro caso de estudio.

Foto: Google

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