La importación de productos derivados del petróleo por parte de Venezuela desde Estados Unidos se triplicó en 2024 con respecto a 2023, al alcanzar un volumen de 49.000 barriles diarios. La razón básica obedece a los diluyentes que Chevon envió para sus operaciones sobre todo en la faja del Orinoco, señala el semanario Exclusivas Económicas.
La mayor parte de ese volumen -alrededor de 40.000 barriles por día- se corresponde a aceites sin procesar mientras que los restantes 9.000 barriles-día es gasolina para motores, de acuerdo con la data de la Oficina de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA).
En dos años de flexibilización de sanciones -tras la emisión de la Licencia General Nº 41 que reactivó las actividades de Chevron en Venezuela y la posibilidad de exportar crudo, pero también de importar desde Estados Unidos- la recepción de productos refinados desde Norteamérica pasó de un mínimo de 15.000 barriles diarios en enero de 2023 a niveles por encima de los 80.000 barriles como se evidenció durante los dos primeros meses de 2024, indica el semanario.
La mayor parte de estos diluyentes o aceites sin procesar se utilizan para el mejoramiento de los crudos pesados de la empresa mixta Petropiar, una asociación entre Chevron en participación minoritaria con Petróleos de Venezuela (Pdvsa), que tiene el control accionario.
Uno de los retos que tendría Pdvsa a partir del próximo 3 de abril, cuando debería completarse el retiro de Chevron de sus operaciones en las sociedades con la estatal venezolana, es cómo conseguir ese diluyente.
Una nota de la agencia de noticias Reuters indica que la empresa venezolana, con el fin de hacer frente a una posible escasez de diluyentes necesarios para
sostener las operaciones de Petropiar, tendrá que reciclar una mayor porción de nafta importada mientras se concreta el suministro de insumos provenientes del Complejo de Paraguaná.
“Se espera que algunas unidades del mejorador de crudo de Petropiar queden fuera de servicio para producir materias primas distintas al petróleo crudo como hizo Pdvsa en 2019 cuando la licencia de Chevron fue restringida por la primera administración de Donald Trump”, indica la nota de Reuters citando documentos de la estatal.
El otro reto que se le plantea a Pdvsa -de acuerdo con Exclusivas Económicas- es cómo evitar la acumulación de inventarios por el crudo que se exportaba hacia Estados Unidos. Allí el problema principal, más que en Petropiar, está centrado en la producción de otra empresa mixta como es PetroBoscán en el estado Zulia por tratarse de un crudo menos soluble o más de tipo asfalteno.









