La movida de los congresistas del estado de Florida Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez -que resultó en la revocatoria de la licencia de Chevron y del resto de las operadoras- podría no ser la victoria que ellos celebran a todo dar, sino más bien el inicio de una nueva era en las relaciones con países sancionados.
Haber presionado de manera sutil al presidente Donald Trump con no votar a favor de la aprobación del presupuesto es algo que el líder político se cobrará, se señala en el semanario Exclusivas Económicas.
No es cierto que el secretario de Estado, Marco Rubio, tenga todas las de ganar a partir de ahora. Las recientes declaraciones de Trump ante el Congreso refiriéndose al funcionario esconden un mensaje amenazante que, sin lugar a dudas, incomodó a Rubio.
Al referirse a la “recuperación” del canal de Panamá, Trump aseveró: “Marco Rubio está a cargo, buena suerte, Marco. Si las cosas no salen bien, ya sabemos a quién culpar”.
Luego el mandatario estadounidense dijo: “Marco ha sido maravilloso y va a hacer un excelente trabajo. Piensen en esto, recibió 100 votos. Fue aprobado con 99 votos, pero el centésimo voto se lo dio este caballero”, dijo Trump refiriéndose a sí mismo.
“Esto debería hacerme sentir muy feliz o preocuparme mucho… Es un gran caballero, todos lo respetan y agradecemos que hayan votado por Marco, hará un trabajo fantástico. Gracias”, sentenció.
Si bien Venezuela no fue nombrada en su discurso ante el Congreso -con la excepción de una referencia al Tren de Aragua- fuentes extraoficiales ha señalado que la política de máxima presión es algo que Trump no está dispuesto a poner en marcha nuevamente, dada la ausencia de resultados.
Saber qué planea Trump es caer en el campo de las especulaciones dado su carácter imprevisible. Sin embargo, las recientes declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, sí dieron una pista que sin duda marcan la línea que muy probablemente seguirá Trump y su equipo.
“El presidente Trump expresó su opinión de que el uso excesivo de sanciones podría afectar a la supremacía del dólar estadounidense. No podría estar más de acuerdo y añadiría que, a diferencia del uso excesivo de antibióticos, el objetivo se vuelve inmune y muta. Las sanciones displicentes simplemente crean nuevos mercados que luego deben ser sancionados y así sucesivamente”, indicó Bessent.
Pareciera entonces que las licencias fueron un “caramelo de sábila” que Trump les dio a los congresistas, pues en realidad no fue un triunfo de ellos, sino una astucia de Trump para tener un ganar-ganar, pero para él solo.
Si realmente quiere levantar sanciones y comenzar a utilizar la negociación como un mecanismo más idóneo para lograr sus objetivos, lo de las licencias y su uso político ha resultado brillante. Cualquiera de los eventos puestos en la mesa en política internacional: Rusia, Ucrania, Canal de Panamá, aranceles, etc., podrían hacer caer en desagracia a Marco Rubio.
De ser esto así, resulta lógico pensar que las negociaciones entre Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y Richard Grenell, enviado especial de Trump, continúan produciéndose y si bien Venezuela podría pasarla realmente mal sin el flujo de divisas de Chevron, la paciencia podría ser su aliada a largo plazo y no extrañaría una reanudación de relaciones diplomáticas sin reconocimiento implícito a Nicolás Maduro; tal y como comentó a Exclusivas Económicas un analista de Nueva York.









