El emprendimiento ha ido ganando espacio en Venezuela: cada vez son más los comerciantes y personas en general que se aventuran en el mercado nacional con nuevas marcas y productos. Richard Tovar, conocido como ‘El profe Rich’, desde su óptica de asesor en creación de estrategias formativas para empresas y de productos formativos para marcas personales analiza las razones del auge en el país de este modelo de negocios.
El también CEO y fundador de Área Índigo -Agencia educativa para el desarrollo de capacidades en empresas, líderes y equipos de trabajo- y profesor universitario aseveró que si los principios básicos para hacer que un emprendimiento sea fructífero y duradero en el tiempo estuvieran a la vista, tendrían todos entonces la ruta del éxito. Sin embargo, sí dio a concer aquellos que considera necesarios para tal fin. Él parte del hecho que un emprendimiento debe contar con positividad y valentía para que sea fructífero, entre otros rasgos para que sea fructìfero y estos son:
- Una visión clara
- Un equipo competente
- Una actitud positiva
- Valentía para desaprender
- Disposición de reaprender
- Acompañamiento de mentores
- Networking

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–¿Cómo ha sido el proceso en el mercado venezolano para los emprendedores? Aunque no es algo nuevo, ¿podría decirse que ha cobrado fuerza desde la pandemia para acá, cuando muv¨chos venezolanos se vieron en la necesidad de crear nuevos espacios de negocio para sobrevivir a la crisis¿
-Desde pandemia, y mucho antes, describiría el proceso emprendedor en tres dimensiones: significativo, iterativo y superviviente. Es decir, el emprendedor venezolano, en su mayoría -según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM2025) al menos el 70%- parte de una necesidad propia de subsistencia y supervivencia al momento de “arrancar” un ejercicio comercial, al cual llaman emprendimiento, pero que en realidad no es más que la búsqueda del flujo de caja familiar. Una vez que arranca este proyecto si le resulta beneficioso y tiene capacidad de expandirse es, cuando empieza la dimensión iterativa.
La misma iniciativa, que surgió para representar un flujo de ingreso extra, demanda iterar, experimentar y desarrollar estructuras que permitan su crecimiento y su estabilidad en el tiempo para pasar de un flujo adicional de ingresos a una fuente de riquezas, en todos los sentidos de la palabra. Es justo aquí donde los emprendimientos se enfrentan al valle de la muerte, y donde los emprendedores eligen si ser autoempleados de su oficio o comercio; o si, por el contrario, deciden elevar su nivel al ser emprendedores que generen riquezas al mercado, plazas de trabajo, soluciones distintivas, identidad y legado.
Ahí es donde entra en la dimensión de significado: ¿Para qué estoy haciendo lo que estoy haciendo? Y es ahí donde está la plataforma angular de desarrollo es en esta dimensión donde todo cobra sentido o no.
–Como profesor de la cátedra de Competencias Emprendedoras en la UCAB y la Unimet, ¿cuál es la mirada de los jóvenes frente al emprendimiento?
-Según mi mirada, con más de 10 años enseñando en espacios universitarios y en otros espacios donde hacen vida los jóvenes, podría dividir -sin algún dato científico que lo avale- la percepción en los jóvenes en 3 miradas:
1) La mirada natural
2) La mirada forzosa
3) La mirada del retiro
–¿A qué se refiere con estas tres miradas?
-La mirada natural, es aquella que se desarrolla en un contexto donde el emprendimiento, la empresarialidad o el comercio son espacios naturales para la persona, y ver materias o contenidos de emprendimiento les permite a estas nuevas generaciones de líderes de negocio profesionalizar el legado de sus antecesores.
Por ejemplo, la hija del señor Faustino que tiene una frutería en San Martín. Ella al ver materias y conocimientos relacionados a mejores prácticas puede tomar decisiones que eleven ese negocio y por qué no, abrir otros espacios y sucursales.
La mirada forzosa es aquella de jóvenes en los que difícilmente ven la posibilidad de desarrollar un modelo de negocio y más bien sueñan con una estabilidad en puestos de trabajo.
Sin embargo, el contexto los lleva a gestionar servicios o emprender en ventas de productos con marcas asistidas, que les permita la subsistencia. Estas pueden ser la gran mayoría y terminan de cierta forma teniéndole algún tipo de rechazo al hecho de emprender.
En cuanto a la mirada de retiro, hay otro grupo, mucho más pequeño, que tiene claridad de que puede vivir en simultáneo. Ser parte del sistema laboral profesional, mientras capitaliza sus esfuerzos, aprendizajes y bolsillos para desarrollar su visión de negocio. Así, en el momento adecuado, dar el salto con certeza y experiencia. Para estos, la formación en emprendimiento es tan válida como la formación en áreas de negocio.
–¿Hay capacidad en estos jóvenes para seguir fortaleciendo este mercado y potenciarlo? O, por el contrario, ¿considera que muchas de las ideas ya están copiadas u obsoletas porque traen programaciones antiguas o de otros países?
-Creo que para todo hay mercado, creo que los jóvenes, de hecho, tienen mayor cercanía con los mercados emergentes y son capaces de proponer ideas que para algunos son poco viables y terminan reventando el mercado de manera positiva.
Veamos ideas como Yummy, Pawer, Hero, Tugruero, MindsCowork, Venemergencia, Fontana, entre otras. Son ideas antiguas sí, que funcionaron. ¿Por qué? Porque las impulsaron jóvenes con una realidad diferente, referentes diferentes y aproximaciones diferentes.
–¿Cuál es el modelo de emprendimiento que más genera interés en la actualidad en el mercado venezolano? El gastronómico y el turístico tuvieron mucho auge, pero ¿hay algún otro que esté potenciándose actualmente?
-El desarrollo de servicios intelectuales y tecnológicos está siendo bastante interesante, al igual que el desarrollo de productos de necesidad básica. Hay, desde mi perspectiva, un interés importante en llenar el mercado con productos profesionalizados y con servicios intangibles que garanticen un ‘Level Up’ en cómo vivimos el día a día.
Foto: Tienda Pawer









