En la formalidad, Táchira es uno de los 23 estados que conforman la división territorial de Venezuela, pero en la informalidad y en el dominio que tiene el peso colombiano para su vida diaria podría decirse que pasó a ser el 33º departamento de Colombia, señala el semanario Exclusivas Económicas.
La actividad comercial de todo San Cristóbal o de cualquier poblado tachirense, el trasporte público, el pago de un bebida o el uso de baños públicos se rige por el peso colombiano, agrega la publicación.
Circulan todos los tipos de billete y monedas emitidos por el Banco de la República de Colombia y al momento de hacer transacciones digitales, si bien existe el servicio de “pago móvil” de la banca venezolana, operan comúnmente dos de las billeteras virtuales del vecino país como Nequi y Bancolombia App.
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El pago de salarios en el sector privado y las transacciones de los sectores ganaderos y agrícolas están determinados tanto en su referencia como en su pago en pesos colombianos, aunque desde la última mitad de 2024 se registran operaciones en dólares, advierte el semanario.
Si bien el dominio del peso marca una distinción con respecto al resto de Venezuela, en el comercio tachirense se evidencian operaciones con seis tipos de cambio:
1. El más común es de dólares a pesos a la tasa de 4.000 pesos por cada divisa estadounidense.
2. Dólar a pesos a la tasa de 4.300 pesos que exige el convenio cambiario del Banco Central de Venezuela.
3. La tasa oficial del BCV.
4. Bolívares a pesos adoptando una tasa oficial también del instituto emisor.
5. Bolívares a pesos según el mercado paralelo.
6. Bolívares a pesos según un promedio entre la oficial y el paralelo.
En cualquier caso, según Exclusivas Económicas, una de las razones que explican que la actividad económica del Táchira supere en promedio al resto del país y contraste con la profunda recesión que afronta el oriente venezolano se debe a la vecindad con Colombia y la utilización del peso, que pese a los desvaríos del gobierno de Gustavo Petro en su política económica es una moneda más fuerte y sólida a diferencia del debilitado bolívar, cuyos billetes no circulan en esta región andina.









