La pobreza extrema en Venezuela se redujo 14 puntos porcentuales en el último año, según la décima Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2024), al pasar de 50,5% a 36,5%, manteniéndose en total 3,4 millones de hogares en esta situación. Sin embargo, resalta que son 600.000 hogares menos que en 2023.
“Durante el primer semestre de 2024 cae la pobreza como resultado de la estabilidad cambiaria, la reducción de la inflación y el crecimiento económico. La volatilidad del segundo semestre 2024 y lo que será 2025 puede que ya esté mostrando una realidad muy distinta”, indica el estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), que tomó una muestra de 2.490 hogares en el territorio nacional.

Asimismo, advierte que “la volatilidad de la economía venezolana, atada a las variaciones del ingreso petrolero, convertirán estas mejoras en ‘sal y agua’ si por la coyuntura institucional del país volvemos a tener un shock negativo de ingresos”.
Y es que actualmente las circunstancias económicas en Venezuela son adversas, debido al proceso inflacionario y la brecha cambiaria que se agudizó en el primer trimestre de 2025, lapso en el que llegó a estar cerca del 50% el diferencial entre la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV)y el dólar paralelo.
De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su más reciente informe proyecta una caída del 4% para finales de 2025 de la economía nacional y 5,5% para 2026.
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Mientras, la firma Ecoanalítica estima una baja de las exportaciones de un promedio sobre los 750.000 barriles a cerca de 575.000 barriles por día y uno ingresos petroleros por 10.200 millones de dólares este año, que indican una baja de 33% con respecto a 2024.
A esto se le suma las estimaciones del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), que indicó que la actividad económica de Venezuela registró una caída de 2,7% durante el primer trimestre de 2025, en comparación con el mismo período de 2024, producto de una contracción de 5% en el sector no petrolero, que no pudo ser compensada por el crecimiento de 7,4% en la actividad petrolera venezolana.
Pobreza de ingresos y pobreza multidimensional
De acuerdo con los datos de la Encovi, recogidos entre junio y julio de 2024, siete de cada 10 hogares (73,2%) afirmó estar en situación de pobreza de ingresos (recursos insuficientes para satisfacer necesidades básicas), aunque tuvo una reducción de 9,6% respecto a la medición de 2023.
Asimismo, todavía más de la mitad (56,5%) de los hogares venezolanos se mantienen en pobreza multidimensional, que combina los ingresos con otros factores como servicios, educación, vivienda y empleo. Esto indica que hubo una reducción de 2,4% en comparación con el 58,9% del año anterior.

También disminuyó la percepción de inseguridad alimentaria. El 78,1% de los encuestados indicó preocuparse ante la posibilidad de que los alimentos se acabaran, en comparación con el 82,7% que lo manifestó en 2023, mientras que el 41,1% aseguró haberse quedado sin alimentos en su hogar en 2024 (4,1% menos respecto al 46,2% que lo indicó en 2023).
“Esto ha hecho que la percepción de seguridad alimentaria haya mejorado; sin embargo, aún quedan focos territoriales y de estratos, los cuales alcanzan aproximadamente hasta a 1/3 del país, donde la inseguridad alimentaria moderada y severa sigue estando presente”, apunta la Encovi.
Ingresos por deciles: desigualdad económica
Otro aspecto que resalta en el estudio es que entre 2023 y 2024, la desigualdad económica creció 2,7% y “aunque es leve, seguimos experimentando unos niveles de desigualdad mayores a los que teníamos en la década anterior”, según el Índice de Gini 2014-2023.
Sin embargo, “los ingresos promedios en dólares crecieron a más del 50% para la mayoría de los deciles. Para el decil más alto fue de más del 80%. Esto contribuyó con el aumento de la desigualdad entre 2023 y 2024. La desviación entre los deciles (máximos y mínimos) es mayor en la medida en que se trata de deciles de mayores ingresos”, agrega la Encovi.

Esto refleja que el decil más bajo de la población, es decir, el 10% más pobre, recibió en promedio 12,50 dólares al mes (con un máximo de $23,06). En cambio, el 10% más rico tuvo ingresos promedio de 633,72 dólares. Hay quienes llegaron a ganar hasta 2.725,34 dólares mensuales.
“La desigualdad social vinculada a las oportunidades está estrechamente relacionada con la ciudad o localidad en la cual se reside. Los procesos de centralización de las decisiones públicas y de concentración de los servicios sociales y públicos ha hecho que esta desigualdad no deje de aumentar”, describe el reporte.
Acceso a servicios públicos
La Encovi ratifica que Venezuela mantiene las deficiencias en los servicios públicos, que vienen deteriorándose constantemente desde hace más de una década. El 58% de los hogares tiene suministro irregular de agua potable (9% cuenta con el servicio una vez cada 15 días o más), mientras que el 47% reportó interrupciones en el servicio eléctrico alguna vez por semana y por varias horas, y 28% sufre apagones diarios.
“(La superación de estas deficiencias) precisa importantes programas de inversión para mejorar el suministro de agua por acueducto, el servicio de electricidad sin interrupciones, el mantenimiento de la vialidad, la limpieza de drenajes, la recolección de desechos, entre otros”, se lee en el texto.
Con respecto al servicio de salud, el 47% de la población percibe la salud pública como regular y 38% como mala o muy mala, por lo que los investigadores de la UCAB recomendaron al Estado fortalecer los programas de atención en salud “para reducir los riesgos asociados a la falta de acceso, la automedicación, los costos de los medicamentos, el bajo nivel de aseguramiento, entre otros”.
Mercado laboral
El estudio arrojó que para 2024, la tasa de actividad laboral en el país se ubicó en 59%, fluctuando en los dos últimos años entre 56% y 58%. Para el caso de las mujeres los niveles de actividad siguen siendo muy bajos, no superan el 40%, mientras que la actividad de los hombres se ha estancado en poco más de 60%. “Esta tasa es baja comparada con otros países de la región, donde la actividad de los hombres supera el 70%”.
Otro dato que revela es que “el nivel de actividad de los miembros mayores de 15 años es un condicionante fundamental que distingue entre los hogares en condición de pobreza y los que no. Entre los No Pobres y Pobres No Extremos también tiene lugar esta diferencia en los niveles de actividad, aunque un poco menos. En este caso las diferencias de remuneración contribuyen a explicar la condición”, indica.
También señala la Encovi que el empleo formal es mayor al cuenta propia, pero la remuneración del autoempleo es mayor que el empleo privado.
Entre 2023 y 2024, el estudio registró un aumento en la tasa de empleo formal, que subió de 42,6% a 49,1% del total de ocupados. También hubo mejoras en la remuneración del sector público, que se ubicó en 110,9 dólares mensuales en promedio, que principalmente se debe al pago de bonificaciones.
Además, según el informe, hubo una mayor rentabilidad del trabajo por cuenta propia: en promedio, el autoempleo fue remunerado con 202 dólares mensuales con respecto a los 189,5 dólares que percibió un empleado u obrero del sector privado.
Bonos y caja CLAP
En cuanto a programas sociales, como el pago de bonos a través del Sistema Patria y la entrega de alimentos de la caja CLAP, la Encovi recomienda mejorar la distribución de los mismos, tomando en cuenta que son “iniciativas diseñadas para contrarrestar las dificultades de la población vulnerable para satisfacer sus necesidades básicas”.
En ese contexto, el informe apunta a que 76,6% de los hogares han recibido al menos un bono temporal en los últimos 12 meses. En 2023 lo recibían 79,5% y el valor promedio de los bonos recibidos en 2024 por los hogares es de 43,1% dólares al mes. En 2023 era de solo 19,6 dólares mensuales.
“La periodicidad de los bonos se mantiene. 76,8% los recibe mensual o quincenalmente. Esto es congruente con la ‘salarización’ de los bonos a los empleados públicos”, destaca la Encovi 2024, al enfatizar que “la política de transferencias es un mix con una política de remuneración. Es decir, incorporación del Bono a los empleaos públicos: 70$ por empleado (30$ transferencia y 40$ en CT)”.
Migración y envío de remesas
En la sección 4 del informe Encovi, se recoge que el 46% de los venezolanos que emigraron en 2024 tenían entre 30 y 49 años, versus el 29% que lo hizo en 2017, que para esa fecha, casi seis de cada 10 migrantes (57%) eran jóvenes entre 15 y 29 años.
Otro cambio que se registró en los venezolanos que emigraron en 2024 fue que disminuyó el perfil educativo. El 73%, es decir, 7 de cada 10, tenía estudios de primaria y, en algunos casos, tenían incompleta la primaria o secundarias. Esto se contrasta con el 52% de los que se fueron en 2017, que eran técnicos o universitarios.
En total 83% de los emigrantes venezolanos tienen empleo. Esa alta proporción de personas ocupadas se registra en los países. En promedio hay una brecha de 15 puntos entre hombres y mujeres en el porcentaje de ocupados. Esa brecha es inferior en Colombia o Estados Unidos y llega a ser más alta en Chile, Perú y otros países.
En relación con el envío de remesas, Encovi reveló que entre 2021 y 2024 se registró una disminución en el envío de ayudas. “42% estaría enviado dinero y poco menos de la mitad de esos envíos se realizan mensualmente”.
Asimismo, “ha disminuido considerablemente el uso de transferencias en bolívares. En contrapartida hay un aumento importante de las transferencias en divisas utilizando las instituciones financieras”. Es decir, el 48% reportó hacerlo por casas de cambio o la banca y sólo 9% entregó divisas en efectivo a través de amigos o relacionados.
“La huella dejada por la crisis prolongada sobre las estructuras demográficas y la reconfiguración de las unidades familiares persistirá por un buen tiempo. Ello se refleja en: la reducción del volumen de la población, su envejecimiento, hogares de menor tamaño, mayor participación de las mujeres como jefas de hogar, entre otros”, apunta el estudio sobre algunas consecuencias del cambio poblacional.









