El economista Luis Crespo y el analista financiero José Ignacio Guarino describen un futuro incierto para el crédito bancario en Venezuela. Aunque destacan que la banca “está operativamente lista” para ampliar su cartera, varios factores estarían obstaculizando esta expansión.
De hecho, Guarino si bien destacó la resiliencia de la banca para adaptarse a las necesidades, acotó que las actuales limitaciones socioeconómicas plantean serias dudas sobre la viabilidad de un auge crediticio. “La banca tiene su sistema, tiene su personal, tiene todo listo para que eso pase, y vienen hablando de que debe incrementarse el crédito en Venezuela”.
No obstante, resaltó que hay elementos como la precariedad del mercado laboral, los bajos ingresos de la mayoría de la población y la alta concentración del sector bancario que ponen en duda la capacidad real de los venezolanos para endeudarse.
“En Venezuela la cartera crediticia se va a mover en tanto y en cuanto a cómo se desarrollen las políticas públicas. En el país no hay un esquema de beneficios laborales racional y sustentable. ¿Cómo las personas pueden, entonces, endeudarse?”, expresó.
Al respecto, Crespo, también profesor de Economía de la Universidad Central de Venezuela, dijo que «las necesidades crediticias de la economía venezolana están a la orden del día. Quienes han decidido a seguir operando en Venezuela, pequeños empresarios, grandes empresarios de los distintos sectores, tienen la necesidad de crédito para poder expandir su negocio”.
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A su juicio, la política restrictiva de la administración de Nicolás Maduro sobre el crédito “tuvo impacto en la caída de la inversión, del consumo y del gasto interno de la economía”.
“Los argumentos que se utilizaron en ese momento eran fundamentalmente que estaban desestabilizando el mercado cambiario. Que supuestamente los créditos que se estaban otorgando por el sector bancario se dirigían al mercado cambiario y generaban un alza del tipo de cambio”, recordó.
Calificó como “asfixiante” la política de Maduro sobre el encaje legal: “De cada 10 bolívares que recibe la banca, 7,3 bolívares se van al Banco Central de Venezuela para el encaje legal y sólo quedarían 2,7 para hacer las labores de intermediación y de apalancamiento de los créditos”.
“La economía venezolana hoy en día puede estar rondando en 115.000, 110.000 millones de dólares, una economía que cuando Nicolás Maduro llegó en el 2013 rondaban los 451 millones”, agregó.
Sostuvo, además, que en los últimos años “la banca venezolana ha visto muy reducida su capacidad de intermediación. Han tenido que innovar, transformarse para seguir operando”.









