La apertura de la fábrica de fibra óptica en La Guaira, con fecha de inicio de operaciones en diciembre de 2025, genera expectativas en el sector de las telecomunicaciones. Representantes gremiales, como Pedro Marín, presidente de la Cámara de Empresas de Servicios de Telecomunicaciones (Casetel), y Johnny Tacke, presidente de la Cámara Nacional de Empresas de Telecomunicaciones (Canemete), consideran que esta iniciativa podría marcar un giro en la capacidad productiva del país y en la reducción de costos, impactando directamente en la expansión de la conectividad.
La creación de esta instalación es la concreción del acuerdo que Venezuela e Irán firmaron en noviembre de 2024, en el que se estableció una “alianza estratégica” con la empresa MDC en el estado La Guaira. El propósito es adecuar el Centro de Inversión, ubicado en la antigua almacenadora Caracas de Catia la Mar, para la instalación de la fábrica de fibra óptica.
Para Marín, la iniciativa representa un paso hacia una mayor autonomía en un mercado que ha dependido de las importaciones: “La producción nacional permitirá que la fibra sea más económica”.
“Es sumamente importante para el país, porque además eso te genera una capacidad instalada que después te va a permitir incluso exportar eventualmente”, afirmó Marín.
Agregó que la industria depende de equipos y componentes importados, lo que implica una constante salida de divisas. “Esta nueva planta busca mitigar esa dependencia y fortalecer la producción local”.
Beneficios económicos y laborales directos
Según Pedro Marín, más allá de la reducción de costos, la apertura de la fábrica traerá beneficios tangibles: “Se generará un nuevo puesto de trabajo, un impacto positivo para la región de La Guaira. Además, a largo plazo, esta capacidad instalada en el país podría permitir incluso exportar eventualmente, abriendo nuevas vías de ingreso”.
“Van a fabricar varios tipos de fibras, sobre todo las más utilizadas. Ellos incluso van a dar hasta algún tipo de financiamiento a las empresas que les compren la fibra”, precisó.
Respecto al despliegue de la fibra en el país, destacó que “viene avanzando muy bien”. Sin embargo, señaló que “es necesario tratar de llegar a alianzas entre el sector público y el sector privado con el tema de las DGT, es decir, las Líneas Generales de Telecomunicaciones, que son las canalizaciones a través de las cuales se lanza la fibra óptica”.
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Sector privado y el despliegue de fibra óptica
Johnny Tacke describió el despliegue de fibra óptica como el «motor de la conectividad en Venezuela». Señaló que el sector tecnológico ha experimentado un «crecimiento» reciente, impulsado por la inversión privada. «Muchos afiliados nuestros que tienen capital extranjero y están aquí creyendo en el país”.
Aseguró que “ya existen empresas nacionales, algunas agremiadas a Canemete, que son productores de materiales de fibra óptica y han adaptado su producción a las necesidades del sector”.
Aunque según Tacke se están fabricando componentes pasivos como «mangas de las fibras, algunos recubrimientos» y «anclajes», aclaró que los «sistemas activos de la fibra óptica, los transmisores y los lectores todavía deben importarse”.









