Una de las medidas que el gobierno de Nicolás Maduro se ha negado a aceptar es la de permitir transacciones en divisas entre cuentas de la misma institución financiera y mucho menos entre bancos. La razón es porque eso sería tanto como afianzar la dolarización y no avanzar en el objetivo de consolidar el bolívar, señala el semanario Exclusivas Económicas.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez calificó la dolarización financiera como “un error histórico” hace cuatro años. Primero, en un acto en la sede de Fedecámaras y luego cuando compareció en la Asamblea Nacional para presentar el presupuesto público.
La eventual revocatoria de las licencias petroleras por parte del gobierno de Estados Unidos o el sólo hecho que persista la amenaza, aun cuando estos permisos puedan ser renovados, ha llevado a evaluar qué hacer para elevar la oferta cambiaria y frenar las presiones que está teniendo el tipo de cambio, agrega el semanario.
En el gobierno se asume que el anuncio de establecer prioridades de importación en la asignación de divisas a tasa de cambio del Banco Central de Venezuela no satisface la demanda; y adicionalmente, mantiene las presiones sobre el tipo de cambio y la amplitud de la brecha entre la tasa que diariamente muestra el BCV y transacciones que se dan en un mercado paralelo.
Hay un esfuerzo por intentar evitar que esa asignación de divisas sea percibida como una modalidad de control de cambios. En tal sentido, se evalúan otras medidas que puedan frenar esa presión que afronta la cotización del dólar y allí es cuando se revisa aceptar la recomendación de empresarios y economistas de derogar o reducir el cobro del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, advierte Exclusivas Económicas.
El economista César Aristimuño, de la consultora Aristimuño Herrera & Asociados, estima que en Venezuela circulan entre 5.000 millones y 6.000 millones de dólares fuera del sistema financiero, por lo que se deben crear incentivos para que parte de ese monto se bancarice, pero esto también implicaría que el Ejecutivo nacional suspenda el IGTF, que se cobra por cada retiro que se hace en divisas y esa es una de las razones por las que se ha reducido el atractivo de abrir cuentas en moneda extranjera en el sistema financiero venezolano.
La firma Ecoanalítica también ha realizado un estudio y en los cálculos se tiene que para fines del año pasado más de 7.000 millones de dólares circulaban en efectivo en la economía venezolana, pero las tres cuartas partes de ese monto está fuera de los bancos.
Las fuentes consultadas coinciden que, si bien hay consideraciones económicas en las discusiones, la decisión es absolutamente política, corresponde en última instancia a lo que decida Maduro y reconocen que todavía hay choques en el oficialismo entre la necesidad de pragmatismo y el peso que todavía tiene la ideología para aceptar un nuevo avance en el proceso de dolarización, puntualiza Exclusivas Económicas.









