Horacio Velutini, luego de cumplir un año en la presidencia de la Bolsa de Valores de Caracas (BVC), dará por finalizada su gestión el próximo mes de marzo cuando asuma las riendas de la institución una nueva junta directiva. Su experiencia al frente del corro capitalino es lo que hoy le permite afirmar que “no hay mercado de valores que tenga oportunidad, sin que el alto gobierno lo promueva”.
El empresario asegura, con respecto a la vinculación entre los sectores privado y el público, que ese fue uno de los retos más complicados de su gestión. “Dedicamos todo el 2024 a generar esa confianza, y se terminó demostrando que era necesario para la institución y para el propio gobierno”.
Para Velutini, aunque no se considera un hombre del mercado de valores, con el apoyo suficiente la BVC puede convertirse en una ayuda fundamental para el sistema financiero del país.“El mercado de valores termina siendo una alternativa para el sistema bancario que, evidentemente, no es suficiente”, sostiene; al tiempo que confiesa que el «reto más desafiante» que enfrentó «fue transmitir confianza».

–¿Por qué asumió el reto de presidir la Bolsa de Valores de Caracas?
-Esa es una buena pregunta. Yo creo que me animó el deseo de aportar algo a la bolsa como institución y en ese momento, cuando me extendieron la invitación, había dejado de ser el CEO del Fondo de Valores Inmobiliarios y me pareció que era una buena oportunidad para ayudar a la institución. Me daba la impresión que podía aportar algo.
–¿Cuáles fueron los aportes de su gestión en la BVC?
-Lo mejor fue haber definido el plan. Junto a mi equipo de trabajo definimos desde el principio que el plan sería Venezuela. Y lo asumimos así, porque creo que eso era lo que nos podía unir a todos en un contexto. No era Venezuela como un todo, la estrategia consistía en que lo que fuésemos a hacer dentro del desarrollo de la bolsa contribuyera a mejorar cosas dentro del contexto económico del país.
–¿Su presidencia puede ser asumida como una transición?
Sin duda, yo nunca me planteé ir más de un periodo. Realmente yo estoy mucho más vinculado al área de empresas de emisoras y de todo lo que tenga que ver con gerencia de empresas. Yo aquí fui un outsider y haber sido eso trajo beneficios, porque no había nada que me conectara con cosas que ocurrieron en el pasado. De hecho, en la primera reunión que tuve con el equipo de trabajo les dije que nunca miro para atrás y tampoco hablo mal de nadie si no está presente. Esas cosas me permitieron ganar poco a poco la confianza.
Mi gestión puede ser una invitación para que los accionistas comprendan que no necesariamente se tiene que ser un especialista en la casa de bolsa, sino que tienen que ser personas que traigan ideas, innovación y renovación. Yo visualizo a la bolsa como algo que habría que abrirle las ventanas, abrirle las cortinas, sacarle las alfombras.
Es decir, la institución lo que necesitaba era una oportunidad de volver a lucir bien por lo que es y no por lo que iba a ser ahora. Teniendo en cuenta eso, ahora vamos a entender el presente nuestro, el presente del negocio, de la empresa y del país que tenemos. Hoy no se puede plantear algo de cómo era en los años 90, se necesita algo totalmente innovador, y ese era justamente reto.
–¿Cuáles fueron los retos más complicados?
-El reto más desafiante fue transmitir confianza. El tema de encontrar la sinergia y el trabajo en equipo es un desafío para todo el que lleva una gerencia. Y es verdad que siempre se habla de esto, pero no es algo sencillo. Desde que llegué aquí siempre procuré escuchar a mi equipo, conocer lo que pensaban sobre alguna idea, escucharlos, ver cómo podíamos gestionar esos planes.
El otro reto esencial era ver cómo conectábamos con el alto gobierno y con el Ministerio de Finanzas. Desarrollar una relación de confianza, y comprender que esta institución está aquí para ayudar al mercado de la mano de la autoridad. No hay forma de que mercados como estos funcionen si no tiene una interacción fluida y de mucha confianza con la máxima autoridad.
Nosotros nos dedicamos todo 2024 a generar esa confianza que terminó demostrando que era necesario para la institución y para el propio gobierno. Fue tan positivo, que Conatel acaba de realizar una subasta por 123 millones de dólares. Ellos no tenían porque haberla hecho, pero se dieron cuenta que esta es una institución en la cual podían confiar y demostrar que lo que estaba haciendo era transparente y en beneficio del país.
–Esa relación que dijo tener con el gobierno, ¿cómo la valoraría?
-Uno nunca sabe lo que puede estar en la cabeza de otra persona, pero yo en lo personal soy una persona muy transparente. Por eso, en lo personal, siento que lo que se está haciendo en el ámbito económico va en la dirección correcta. Si pudiéramos valorar lo fue la relación del 1 al 10, podría decir que 8.
–Todo ese esfuerzo que se hizo con el gobierno, ¿podrá generar más espacio en el mercado?
-No hay mercado de valores que tenga oportunidad, sin que el alto gobierno lo promueva. Sobre todo, porque termina siendo una alternativa para el sistema bancario que, evidentemente, no es suficiente. Creo que el mercado de valores es algo que puede ayudar significativamente al sistema financiero del país, solo hace falta que le den la oportunidad que, por cierto, ya se la están dando.
–¿Hay realmente voluntad política para ampliar el mercado de valores?
Yo siento que sí. Y lo digo porque no solamente es conveniente, sino que, por otro lado, sería un emblema para el país. Si tú tienes un país que su mercado de valores es robusto, es una buena imagen para el mundo. Es un buen indicativo de que las cosas están funcionando bien. Entonces, esa perspectiva global estimula la inversión. El mercado de valores habla bien de Venezuela.
–¿Qué elementos deben juntarse para tener ese mercado robusto que usted menciona?
-El primer elemento es darle continuidad al plan económico que se ha llamado post petrolero, que básicamente ofrece condiciones y libertades económicas, especialmente en el tipo de cambio. Es importante recordar que este fue un país que tuvo muchos años con un control de cambio y que ahora mantiene una libre convertibilidad, con ciertas dificultades.
En Venezuela también hay una relajación de los controles. Además, hay un discurso que va en pro del país, que impulsa al sector privado, que estimula al empresario. En ese sentido, creo que esa gestión debe continuar y todos los empresarios debemos estar a favor de que se mantenga para no regresar a modelos que son más restrictivos como ocurría en el pasado.
Como tercer elemento, es importante destacar el levantamiento de sanciones para que el país pueda producir el petróleo necesario. Lo que está ocurriendo es muy injusto para el país, porque que el que termina sufriendo es el ciudadanos de a pie.
–¿Es la Venezuela actual un país de emprendedores?
-Es que no hay duda que el venezolano es la persona más emprendedora que existe. De hecho, las personas que venden en la calle siempre me han impresionado, valoro ver cuando montan su negocio y salen adelante. Por eso se destacan tanto en el mundo.
Hoy, lamentablemente, hay una campaña que busca mostrar una cara fea del venezolano en el extranjero, pero realmente hay que reconocer que el 99% o el 99,9% de los venezolanos que se han ido están aportando a cada una de esas economías.









