La industria textil en Venezuela ha alertado sobre la situación que enfrenta la producción nacional de uniformes escolares de cara al próximo año escolar. Roberto Rimeris, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido (Cavediv), aseguró que “el sector se enfrenta a un escenario complejo, donde la importación masiva y la contracción del sector formal están impactando significativamente la oferta local”.
Destacó la drástica reducción de empresas en Cavediv, que “ha pasado de 400 hace dos décadas a solo 25 en la actualidad”. Esta merma se atribuye a factores como “la migración hacia la informalidad y los cierres de operaciones, lo que ha facilitado un notable aumento de la importación de uniformes escolares, especialmente a partir de 2020”.
«En este momento tenemos una sola compañía que fabrica uniformes escolares, y esta empresa indica que está vendiendo menos del 60% de lo que vendía en 2021», afirmó.
Asimismo, atribuyó esta caída a los costos de la ropa importada, que son considerablemente más bajos que los de la producción local. Esta ventaja se debe a una política cambiaria, así como a exoneraciones e incentivos a la exportación de países asiáticos, sumado a las facilidades de importación para las grandes cadenas de tiendas.
La industria nacional, por su parte, lidia con una inflación superior a la devaluación y una creciente carga fiscal, con numerosos tributos parafiscales a nivel local, municipal y nacional. «Las fábricas que quedamos en un mercado reducido competimos con la ropa importada y con el sector informal que, al no pagar tributos, puede ofrecer precios más bajos en los mercados populares», explicó el presidente de Cavediv.
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Desafíos y perspectivas de crecimiento
Consultado sobre si las políticas de fomento a la producción nacional del gobierno de Nicolás Maduro han impactado al sector textil, Rimeris destacó que, aunque existen «intenciones», faltan una «serie de políticas coherentes» que integren aspectos monetarios, fiscales, laborales, cambiarios, importadores y logísticos.
En ese sentido, reconoció una mejora en las políticas monetarias. Sin embargo, enfatizó la necesidad de condiciones para fortalecer las fábricas nacionales, dado que no existen fábricas capaces de sustituir por completo las importaciones actualmente.
El presidente de Cavediv aclaró que, si bien solo hay una empresa de uniformes escolares afiliada a la cámara, el sector informal cuenta con muchas otras fábricas que, aunque no están agremiadas, contribuyen a la producción. Respecto a las proyecciones del sector textil y de confección para el resto del año, Rimeris fue cauteloso: ”Si la economía continúa su crecimiento, el sector de confección podría experimentar un pequeño crecimiento en las ventas, especialmente después de un primer trimestre con un crecimiento económico limitado”.
Capacidad ociosa y el rol de las divisas
Un dato relevante que compartió Rimeris, basándose en encuestas de Conindustria (a la que Cavediv está afiliada), es que la capacidad instalada del sector confección en Venezuela se utiliza solo al 37%: «Las fábricas fueron hechas hace algunas décadas, algunos años. La economía que era más grande en ese momento. Entonces tenemos capacidad ociosa».
En cuanto al manejo de divisas, Rimeris explicó que la industria debe importar una cantidad significativa de materiales, insumos y repuestos que no se producen en el país: “Si el gobierno destina las divisas a sectores prioritarios a la tasa oficial, el resto de los sectores deberá recurrir al mercado cambiario. Este factor incide directamente en la estructura de costos de las empresas”.
«Todas las empresas tienen una estructura de costo. Hay muchas cosas que las empresas pagamos a dólar oficial. Entonces no es cierto que todo, aunque haya un componente importado, todos los precios tienen que aumentar de la manera que aumenta el dólar. Pero sí afecta», concluyó.









