La aplicación del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) actúa como un freno para la entrada de divisas a la Bolsa de Valores de Caracas (BVC), según advirtió el presidente del corro capitalino, José Grasso Vecchio. El representante del corro capitalino señaló que la carga tributaria desestimula la incorporación de fondos extranjeros y capitales privados en el mercado de valores local.
«Cuando se trata de inversiones debería exonerarse el IGTF. Si un inversionista trae divisas para colocarlas en el mercado de valores y al momento de liquidar la operación o mover sus fondos enfrenta una carga tributaria adicional, ese capital busca otros destinos más competitivos», afirmó.
Impacto cuantificado en los costos
El directivo explicó que la institución ha medido el efecto financiero que genera la aplicación de este tributo en las operaciones de renta fija y financiamiento en moneda extranjera.
«Eso nosotros lo hemos cuantificado, en efectos de números de esto que estamos hablando. Las operaciones a 30 días reflejan ya una distorsión. Tomas en cuenta un instrumento de, un ejemplo: 100.000 dólares emitido a una tasa del 16% anual. El costo total de la transacción se fija en 1,83 a 30 días cuando no aplica el tributo, pero este porcentaje equivale al revés a una tasa anual del 22%. Es decir, tiene un impacto en el costo que te va a generar esto», detalló.
Grasso Vecchio destacó cómo la combinación de las alícuotas que gravan tanto la entrada de los fondos como la cancelación de la obligación eleva el costo del financiamiento bursátil.
«Al sumar el 3% sobre el débito inicial del inversionista, más el 3,04% que paga el deudor al liquidar, el costo efectivo se dispara a 7,87% apenas en un mes. Y por supuesto, si la tasa la llevas anual son más del 94%. Concretamente te estoy hablando de 94,5», precisó el presidente de la BVC.
Factores detrás de la permanencia del tributo
Al abordar los motivos por los cuales el Ejecutivo mantiene la alícuota sobre el mercado bursátil, el vocero reconoció la existencia de prioridades fiscales en el contexto actual, aunque insistió en la necesidad de diferir la aplicación del tributo en el sector financiero formal.
«Entendemos que el Estado maneja múltiples prioridades fiscales y una agenda amplia de reformas, pero la aplicación del IGTF sobre la inversión bursátil genera distorsiones que terminan restando más de lo que aportan. La meta debe ser sustituir un impuesto recaudatorio de corto plazo por el dinamismo que genera el ingreso continuo de capitales», explicó el directivo.
Ante este escenario, el representante bursátil planteó la necesidad de aplicar mecanismos de exención que permitan incentivar el ingreso formal de divisas al aparato productivo nacional.
«Cualquier tributo que peche la entrada de capitales destinados a inversión productiva se convierte en un obstáculo. Lo que requiere el mercado de valores es incentivo, exoneración y reglas claras para que las divisas entren al circuito formal. Nuestra propuesta es exonerar de manera definitiva este tributo en las operaciones bursátiles e impulsar la entrada de empresas públicas y privadas a la Bolsa para fortalecer la economía nacional y reducir las presiones cambiarias», exhortó.
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