La llegada el pasado lunes, en dos vuelos diferentes de Conviasa, de 190 migrantes venezolanos deportados desde Estados Unidos, con la posibilidad de que ese número siga subiendo según lo ha reiterado la administración de Donad Trump, pone sobre la mesa si el país realmente cuenta con las condiciones para recibir y reinsertar en el mercado laboral a un número importante de connacionales.
Esto, además, lleva a la pregunta: ¿Cuál será su impacto en la economía nacional? Al respecto, las posiciones sobre este tema están dividas. Expertos apuntaron a que todo dependerá de la cantidad de venezolanos que retornen al país, su capacidad económica y la capacidad de formación laboral que tengan para incorporarse en el mercado.
Y sobre ello también hay que tener en cuenta que podría venir otra oleada. El Estatus de Protección Temporal (TPS) que protegía a cientos de miles de venezolanos de la deportación expirará oficialmente el 7 de abril, según una orden reciente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) en el Registro Federal. La medida afecta a 348.202 venezolanos que recibieron ese estatus en 2023.
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Para Luis Vicente León, economista y presidente de Datanálisis, si el número de retornados es pequeño, “el impacto económico será moderado”, pero si el porcentaje de deportados supera los 200.000 venezolanos, “vas a tener garantizar una actividad con la que puedan vivir y en un mercado tan estrecho, es un reto”.
AA su juicio, «no hay forma que tú ingreses un número relevante de población en un mercado y eso no tenga impacto en su economía (…) Obviamente, la entrada de personas aumenta las presiones sobre la oferta laboral.
Además, considera que va a depender de qué tipo de personas están devolviéndose. «Si son personas más formadas desde el punto de vista académico y económico, más bien puede ser estimulante en el mercado laboral”, para atender las dificultades y áreas que hoy carecen de personal calificado.
Y si llegan a Venezuela con alguna capacidad de recursos o ahorros, el economista indicó que se convertirían en nuevos consumidores, lo que generaría un incremento en la demanda y de oferta de bienes y servicios. No obstante, enfatizó que el país tiene una economía “muy pequeña” e incluso, “en comparación a lo que era en 2013 y 2020, Venezuela perdió 75% del producto interno bruto (PIB)”.
Leonardo Vera, presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, es de la opinión que “el impacto económico del plan de retorno de nuestros connacionales a Venezuela es mínimo”, principalmente porque el volumen de personas que pudiera ser trasladado a través de estos medios aéreos es pequeño.
“Los primeros dos vuelos acordados esta semana hablan de 190 personas retornadas. Suponiendo que estos vuelos se hagan semanalmente, estamos hablando de 760 personas al mes y de 9.120 personas en el transcurso de un año. Eso representa el 0,01% de la población migrante venezolana en Estados Unidos (que hoy se calcula en 1.100.000) y el 0,0005% de la población entre 15 y 64 años de Venezuela”, detalló.
Sin embargo, en el escenario de que Venezuela reciba aproximadamente a 300.000 ciudadanos a través del plan Vuelta a la Patria implementado por la administración de Nicolás Maduro, de acuerdo con Vera, “ese flujo representaría el 0,03% de la población ocupada y la mayoría seguramente se insertaría en la informalidad”.
Y al igual que León, opina que todo también va a depender del grado de formación para el trabajo de cada persona, sus capacidades y desarrollo profesional. “En el ambiente incierto para el crecimiento por el que atraviesa Venezuela, la oportunidad de generar empleos de buena calidad es muy reducida”, precisó.
De hecho, recordó que la gran mayoría de los que emigraron del país y que hoy están con riesgo de quedar sin TPS en Estados Unidos “se fueron de Venezuela por la imposibilidad de conseguir empleos bien remunerados y con proyección de crecimiento en los ingresos”.
Disminución de remesas podría ser otro desafío para la economía
El economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB IIES), Juan Carlos Guevera, alertó que otro impacto del regreso de los migrantes es que podría registrarse una disminución en las remesas para las familias venezolanas. “Este sería un factor contractivo adicional en la capacidad de consumo del país”, enfatizó.
Asimismo, Guevara señaló que “es bastante claro pensar en que el reingreso de 300.000 connacionales efectivamente se sentirá en la economía, ya que se trata de un súbito incremento de más de 1% en el tamaño de la población”.
Coincide en que el problema recae en que si la mayoría de los deportados llegan al país sin capacidad de recursos y con bajo poder adquisitivo, será un desafío más para la economía venezolana. De ser así, aseveró “que el programa que ofrece el gobierno, más que para iniciar negocio, será para procurar su supervivencia por el tiempo que les rinda”.
Argumentó que dado el tibio ritmo de crecimiento económico de Venezuela, “tener un porcentaje de estos 300.000 buscando empleo (digamos 1/3 o 100.000) traerá una presión a la baja en los salarios de toda la economía, teniendo así un impacto negativo en la capacidad de consumo agregada”.
Chevron en medio de la negociación entre Maduro y Trump
El pasado viernes, el “zar de la Frontera”, Tom Homan, afirmó que los vuelos de deportación desde Estados Unidos hacia Venezuela saldrían «dentro de los próximos 30 días», por lo que se esperaba que la repatriación de venezolanos comenzarían en el próximo mes de marzo.
Sin embargo, el plan Vuelta a la Patria se retomó apenas a una semana del encuentro del enviado especial de la Casa Blanca, Richard Grenell, con Nicolás Maduro en Venezuela.
Helena Olea, abogada, defensora de derechos humanos y vicedirectora de Programas para Alianza Américas, resaltó que “lo que es importante preguntarse: ¿Cuál es la negociación que hubo entre el gobierno estadounidense y el gobierno venezolano para que Venezuela esté aceptando vuelos de deportados?”.
A su criterio, más allá de la liberación de los seis estadounidenses –que viajaron de vuelta con Grenell a su país- la negociación entre el gobierno de Donald Trump y la administración de Maduro tiene que ver con la licencia a la petrolera Chevron.
“Lo que tenemos entendido es que no solo es la puesta de libertad de las seis personas estadounidenses que viajaron de vuelta con el enviado especial de la administración Trump, sino que tiene que ver más con la apertura y el levantamiento a Chevron, que va a permitir al petróleo venezolano ingresar a mercados internacionales, incluyendo el mercado estadounidense”, aseveró Olea.
A su juicio, esta es la diferencia fundamental y esto sí puede tener un impacto importante en la economía venezolana, que tal vez va a permitir que estás personas regresen. «Pero, sin duda, Venezuela sigue afrontando condiciones económicas muy adversas, que impactan en la posibilidad de estas personas de integrarse a la vida productiva del país y ese va a ser un desafío muy importante para el país”, aseveró.
Otros datos
Los expertos coinciden en que Estados Unidos no cuenta con la capacidad para deportar a más de 300.000 venezolanos en menos un año, así como tampoco ninguno de los países de acogida tiene la capacidad para absorber a todos estos migrantes. Sin embargo, advierten que es un claro mensaje de “terror” de Trump a propósito de las promesas de política migratoria que hizo durante su campaña por la presidencia de Estados Unidos.
El crecimiento de la economía de Venezuela depende principalmente de la producción petrolera y de eliminarse las pocas licencias a las transnacionales que operan en el país, una nueva ola migratoria podría registrarse, tanto hacia países de América Latina como hacia países de Europa, recalcaron los expertos









