Venezuela y el advenimiento de la OPEP
El “oro negro” como metafóricamente se denomina, lleva millones de años bajo la corteza terrestre. Este extraño recurso natural no renovable, conocido desde la antigüedad, fue utilizado con fines domésticos, medicinales y rudimentarios por el hombre primitivo sin tener interés como forma de energía durante siglos, y es con el comienzo de la Revolución Industrial cuando el petróleo tiene un escaso uso como lubricante para maquinarias. No obstante, es a finales del siglo XIX cuando entra en la palestra energética para ser utilizado como querosén en el alumbrado, las cocinas y calefacción.
Con el auge tecnológico de la refinación del crudo, la aparición de la gasolina impulsó el desarrollo de motores a combustión y con ellos llega la industria de automoción. Este nuevo medio de transporte terrestre provocaría el aumento veloz del consumo de petróleo. Es así como pasó de representar menos del 10 % en la matriz energética de 1930 a 49,4 % para 1973. Es de imaginar que un recurso tan estratégico e importante para la economía del mundo llevaría a países y/o empresas a desarrollar distintas estrategias para el manejo, dominio y control de las reservas existentes.
Es este particular, diplomáticos, funcionarios de gobiernos e intelectuales de diferentes ramas del conocimiento tuvieron un punto de coincidencia sin distingo de nacionalidad, religión, idiomas, ni ubicación geográfica. Comenzaron a desarrollar acercamientos, reuniones -algunas clandestinas, otras formales y mediáticas- para poder concebir reglas jurídicas/económicas y procedimientos de regulación de las actividades de exploración y producción de petróleo.
Esta coincidencia de intereses nacionalistas comienza a estrecharse con la llamada «misión de amistad» que realizó una comisión oficial de Venezuela al Medio Oriente en 1949, constituyendo indudablemente el primer contacto oficial entre petroleros de la industria venezolana y del Medio Oriente. Según consta en la Memoria del Ministerio de Minas e Hidrocarburos 1949-52, este encuentro tuvo «propósitos de amistad, de buena voluntad y de cooperación» e invitaron a sus representantes a la Primera Convención Nacional de Petróleo celebrada en Caracas en septiembre de 1951. Estos antecedentes permiten puntualizar las acciones previas que prepararon el camino para poder resumir en el I Congreso Petrolero Árabe de 1959 las afirmaciones positivas de materializar la legendaria OPEP, cuya génesis yace en la diplomacia petrolera venezolana.
De acuerdo con las referencias históricas, en dicho evento los ministros presentes, además de discutir aspectos técnicos, económicos y fiscales de la industria, también realizaron consultas entre los países exportadores de petróleo con el objeto de coordinar la política petrolera, para lo cual suscribieron secretamente el «El Pacto de Caballeros» o «Pacto Ma’adi». Este importante documentoplanteó la necesidad de lograr una mayor participación fiscal de los gobiernos en la industria, aumentar la capacidad de refinación de los países miembros, fundar compañías nacionales, organismos encargados de coordinar la política sobre explotación y conservación de los hidrocarburos, entre otros, reivindicaciones que eran factibles por medio de un organismo que Juan Pablo Pérez Alfonzo de Venezuela y Abdullah Tariki de Arabia Saudita denominaron «Compacto Petrolero», que luego sería la OPEP.
Esta iniciativa finalmente se materializa con la creación de una organización que serviría de controlador de la producción y regulase los precios del petróleo, que permitiera enfrentar el monopolio de las empresas trasnacionales, las cuales se habían empeñado en ser la fuerza dominante en el mercado petrolero mundial. A tal fin, en la ciudad de Bagdad con la participación de Irán, Irak, Arabia Saudita, Kuwait y Venezuela, se funda la OPEP el 14 de septiembre de 1960.
Venezuela y la OPEP contemporánea
Este mes se conmemoran 65 aniversarios de la OPEP, sus miembros, respetando los reglamentos y las directrices emanadas desde el secretario general, siguen estableciendo reuniones, acuerdos y compromisos con la intención de garantizar y mantener en equilibrio el mercado petrolero mundial, donde los países productores, consumidores y empresas asociadas puedan coexistir sin menoscabo de los intereses de ninguna de las partes. Para ello, las altas autoridades petroleras de cada país miembro se congregan y acuerdan estrategias en pro de satisfacer los requerimientos energéticos de las naciones en equilibrio con las economías de los mercados.
Durante varios años consecutivos, tanto el anterior secretario general de la OPEP, el fallecido Mohammad Barkindo, como quien actualmente ejerce el cargo, Haitham Al Ghais, realizaron visitas oficiales a Venezuela, refiriendo el rol que ha desempañado el país como actor de primer orden, al ser miembro fundador y actuar siempre en estricto apego a los principios fundacionales que dieron origen a esta importante organización que impulsa la estabilidad en el mercado energético mundial.
Diversos autores han realizado publicaciones donde sintetizan y segmentan en años la maduración histórica de la organización con altos, bajos, quiebres y repuntes hasta el año 2000 cuando, desde Venezuela, se impulsó y desarrolló la II Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la OPEP, acontecimiento trascendental que permitió reafirmar los acuerdos de la organización energética, para garantizar el suministro seguro y estable de hidrocarburos a los países consumidores y defender los intereses soberanos de los países productores.
En esta cumbre se hizo posible el diseño, propuesta y aplicación del sistema de bandas de precios para garantizar precios que permitieran cubrir las inversiones que requieran las actividades de extracción y procesamiento de crudo, y que fuera también justo para los países consumidores de energía.
Desde el mencionado encuentro histórico hasta la actualidad, la participación de Venezuela en las diversas juntas y reuniones ministeriales de la OPEP ha permitido mantener la política de la defensa de los precios del petróleo, consensuando cuotas de producción y asumiendo los acuerdos bilaterales de los países miembros. Se resalta la importancia estratégica del país petrolero por su ubicación geográfica que favorece el comercio del crudo a diferentes continentes, con una política petrolera que permite la inversión y participación de las grandes compañías petroleras extranjeras, y la honra de acuerdos internacionales y de cooperación energética con países con fuertes alianzas estratégicas.
En la línea de tiempo, Venezuela fue actor clave para la suscripción de la Declaración de Cooperación de Ajuste de Producción de los países miembros y aliados en la denominada OPEP+, refrendando los acuerdos de recorte de producción de crudo de los países OPEP y No OPEP, sostenido a finales de 2016, con el propósito de seguir impulsando estrategias a favor del equilibrio del mercado petrolero, como garantía de acuerdo para los precios del petróleo y así sustentar el crecimiento económico de los productores, con balances financieros aceptables para los consumidores.
Venezuela en el porvenir de la OPEP
En la última década se ha experimentado una creciente importancia de las energías renovables para satisfacer la demanda futura. Esta realidad ha sido impulsada por un cúmulo de políticas emergentes con atención a la transición energética y acuerdos intergubernamentales, gestadas desde las organizaciones internacionales para reducir el cambio climático. Estas situaciones les imprimen importancia a las fuentes renovables, como energías alternativas necesarias para diversificar la palestra y lograr satisfacer la demanda futura de un planeta más desarrollado. Es pública mi opinión con referencia a este tema, no obstante, para no salirme del tema central, solo diré que el consumo energético mundial del 2024 estuvo cubierto en 86,57 % por los combustibles fósiles y de estos, el petróleo ocupando la cúspide de la matriz energética con 33,66 %, muy por encima de las energías renovables que representaron 8,23 %.
Para inferir el futuro de la OPEP y, por ende, de Venezuela es preciso indicar que actualmente se contabilizan 1.567.000 MMbls de petróleo convencional, registrándose dentro de la organización 1.243.000 MMbls de los cuales 24,4 % pertenecen a Venezuela, que alberga la mayor acumulación de crudo convencional con reservas de 303.220 MMbls, esto equivale al 19,3 % del petróleo certificado global para el cierre del 2024. De acuerdo con los pronósticos de consumo realizados por la OPEP, el crecimiento de la demanda entre 2023 y 2050, será de 17,3 MMblsd. Este panorama permite suponer un incremento de producción de los países con capacidad, pero sobre todo con reservas para aportar petróleo al consumo de los diferentes sectores productivos de las economías mundiales.
Los países de la OPEP son los mejores habilitados para expandir su producción con objeto de cubrir la creciente demanda de los años por venir, debido a que poseen el 79,22 % de las reservas probadas y certificadas hasta el momento. No cabe duda de la gran influencia que ha tenido la OPEP para mantener el equilibrio energético global. Históricamente desde su fundación el aporte de petróleo al consumo mundial ha sido alrededor del 40 %, y hoy con la alianza OPEP+ se espera que conserve dichos porcentajes. Este significativo valor es esencial en el carácter estratégico de la organización y su influencia en el mercado energético internacional, manteniendo así un suministro confiable y eficiente de crudo para satisfacer la demanda de energía.
Finalmente, Venezuela -país con más de cien años de actividad petrolera- fue, es y será bastión primordial de la OPEP al encabezar la lista de sus miembros y ser la nación con las mayores reservas probadas. Por tanto, juega un papel esencial en la ecuación energética del mundo.
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