“El gobierno venezolano tiene un claro incentivo para negociar, reconociendo que las sanciones han hecho de la OFAC el guardián de la recuperación de la producción energética en Venezuela”, así lo asegura un reporte de la firma Seaport Global en el que se explica que Nicolás Maduro trató de eludir a la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a través de China, Turquía, Rusia e Irán, pero tuvo poco éxito.
La firma señala que, aunque es poco probable que Maduro ceda el poder a la oposición, sí podría producirse una transición chavista. Sin embargo, alerta que la confianza entre Estados Unidos y Maduro sigue siendo baja, lo que podría prolongar las negociaciones. “Un acuerdo podría estructurarse para abrir los vastos recursos naturales de Venezuela a empresas favorables a Estados Unidos, al estilo de la propuesta del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, para Ucrania”.
A pesar de la incertidumbre que rodea el calendario y la viabilidad de una reestructuración de la deuda, para Seaport Global vale la pena considerar los posibles valores de recuperación. De allí que se pregunta ¿Cuál podría ser el valor de recuperación de PDVSA y de la deuda venezolana si el país se normaliza, recupera el acceso a la financiación multilateral, del Fondo Monetario Internacional y reestructura su deuda?
Al respecto destaca que el producto interno bruto per cápita previsto para Venezuela es de 3.700 dólares, lo que le sitúa en la franja de renta media, Ahora bien, alerta que, debido a la fragilidad de las instituciones, la débil gobernanza, y la falta de acceso a los mercados de capital probablemente llevarán al FMI y al Banco Mundial a clasificar al país como de renta baja con una capacidad de endeudamiento media. Añade que el único factor positivo para Venezuela es su potencial para aumentar la producción de petróleo atrayendo a las empresas privadas para que inviertan en el sector energético. Sostiene además que se espera que la Evaluación Institucional y de Política (CPIA) se situará en el extremo inferior de la escala de calificación de 1 a 6.
Seaport Global asume que toda la deuda externa de Venezuela recibiría el mismo tratamiento. “La razón para combinar la deuda de PDVSA y la deuda de la República es sencilla: el gobierno de Maduro ha estado fortaleciendo el balance de PDVSA, y los nuevos contratos se firman entre PDVSA y empresas como Chevron, no entre una empresa estatal o una nueva entidad gubernamental y Chevron”. Asimismo, la firma asegura que tratar a la deuda de PDVSA y a la deuda de la República por separado podría complicar el proceso de reestructuración de la deuda.
La razón por la cual la administración de Maduro aceptaría una reestructuración de la deuda tiene que ver con que esta acción desbloquearía la financiación multilateral y bilateral adicional.
Finalmente, señalan que se puede suponer que en la reestructuración la deuda en bonos se sustituirán por un papel de canje con vencimiento a 18 años. “Los tres primeros años no habrá servicio de la deuda, con un cupón PIK del 3%. De los años 4 a 6, se pagará un cupón en efectivo del 3% y a partir del año 7, el cupón aumentará al 6%. A partir del año 9, el bono tendrá 10 amortizaciones iguales”.









