La pérdida del llamado “Efecto Chevron”, por la revocatoria de la Licencia General 41 por parte de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro, obliga al gobierno de Nicolás Maduro buscar opciones para compensar la caída en ingresos en divisas que afrontarán las empresas mixtas en las que participa la transnacional y, por consiguiente, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la contribución fiscal, señala el semanario Exclusivas Económicas.
También se evalúa el destino de los barriles que forman parte de la producción de esas compañías, que suman un promedio de 250.000 barriles por día.
En tal sentido, en las revisiones vuelven a aparecer varias alternativas: exportar con enormes descuentos al continente asiático u optar que una porción se destine al mercado interno para su procesamiento en el país, pero a precios de mercado internacional, es decir, una eliminación o reducción del subsidio, agrega el semanario.
En el año 2020, por efectos de las sanciones implantadas un año antes y por las consecuencias de la contracción ocasionada por ela COVID-19, Maduro tomó la decisión de establecer un precio de la gasolina con referencia internacional de 50 centavos de dólar por litro que, en su momento, estuvo acoplado y hasta por encima de las tarifas de otros países. En ese momento, Venezuela dejó de figurar como la nación con la gasolina más barata del mundo.
La intención sería ahora un precio variable mensualmente, similar al esquema que existe en Colombia, y dejando una porción de subsidio para sectores clave como son transporte, industrial y agrícola.
El año pasado se evaluó hacer una corrección de la llamada tarifa internacional y reducir aún más la venta de gasolina subsidiada, pero razones electorales, como fueron los comicios presidenciales del 28 de julio, llevaron a descartar una medida de ese tipo.
En la actualidad, de acuerdo con Exclusivas Económicas, la justificación que tendría el gobierno de Maduro para avanzar en una medida de esa magnitud es señalar a Estados Unidos como el responsable por revocar la licencia a Chevron y eventualmente autorizaciones similares a empresas como Repsol, Maurel & Prom y Reliance.
Aún está en evaluación, y solo formará parte de las medidas que puedan adoptarse después del 3 de abril en caso de que Trump no revierta o modifique el contenido de la Licencia General 41A, que fija para ese día el cese de las operaciones de Chevron en los proyectos que tiene con Pdvsa en la faja del Orinoco y en el estado Zulia, advierte el semanario.









