El nuevo presidente de Conindustria entra apurado a la sala y se sienta en un pequeño sofá, se arregla la corbata y pide disculpas por el breve retraso. Sus respuestas a las preguntas son rápidas y se ayuda con las cifras que cada trimestre recaba el gremio para auscultarse a sí mismo. Tito López ha hecho su carrera como gremialista atravesando dos de los mayores huracanes que ha enfrentado la economía venezolana en su historia: la hiperinflación y el desabastecimiento.
Le tocó presidir la cámara farmacéutica en medio de la salida de las transnacionales y con las farmacias repletas de escasez, sin divisas, y con la presión encima de sacar adelante un sector vital para la población. Con esa experiencia a cuestas llega a la presidencia de Conindustria, consciente de su responsabilidad, pero asumiendo el reto con una visión de continuidad, resistencia y propuestas.
Sabe que no se librará de críticas, pero dice estar decidido a hacer de su gestión un ejemplo de cómo se pueden generar soluciones creando puentes. Insistir es una de las palabras que más repite dentro de su discurso, y afirma que hacer observaciones al gobierno en políticas económicas no tiene por qué generar consecuencias negativas, “siempre y cuando se hagan con respeto y ética”.
-¿Cómo está la capacidad instalada del país?
-En el último boletín que publicamos estábamos hablando de una capacidad instalada de 46% en el primer trimestre. Nosotros deberíamos estar recibiendo para finales de agosto el segundo boletín de coyuntura con el cierre del segundo semestre. Todavía estamos recogiendo alguna data de algunas empresas que no la habían actualizado. Pero yo creo que en principio pudiéramos estar hablando más o menos de que se ha mantenido dentro del mismo porcentaje, quizás pudiese ser que se incremente un punto a 47% o 48%.
-¿De cuántas empresas estamos hablando?
-Estamos hablando de un universo de empresas de 2.200 activas de los 15 sectores que incluye el sector textil, repuestos, salud, alimentos. Hay sectores que impactan mucho, que son el sector salud y alimentos, que son los dos que van punteando. Si tú tomas la data del sector farmacéutico, que lleva en un acumulado en este primer semestre de 24%. En el primer trimestre contabilizó un crecimiento de apenas 12% y, recientemente, ha repuntado 13 puntos porcentuales.
-Una de las grandes quejas del sector privado es el exagerado número de impuestos fiscales y parafiscales. Hay como 15 diferentes, aproximadamente. ¿Qué propuesta tiene Conindustria al respecto?
-Nosotros tenemos ocho políticas públicas sobre la mesa y hacemos hincapié en ellas. Desde la gestión del ahora expresidente Luigi Pisella hemos venido hablando de una armonización macroeconómica que incluya la parte tributaria, la legislación laboral y su modernización, ciencia, tecnología y educación, estímulos al emprendimiento y de pymes, sostenibilidad ambiental, reinserción de Venezuela en el comercio global y combate al comercio ilícito.
Dentro de cada una desglosamos lo que tiene que ver con adecuación de las políticas cambiarias y monetarias a nivel fiscal, reestructuración de la deuda pública, plan de mejora de infraestructura y los servicios públicos. También tocamos los temas de electricidad y agua.
Con respecto al área tributaria siempre hemos dicho que hay que tratar de bajar la retención del Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 75% a 50% y llevar el reporte de ese IVA de 15 a 30 días. De ahí nacen los famosos créditos fiscales; así como también se necesita que el encaje legal baje de 31% a 20%. Esto podría darle más oxígeno a lo que viene siendo el sector industrial productivo y, a la vez, va a repercutir en el sector comercio y en la calidad de vida del venezolano.
Si se tiene una empresa un poquito más holgada ya es una ayuda, porque hay que tomar en cuenta que no existe el apalancamiento financiero. En otorgamiento de créditos estamos hablando de que solo suman 2.300 millones de dólares, que representan solo el 2,53% del producto interno bruto. Nosotros debiéramos de tener una cartera crediticia de alrededor de 14 mil millones de dólares y no la tenemos.
También hablamos de todo lo que viene siendo la reactivación del Consejo de Armonización Tributaria que ya salió en Gaceta Oficial porque tenemos nuevos alcaldes y representantes en todas las regiones, por lo que es necesario que todos se pongan a derecho en cuanto al pago de la armonización tributaria.
-¿Han pensado conversar con los legisladores o las instituciones sobre esto?
-Quiero aclarar que nosotros no estamos llamando a que no se paguen los tributos, sino que el gran porcentaje de informalidad que existe pase al sector formal y cancelen un monotributo. Ese tributo único permite que el Estado recaude más impuestos y evita que castigue tanto a las grandes empresas que ya son formales.
Es importante también que se eleve la base de recaudación porque en este momento casi todos son contribuyentes especiales. Nosotros proponemos que se suba la base por lo menos por 1,5 millones de veces sobre la moneda de mayor valor que asigne el Banco Central de Venezuela.
-¿Cuál es el incentivo que podría tener un informal para poder formalizarse?
-Yo creo que si se lleva a un informal a formalizarse con un monotributo, que sea un impuesto bajo, considerable, y que parte de ese impuesto que pague vaya específicamente para esas mismas empresas en calidad de préstamo, de financiamiento, vas a tener un incentivo. Cuando se pasa a la formalidad, pasas a otro estatuto. Las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 70% de la empresarialidad en Venezuela. Tienen entre 5 y 100 trabajadores y representan el 10% de la producción del país. Allí hay una gran oportunidad de desarrollo, de generación de empleo y a la vez se crea una mayor recaudación para el Estado
-¿Hay algunas recomendaciones que como gremio se le pudieran hacer al Ejecutivo?
-Una de las recomendaciones que hacemos es que se abra la Ventanilla Única de Comercio Exterior. Ya hemos tenido conversaciones con la ministra de Comercio Exterior, Coromoto Godoy, al respecto. Esa taquilla debe estar operativa de manera de lograr la simplificación de trámites y que todas las grandes empresas que exportan puedan generar sus propias divisas.
-¿En qué consiste ese mecanismo?
-Es una taquilla que te va a simplificar los trámites para la exportación porque en esto momento quita muchísimo tiempo todo el papeleo que hay que hacer. Se calculo que se gasta hasta 1.500 horas para poder cumplir con todos los requisitos. En cambio, si se simplifican los trámites todo fluye más fácil. Cuando se exporta, tienes que entregar por lo menos 20% de las divisas las tienes que llevar a tasa Banco Central. Pero tienes un 80% que tú puedes reinvertir, que tú puedes producir tus propios dólares.
Si además el IVA se reporta en 30 días, se están creando soluciones porque cuando vienes a ver el IVA es un impuesto que tú estás financiando como empresario, pues tú tienes que adelantar el pago de ese IVA. Es lo mismo que pasa con el impuesto de los pensionados que es del 9% y que se paga por adelantado. No es que nosotros tengamos algo en contra de que los pensionados no cobren; de lo que se trata es que al final es el empresario quien está financiando ese impuesto.
Por eso nosotros siempre decimos que hay que ampliar la base de recaudación de manera que el Estado también salga beneficiado porque va a recaudar más impuestos.

-Usted se ha referido a la propuesta de la que se ha venido hablando desde hace algún tiempo, que tiene que ver con la reducción del IGTF (impuesto a las grandes transacciones financieras) en dólares. ¿Cómo va eso?
-La propuesta de IGTF en dólares está puesta sobre la mesa. Estamos hablando también de la deducción del impuesto sobre la renta de todos los tributos y contribuciones pagadas como el IGTF, IGP, el de deporte, etc. Esto se propone para evitar pagos sobre el pago de impuestos ya hechos. Cuando se hace la declaración del impuesto sobre la renta, no te descuentan este tipo de tributos por lo que estás pagando doble tributación. Por eso esa es una de las propuestas que hemos puesto en la mesa también.
-¿Cuáles son los asuntos que más le preocupan ahora que preside Conindustria?
-La recuperación de la economía de nuestro país. Yo creo que ese es el fin que tenemos que trabajar dentro de todas las cúpulas empresariales, sectoriales y regionales. Seguir insistiendo y seguir tratando de influir en todo lo que vienen siendo políticas fiscales y parafiscales. Por otro lado, está el mantener las empresas que están operativas actualmente.
Asimismo, todo lo que tiene que ver con los ilícitos, el contrabando y la informalidad que ha deteriorado a la producción nacional. Voy a darle un ejemplo: Hoy una colega suya me dijo que el sector automotriz es el que más ha crecido. Y le respondí: ¿Crecido en qué sentido? Ha crecido porque 35% de las marcas de vehículos en el mercado son importadas como producto terminado.
Lo que me preocupa es que un gran porcentaje de estos vehículos que se ensamblan en el país debería ser en gran parte de producción nacional. Aquí hacemos tornillos, aquí hacemos amortiguadores, cables, etc. No tenemos nada en contra de la importación, pero sí se puede lograr que esos vehículos que se van a ensamblar en el país tengan un gran porcentaje de materiales producidos en el país. Pero no solamente en vehículos, en motos, en muchas otras cosas.
Por ahí hubo una vez también una propuesta de la gente de los supermercados para que gran parte de lo que se vende en este tipo de establecimientos no fuera 100% importado, sino que un gran porcentaje de lo que se vende fuese de producción nacional. Yo creo que hay que proteger la industria nacional porque es la que primero genera dividendos al país y genera pleno empleo. No es lo mismo un importador que tenga dos personas en la oficina a que tú tengas una planta con 100 personas produciendo.
-Pero la realidad es que producir en Venezuela es muy costoso. Por eso muchos empresarios se han convertido en importadores. ¿Cómo se revierte esto?
-Se ha hecho un trabajo junto con el Ministerio de Finanzas. Ha sido basado en la revisión de todos los códigos arancelarios para la importación de productos terminados porque tenemos que estar en igualdad de condiciones. Es decir, yo creo que hay que apoyar a la producción nacional a través de las exoneraciones a materias primas para la producción y que lo que entre importado pague un arancel muy distinto a lo que se produce en el país. Esto es para tratar de proteger la producción nacional. Estoy hablando de rubros como alimentos, medicamentos, autopartes, repuestos. Repito que no tenemos nada en contra de que se importe, pero evidentemente lo que sea importado tiene que pagar un arancel mayor al de la producción nacional.
-Se comenta que su predecesor, Luigi Pisella, perdió las elecciones de Fedecámaras porque se le criticaba su cercanía con el gobierno. Usted ha dicho que su gestión será una continuidad de la anterior, ¿qué piensa cuando se tiene que enfrentar estas críticas?
-Yo creo que mantener la comunicación con los entes gubernamentales será siempre positivo. Pienso que con conversaciones y reuniones se puede conseguir entendimiento. ¿Cuál es la posición de Tito López frente a Conindustria? Proteger la producción nacional y las empresas. ¿Para qué? Bueno, para tratar de influir en demandas y políticas públicas que vayan en beneficio del sector. Y lo que sea verdad hay que decirlo con respeto y con ética profesional. Pero yo creo que las cosas hay que decirlas. Yo soy gremialista, no soy político. Creo que hacer observaciones en políticas económicas, siempre que estén bajo el margen del respeto y la ética, no tiene por qué generar ninguna consecuencia.
-Entiendo que ya usted tuvo las primeras reuniones con el Ejecutivo. ¿Cuáles son los tres puntos que expuso como prioritarios para el sector industrial?
-En el boletín nuestro de coyuntura los resultados indican que 77% de los empresarios quieren que se revise la política fiscal. En segundo término, la parte de ilícitos, el contrabando y la informalidad que también va en deterioro de la producción nacional. Otro aspecto, es la gasolina y el diésel, que -aunque ya no es una de las primeras prioridades como si lo fue antes- sigue estando presente.
Pero también es necesario revisar las necesidades por sectores y por regiones porque hay algunas que están más afectadas que otras. Sobre todo, en estas recientes lluvias que afectaron tanto a Táchira, Trujillo, Barinas, entre otras. Hay regiones donde se concentra el mayor número de empresas como son Miranda, Gran Caracas, Aragua, Carabobo.
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Si, por ejemplo, vas a Aragua escuchas ahorita que tienen muchos problemas -más allá de la luz y el agua- con los CPT, que son las comisiones de trabajo. En Carabobo, en cambio, a lo mejor encuentras muchos más problemas relacionados con la armonización tributaria. En el caso de los estados fronterizos, existen inconvenientes relacionados con el contrabando y el ilícito.
-Usted viene de un sector que pasó por una crisis muy aguda que es el farmacéutico. Tuvo que afrontar una época muy difícil con la escasez y la hiperinflación. ¿Usted cree que esa experiencia le resta o le suma en este nuevo rol como presidente de Conindustria?
-No es lo mismo ser presidente de un sector a ser presidente de un conglomerado de sectores. Yo creo que la experiencia, el conocimiento y todas las influencias que yo pueda tener son para tratar de lograr políticas públicas hacia el sector industrial… No es lo mismo un sector que todos estos sectores porque aquí yo tengo textiles, autopartes, repuestos, calzados.
Hay sectores que está más impactado que otros, hay sectores que han subido, otros suben y bajan, como una montaña rusa. Hay algunos que los golpea más el contrabando que a otras.
En el caso del sector salud, tiene cinco años en franca recuperación, pero nosotros pasamos por años duros, sobre todo cuando se retiraron las transnacionales y aquí prácticamente se creó un desabastecimiento grande porque muchas transnacionales traían productos que no se fabricaban en el país, como en los casos de enfermedades catastróficas, cáncer, sida, lupus, los trasplantados, antihipertensivos. Entonces quizás nos tocó a las nacionales empezar a bregar, poner turnos nocturnos, empezar a buscar nuevas importaciones, permisos y todo esto para poder empezar a cubrir el desabastecimiento que hubo en médicamente, que llegó a estar al 80%.
-¿Cómo define a los industriales venezolanos?
-Yo creo que los industriales venezolanos han hecho un esfuerzo titánico, han sido un ejemplo digno de tenacidad, de perseverancia, de trabajo y, sobre todo, de urgencia. Muchos de nosotros los empresarios venezolanos pudimos habernos ido del país, pero seguimos aquí generando empleo los que pueden generarlo. Los que ya tienen grandes empresas es un esfuerzo titánico mantenerse porque ante la falta de financiamiento todo lo que se hace es con su propio músculo financiero. Yo creo que son los héroes anónimos porque muchas de estas empresas todavía se mantienen en pie.
-¿Cuál quiere que sea tu legado en Conindustria?
-A mí me gustaría ser recordado como alguien que trabajó de la mano con los empresarios y que fue enlace entre los empresarios y el gobierno central en pro de mantener las empresas activas en el país.
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