Mientras el sector privado se acerca a la administración de Nicolás Maduro con miras a dialogar y encontrar soluciones a los desafíos económicos, el movimiento sindical se mantiene al margen. Entre sus filas, hay opiniones encontradas sobre la conveniencia de retomar conversaciones que puedan aliviar la tensión de los últimos años y se encuentren respuestas a sus exigencias.
Para Carlos Salazar, dirigente de la Coalición Sindical, en el país no se puede hablar de soluciones y debates sobre el salario y las pensiones si hay “detenciones arbitrarias” de sus dirigentes. “Aquí en el país se ha incumplido con los convenios internacionales”.
“Lo primero es el cese a la represión a los trabajadores del movimiento sindical. Que se puedan respetar las libertades y el Estado de Derecho, por ahí se debe iniciar, La administración actual no cumple la Constitución en todo su espíritu y propósito. El Estado de Derecho es necesario, ya que garantiza seguridad jurídica, paz, armonía, producción y democracia”, sentenció.
Aseguró que las centrales sindicales y Fedecámaras, que actualmente sostienen conversaciones con la administración deMaduro, no representan el sentimiento de las bases: “Dejaron que el salario y la pensión llegara de 30 a 1 dólar, terminando de acabar con el poder adquisitivo, sin cumplir los estándares internacionales”.
Con respecto a un diálogo en las actuales condiciones, Salazar afirmó que “la coalición sindical no puede como movimiento no confederado asumir un desastre de tal magnitud, y mucho menos existiendo compañeros sindicales presos, perseguidos y vigilados por realizar su función sindical”.
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“El gobierno debe ceder”
Pedro García, miembro del Comité Nacional de Conflicto de los Trabajadores en Lucha (CNCTL), coalición que agrupa a trabajadores y dirigentes sindicales de diversas corrientes, sostuvo que si la administración de Maduro, junto al sector privado, buscan plantear un nuevo debate sobre el salario. «Como organización sí estaríamos dispuestos, pero el gobierno tendría que ceder ante nuestros requerimientos”.
“Si eso llegara a darse, tendríamos que negociar como se negocia en una mesa. Llegando a verdaderos acuerdos. El problema es que el gobierno está negado a atender nuestras solicitudes, inclusive de las centrales que están sentadas en la mesa tripartita”, señaló.
A su juicio, “la pelota está del lado del gobierno” en cuanto al diálogo por un mejor salario: “Nosotros estamos empeñados en seguir luchando por los derechos laborales y, sobre todo, por un aumento del salario que nos corresponde constitucionalmente. Esa es nuestra agenda de trabajo, nuestra agenda de lucha pacifica”.
El dirigente señaló que la administraciòn de Maduro “está en la obligación” de atender los requerimientos de la clase trabajadora. “El gobierno y los empleadores deben entender que no habrá capacidad de consumo si no hay una mejora salarial en el país”.
“Sabemos que el salario mínimo para llevarlo a unos 500 dólares, no puede ser de un solo salto. Pero se podría llegar a un acuerdo progresivo, que pueda alcanzar a cubrir al menos una canasta alimentaria. Mientras tanto, el bono de guerra, que no tiene incidencia en las prestaciones sociales, podría incorporarse para lograr un ingreso suficiente”, añadió.









