La educación, el poder formar nuevos talentos en el arte de la panadería fue una de las principales razones que hizo emprender a Luis Rogelio Salcedo, como CEO de Pastelpanes, o como se le conoce comercialmente desde hace nueve años Delivery Pastelpanes.
Salcedo, quien se graduó como Ingeniero en Informática, contó que su plan de emprendimiento surgió como “una mera casualidad”. Tras dos años de ejercer su profesión, decidió emigrar a Estados Unidos, ante la complicación de la situación económica de Venezuela, donde tuvo la oportunidad de trabajar en un local de comida tailandesa de su hermana y se enamoró de la cocina.
Posteriormente, retorna a Venezuela para asumir una oferta laboral que también distaba mucho de su profesión. En el transcurso de los siete años trabajando en dicha empresa, su esposa le obsequió un cupo para hacer un curso de panadería. “Me gustó bastante la intención de mi actual esposa. Me regaló otro curso de panadería, un poco más serio, en el IEPAN y me gustó. Fue cuando dije: ‘Wow, qué bonito el tema de la panadería”.

De esta manera, Salcedo comenzó a trabajar en su hobby recién descubierto: “Empiezo a hacer pan, pero por hobby, nada de pensar en que iba a montar un negocio y en Instagram me empezaron a contactar para hacer pan de hamburguesa y, por supuesto, dije que sí. Así empiezo a meterme de lleno en la panadería”.
Actualmente, Pastelpanes es una pequeña empresa que da empleo a una docena de personas, con miras a expandirse y a seguir formando nuevos panaderos. “El tema de los empleados es bastante complicado saber llevar, saber liderar. El personal siempre va a ser difícil, hay que tener una mano derecha que siempre va a estar allí. El empleado es como tu producto, si le das calidad vas a tener calidad”.
Agregó que casi todos sus empleados son formados en Pastelpanes. «La educación es primordial, todo el mundo tiene que conocer los procesos, saber el significado de la materia prima de cada uno, por qué funciona y por qué se aplica. Para nosotros es importante que los empleados sean totalmente transparentes. Me considero un jefe chévere, pero en ocasiones se jala la cuerda y a veces se suelta”.
Sobre los proyectos de expansión, dijo que tiene un plan junto con su hermano gemelo, quien tiene un emprendimiento de café, en inaugurar un local en conjunto con cada uno de sus productos en Caracas. “Estamos trabajando jen una marca consolidada, aunque él es Puyao’s Café y yo soy Pastelpanes. Por lo pronto, hemos vendido algunos productos de Pastelpanes, en sus tiendas en el Aeropuerto de Maiquetía y nos ha ido chévere. Estamos trabajando para tener un negocio de café y pan”.
Comienzo con tropiezos
Detalló que cuando comenzó con el empredimiento la producción de harinas disminuyó en Venezuela y, por tanto, se complicó el mercado panadero: “Justamente Venezuela pasaba por un momento difícil y yo empiezo a hacer pan desde casa. Ya el tema de fletes internacionales había cambiado muchísimo, el gobierno había agarrado todo el tema de importaciones y las ventas habían caído mucho”.
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Aseguró que en ese momento se dio cuenta que «todos tenemos una pasión, yo la descubrí fortuitamente y quedé súper enamorado, sigo enamorado de lo que hago, de la pasión por la panadería. Es un aroma que me llena muchísimo, siempre estoy estudiando. Siempre estoy aprendiendo, hay nuevas tendencias, muchas cosas que siempre tienes que estar innovando. Por eso, actualmente estoy con Pastelpanes y la educación”.
Esta misma situación limitaba la existencia de panificadoras en Caracas, según señaló, por lo que a los comercios pequeños se les dificultaba encontrar los productos relacionados al pan. “Existían las grandes, las industrializadas, pero las pequeñas que le pueden llegar a ciertos proveedores o restaurantes eran muy pocas. Poco a poco me fui metiendo en el mundo de la panificación y aquí estamos actualmente”.

Por esta razón, Salcedo no le resta la dificultad que tiene el camino del emprendimiento, pero tampoco olvida la satisfacción que genera. “Por supuesto que emprender es súper complicado, súper difícil. La perseverancia es lo que lo que lleva a que tengas el éxito o te mantengas en el tiempo”.
Añadió que, si se coloca en términos de ‘fácil o difícil’, “siempre es difícil porque no tienes las directrices de: ‘Vas a hacer esto, esto y esto y va a salir así perfecto’. Siempre como emprendedor es muy difícil surgir o hacer ese paso”.
El CEO de Pastelpanes sugirió a los nuevos emprendedores como consejo básico: «Para que el negocio prospere y se mantenga, es fundamental mantener siempre la calidad. La calidad no se mide, es muy difícil, pero siempre tiene que estar presente. La perseverancia y, por supuesto, siempre estudiar el mercado”.
Consideró que, si conoces el mercado y a la competencia, el camino puede ser menos empinado. “Siempre medir la competencia, quién es tu rival, a dónde quieres llegar, aprender de los demás de la misma competencia y saber que hay una cosa que es errar, es humano. En todos los negocios siempre hay una caída y de esa caída tienes que aprender”.
Reiteró que en el momento en que decidió emprender como Pastelpanes “el país estaba bastante difícil en ciertas cosas. Por ejemplo, el tema de la harina era súper complicado, pero se ha logrado llegar a un nivel de calidad y educación. Hemos tenido altas y bajas como toda empresa. Hemos tenido días difíciles y otros días súper finísimos, ese es el mundo del emprender. Emprender significa eso: perseverancia, calidad, educar y aprender”.

También considera importante, como jefe o cabeza de equipo conocer a los integrantes de su equipo: “hay muchos que no funcionan para la panadería. Yo he tenido empleados muy, muy malos, pero otros muy excelentes, que se han ido y agarrado rumbo. Por eso, siempre somos una escuela y que sea referencia a nivel de panadería que Pastelpanes educa”.
Luis Rogelio Salcedo detrá de El cachito de Caracas
Precisamente enfocado en esa visión de educar y formar nuevos talentos en el arte de la panadería fue lo que llevó a Luis Rogelio Salcedo a idear ‘El cachito de Caracas’, una competencia para elegir el mejor cachito de la ciudad capital, que lleva tres años ganando fama, competidores, nuevas recetas para cachitos y formando a los amantes de este producto panadero.
“En ‘El cachito de Caracas’ vamos por una cuarta edición. Surge porque en el mundo de la panadería estamos bastante retrasados con lo que está sucediendo afuera a nivel de panadería. Aquí en Venezuela existen dos realidades, los que se gradúan en buenas escuelas gastronómicas, mientras otros nacen empíricamente”, contó.
Puntualizó que, de acuerdo con su experiencia, muchos de los que nacen de manera empírica es porque tuvieron la oportunidad de trabajar en una panadería, pero no precisamente frente al mesón y la masa. “Ese personal aprendió empíricamente, no hizo un taller o un curso de panadería y como a nosotros con ‘El cachito de Caracas’ nos encanta la formación hemos querido formar a los panaderos”.
Pero para este año ‘El cachito de Caracas’ trae sorpresas: “El cachito se transforma. Esta va a ser la última edición de ‘El cachito de Caracas’ en este estilo y pasamos a un mundial de panadería. Hemos trabajado muchísimo y nosotros estamos muy enfocados en que Venezuela necesita salir un poco más y ser más visible. Con la ayuda de mucha gente hemos crecido a nivel grandísimo con ‘El cachito de Caracas’. Yo creo que un país se forja trabajando, pero en la mano de la educación”.
Para finalizar, Salcedo reconoció que “sí es posible emprender en Venezuela, por supuesto, lo importante es tener las ganas, conocer el mercado, cuál es tu proyecto, tu producto estrella. Como emprendedor tienes que ser vendedor, consumidor, líder, jefe, empleado, todo. Todo eso influye. Perseverancia, si tienes para hacer algo muy pequeño, se hace. Después piensas en lo grande, para crecer primero tienes que pasar las situaciones más difíciles y eso hace que tu base sea fundamentalmente fuerte para poder crecer”.









