La presidenta interina de la República, Delcy Rodríguez, anunció este miércoles ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que Venezuela inició un proceso «ordenado, institucional y verificable» con la intención de promover un cambio político, económico y estructural que apunte hacia la democratización del país.
«Una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos y quiero decirlo muy claro en esta Asamblea General: en Venezuela habrá elecciones y en esa dirección hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición que conduzca un proceso en igualdad de condiciones para todos», dijo durante su intervención el foro mundial.
En un discurso de casi 19 minutos, Rodríguez se comprometió a encauzar un proceso «donde nadie tenga que ganar desconociendo al otro» y habló de la necesidad de impulsar la reconciliación nacional. “Venezuela garantizará condiciones reales de participación para todas las fuerzas políticas del país, la democracia no se mide por la existencia de elecciones. La democracia se mide por la calidad de la competencia que precede elecciones», apuntó.
La mandataria encargada fue enfática al señalar que Venezuela atraviesa el camino de una transición democrática que se inició con la reconstrucción de las instituciones y en ese sentido destacó la «reforma jurídica ordenada» que adelanta la Asamblea Nacional de Venezuela y que en sus palabras permitirá fortalecer el funcionamiento del Estado.
«La historia nos ha enseñado que las transiciones democráticas más sólidas del mundo contemporáneo no nacieron de la ruptura, sino de la transformación conducida con firmeza desde las propias instituciones. Esa es la inspiración, no la reproducción de una historia ajena ni pasada, sino el aprendizaje de una idea universal. La legalidad puede ser el camino hacia una legalidad mejor, una nación reconstruyendo edificios, reconstruye la confianza en sus instituciones».
Apoyo internacional
Delcy Rodríguez afirmó que conocía «las puertas que se deben abrir» para la transformación profunda de Venezuela en los aspectos político, económico y social. También pidió a la comunidad internacional acompañar el proceso para que el país que pueda «levantarse de los escombros de la división» y abandonar el camino que permitió que el extremismo y la intolerancia se impusieran sobre la convivencia democrática.
«Durante demasiado tiempo fuimos un país dividido entre trincheras, donde el color de una bandera partidista pesaba más que el apellido común que todos compartimos: venezolanos y venezolanas. Esta etapa debe cerrarse para dar inicio a un nuevo tiempo político, basado en la verdad, la justicia y la capacidad de mirar hacia adelante y juntos encontrar en el diálogo político, respetuoso, un espacio genuino, para dirimir las diferencias que como venezolanos tenemos buscando siempre un horizonte a favor del país».
3 de enero
La mandataria interina habló de sus relaciones con Estados Unidos y de la incursión militar del 3 de enero, evitando referirse a Nicolás Maduro o si quiera mencionarlo y celebró el giro político en el relacionamiento de Caracas y Washington.
“En 2026, Venezuela ha vivido dos grandes y dolorosas pruebas en su vida como nación. Una derivada del estrangulamiento de su vida política interna y la confrontación agudizada con los Estados Unidos de América. Otra proveniente de la fiereza de la naturaleza, el doble terremoto del 24 de junio”, expuso para luego decir que Venezuela renace tras estos acontecimientos.
Un espacio de su tiempo lo usó para agradecer públicamente a Donald Trump y a su gobierno por su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas. “Venezuela aspira con Estados Unidos, con sus vecinos, con todos los países de nuestro continente y de la comunidad internacional, reconstruir y sostener relaciones de cooperación, respeto e igualdad”, sentenció.
Además, destacó el acuerdo petrolero firmado recientemente con el país norteamericano y lo describió como “uno de los más grandes jamás suscritos y que contribuirá al equilibrio energético del hemisferio y de la economía internacional”.
“Que Dios bendiga a Venezuela y que la unión de su pueblo sea, de ahora en adelante, nuestra bandera más grande para mostrar al mundo y para mostrar de lo que somos capaces los venezolanos de bien, dignos y con moral histórica para seguir adelante”, dijo Rodríguez antes de despedirse.
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