Una pregunta recurrente a los ejecutivos de Toyota Venezuela es si existe alguna posibilidad de que se pueda reactivar la planta ensambladora de vehículos que esta automotriz japonesa tuvo operativa en la ciudad de Cumaná, fue inaugurada en 1981, y que cinco años más tarde incorporó el ensamblaje del emblemático Corolla, señala el semanario Exclusivas Económicas.
Hace 11 años, en febrero de 2014, la empresa emitió un comunicado en el cual informaba que “ocurrirá una parada indefinida de producción de planta, la cual tendrá un carácter crítico”, debido a los problemas que se generaban por la distorsión del control de cambios.
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Posteriormente fue reabierta, pero cesó operaciones definitivas en 2020 tras los efectos de la pandemia de la COVID-19. Y, ahora, los cambios tecnológicos y una baja demanda en Venezuela hacen oneroso la actualización de la planta, agrega el semanario.
“Para poder producir un vehículo en Venezuela, las inversiones son muy multimillonarias y aunque el mercado está mejorando y hay cifras prometedoras, todavía estamos muy lejos de lo que se tiene que alcanzar”, dijo el vicepresidente senior de Toyota de Venezuela, Matteo D´Abrizio.
Aseguró que cuando “hablamos de tener una planta productiva en el país es que tenga contenido local y para eso se necesita tener una producción mínima de 170.000 unidades. Estamos hablando que de un modelo podemos estar vendiendo 800 o 1.000 vehículos. Está lejos poder amortizar esas inversiones con esos volúmenes de venta que tenemos en Venezuela”, acotó.
La planta de Cumaná básicamente atendía el mercado venezolano.









