Los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio se duplicaron al 50% a partir de este miércoles, una medida celebrada por la industria siderúrgica estadounidense, pero preocupante para los sectores que utilizan estos metales con frecuencia, desde fabricantes de automóviles hasta de latas.
La Casa Blanca publicó un mensaje en X, en el que aseguraba que esta subida «proporcionaría un mayor apoyo» a las industrias estadounidenses y «eliminaría la amenaza a la seguridad nacional» que suponen las importaciones de acero y aluminio.
“Nadie va a eludir eso. Al 25%, más o menos pueden saltar esa valla. Al 50% ya no pueden saltar la valla”, aseguró el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien se le ha señalado de causar una guerra comercial, con severas consecuencias a nivel global.
El aumento de los impuestos a las importaciones de acero y aluminio forma parte de una amplia gama de aranceles que ha impuesto desde febrero el mandatario estadounidense. Sin embargo, los aranceles al acero son especialmente significativos para él y su base política, un símbolo de la otrora emblemática industria manufacturera estadounidense que desde entonces atraviesa momentos difíciles, señala CNN.
Si bien es probable que el incremento de las tarifas no afecte de inmediato a los bolsillos estadounidenses, expertos han asegurado que el aumento de precios en proyectos de construcción, concesionarios de automóviles, electrodomésticos y otros sectores es prácticamente inevitable.
Y si bien los aranceles podrían proteger los empleos en la industria siderúrgica -que es uno de los tantos argumentos para justificar la medida- podrían perjudicar el empleo en industrias mucho más grandes.
Si suben los costes de producción, las empresas podrían despedir trabajadores para ahorrar costos. Según estimaciones, los aranceles impuestos por Trump en 2018 destruyeron 75.000 empleos en el sector manufacturero, y solo generaron 1.000 nuevos puestos en la industria siderúrgica, informa EuroNews.
A favor y en contra de los aranceles
El gobierno estadounidense ha reiterado que los aranceles son cruciales para la seguridad nacional y la economía. “La producción nacional de acero y aluminio es imperativa para nuestra base industrial de defensa”, declaró el portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, a CNN.
Aseguró que la administración de Trump “se compromete a relocalizar la manufactura, crucial para nuestra seguridad nacional y económica, a la vez que implementa un conjunto completo de reformas orientadas a la oferta, que incluyen una rápida desregulación, recortes de impuestos y la liberación del sector energético estadounidense, para seguir brindando alivio económico al pueblo estadounidense”.
El Instituto Americano del Hierro y el Acero (AISI, por sus siglas en inglés), una asociación comercial del sector, se mostró a favor de la medida; y dijo que proteger la industria siderúrgica es crucial.
“Seguimos consumiendo más acero del que producimos en Estados Unidos”, declaró Lourenco Gonçalves, CEO de Cleveland Cliffs, una de las principales siderúrgicas estadounidenses, y presidente de AISI.
Añadió -según reporta CNN- que aumentar los aranceles al 50% solo incrementará el costo de fabricación de un automóvil en 300 dólares, lo que, de acuerdo con él, es mínimo en comparación con el costo total de un automóvil.
“El costo promedio de un auto es de 48.000 dólares, con 300 dólares adicionales, el total es de 48.300 dólares. Ese no será el factor decisivo para que una persona compre o no un auto”, indicó en una conferencia de prensa el martes.
Sin embargo, la Asociación del Aluminio, la asociación comercial de esa industria, expresó su preocupación de que el amplio arancel universal pueda perjudicarla más que beneficiarla, ya que corta el suministro de aluminio en bruto proveniente de Canadá, del cual dependen muchas plantas de acabado en Estados Unidos. Estas plantas representan la mayoría de los empleos en la industria del aluminio estadounidense.
Las industrias que utilizan acero y aluminio también expresaron su preocupación. Los fabricantes de latas advirtieron que el aumento de precios podría incluso afectar los estantes de los supermercados.
El Instituto de Fabricantes de Latas indicó que los fabricantes nacionales de latas importan casi el 80% del acero de laminación de estaño debido a la reducción en la producción nacional de ese tipo de acero. Añadió que el aumento de los aranceles “aumentará aún más el costo de los productos enlatados”, como alimentos y bebidas.









