La guerra de los aranceles entre Estados Unidos y Canadá alcanzó un nuevo pico este martes 11 de marzo. Donald Trump, presidente estadounidense, decidió castigar con un gravamen de 50% a la importación de aluminio y acero canadienses, lo que supone el doble de lo anunciado anteriormente, cuya entrada en vigor está prevista para el miércoles.
En red social Truth Social, Trump dijo que la medida de elevar los aranceles de 25% a 50% es una respuesta a la decisión adoptada por la provincia de Ontario, la más poblada de Canadá, que comenzó el pasado lunes a incrementar en 25% el precio de la electricidad que suministra a Estados Unidos, específicamente a 1,5 millones de estadounidenses en Minnesota, Nueva York y Michigan.
Adelantándose a una retaliación de Trump, el primer ministro de Ontario, Doug Ford Ford, lanzó el lunes, en rueda de prensa, una amenaza: “Si Estados Unidos escala, no dudaré en cortar la electricidad por completo”.
El mandatario estadounidense, además de duplicar los aranceles contra Canadá, le exigió a su vecino que elimine sus aranceles “contra granjeros estadounidenses de varios productos lácteos”, y adelantó que “declarará pronto una emergencia nacional eléctrica” para “aliviar la abusiva amenaza” del país vecino, según informa Telemundo.
Tras el anuncio de Trump este martes, Ford no se amilanó. Dijo en una entrevista con la cadena MSNBC que no «retrocederá. «Trump lanzó una guerra comercial y arancelaria no provocada con el amigo y aliado más cercano de Estados Unidos», denunció.
Ontario estima que la subida de la electricidad añadirá unos 100 dólares canadienses, que equivalen a 69 dólares estadounidense, al mes a las facturas de cada consumidor estadounidense afectado.
Estas tarifas aduaneras, para las que no contempla excepciones, afectarán a la electrónica, el sector automotor y la construcción. El país más perjudicado será Canadá, un aliado histórico y, junto con México, su socio en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), según han manifestado expertos.
Mark Carney, exgobernador del Banco de Inglaterra y del Banco de Canadá, fue elegido líder del Partido Liberal de Canadá tras una carrera de alto perfil que duró meses para reemplazar a Justin Trudeau, también adoptó un tono desafiante.
El domingo, según CNN, aseguró que: “Somos una nación orgullosa e independiente. Nos consideramos el mejor país de la Tierra. Hemos sido insultados en múltiples ocasiones por altos funcionarios de la administración. No vamos a corresponder a esos insultos”.









