El sistema tributario venezolano tiene actualmente una serie de impuestos distorsionantes y regresivos que estimulan la desigualdad, golpean a los ciudadanos y las unidades productivas. Así lo advierte el economista Leonardo Vera, presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y docente jubilado de la cátedra de Macroeconomía de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quien resalta que en nuestro país ha aumentado el numero de impuestos y que la carga tributaria sobre el pueblo y las empresas es cada vez más grande.
Vera, quien también fue profesor invitado-adjunto en Ecuador para la Maestría y Doctorado de Economía para el Desarrollo en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, explica que el impuesto a los pagos en dólares denominado Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) puede ser mucho mayor al 3% porque se convierte en una cadena.
En otras palabras, el consumidor pagó en divisas y le sumó 3% al precio, el comercio pagó en divisas al distribuidor y le sumó 3% a su estructura de costos, pero el distribuidor a su vez pagó en dólares al productor y agrega 3% adicional. En este ejemplo se totaliza 9% y ese porcentaje siempre se traslada al precio de venta al público y termina pagándolo el ciudadano.
“Sin importar el nivel de ingreso esta persona paga la misma tasa. Eso ya lo hace regresivo en sí mismo pero no solamente eso, sino que esa persona cree que está pagando el 3% cuando en realidad en la cadena puede ser mucho mayor, entonces esto es un impuesto acumulativo y regresivo. Ese tipo de impuesto no lo puedes tener por mucho tiempo, genera mucho daño, mucho dolor en el presupuesto de los ciudadanos”, apunta el experto.
EL IGTF no es el único impuesto acumulativo y regresivo del sistema tributario nacional: también se cuenta el impuesto al valor agregado (IVA), que pagan todos los ciudadanos, así como los aranceles cuyo monto también se traslada al precio final y lo paga quien adquiere el producto o servicio. Resalta el profesor Vera que Venezuela descansa cada vez más sobre la tributación que se aplica al sector no petrolero y los ciudadanos.
“Por ejemplo el IVA en Venezuela es un impuesto que data de los años 90, es un impuesto muy recaudador pero si tu objetivo es más bien combatir la desigualdad, no es el impuesto que ayuda a combatir desigualdad, ayuda más el impuesto sobre la renta. En Venezuela tenemos que trabajar sobre eso y trabajar sobre los impuestos clásicos, no estar inventando que si el impuesto a la tecnología, el impuesto al deporte. ¿Dónde están los fondos de esos impuestos? No lo sabemos. Esos impuestos son más bien distorsionantes”, señala.
El economista también considera que en nuestro país hay gravámenes muy mal diseñados, como el que tasa los ingresos brutos de las empresas sin importar si no hubo ganancias o si los costos fueron mayores. Enfatiza que un buen sistema tributario debería estimular la formalidad mediante incentivos y no al contrario.
“Creo que Venezuela es candidato a una reforma tributaria y es necesario observar la experiencia de los países latinoamericanos donde se ha avanzado muchísimo. El diseño tributario en el caso venezolano debe responder más a ampliar la base de contribuyentes y poner el acento en los que más tienen. Quienes más tienen en el mundo no son las grandes empresas, son los grandes millonarios. Entonces en Venezuela hay una gran cantidad de gente que podría estar pagando mayores impuestos, que está en el estrato de alta renta y no pagan o están pagando muy poco. Entonces ahí es donde hay que poner el acento”, sentencia Vera.









