Mauricio Claver-Carone ha sido una de las figuras más influyentes de Estados Unidos en la política hacia Venezuela durante más de una década, siempre con una posición dura y alejada de cualquier negociación. Fue senior si rector para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca en el primer gobierno de Donald Trump.
Asimismo, fungió como asistente especial del presidente y director senior para América Latina. En 2019 fue ascendido a Deputy Assistant to the President (subdirector adjunto del presidente). Fue quien diseñó la política de máxima presión hacia Venezuela a través de las sanciones y fue clave en la decisión de Estados Unidos de reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela en enero de 2019. Igualmente, coordinó el apoyo diplomático, económico y político de Estados Unidos a Guaidó y su gobierno interino.
En los últimos días su nombre ha salido a la luz por su relación con la firma de asesoría financiera Centerview, que fue contratada para la reestructuración de la deuda externa de Venezuela, una operación que sin duda significará uno de los negocios millonarios para esa empresa.
En febrero de 2026,Matthieu Pigasse, presidente de Centerview viajó a Venezuela con un su socio comercial de Claver-Carone, según determinó el diario The Wall Street Journal en un reportaje publicado hoy. El artículo asevera que el exasesor de Trump “estaba presionando entre bastidores para que Centerview se hiciera con el encargo. Claver-Carone y Pigasse habían trabajado juntos en la reestructuración de la deuda de Ecuador en 2020”.
Al salir del primer gobierno de Trump, Claver-Carone fue contratado por el Banco Interamericano de Desarrollo, de donde fue despedido por un affaire personal en 2022. Cuando Trump llegó por segunda vez a la Casa Blanca, trabajó brevemente y ahora es socio director de una firma de capital privado con sede en Miami llamada LARA Fund, centrada en inversiones en energía e infraestructuras en América Latina.
En el reportaje del diario estadounidense el propio Claver-Carone reconoce que este año ha actuado como «puente» entre Venezuela y Estados Unidos. El artículo agrega que funcionarios del gobierno venezolano afirmaron que contrataron a Centerview, al menos en parte, por intercesión de Claver-Carone, a quien consideran un representante de los intereses estadounidenses, según personas familiarizadas con el asunto.
“Claver-Carone afirmó que respaldaba a Centerview porque creía que los banqueros contaban con los conocimientos técnicos necesarios para llevar a cabo la tarea. También señaló que desea destituir a los asesores que habían estado trabajando con el gobierno de Maduro, como Rothschild y el bufete de abogados Dentons”.
En el reportaje de TWSJ también señala: “No presto servicios de consultoría ni asesoramiento a cambio de una remuneración, y mi motivación principal es que la política del presidente Trump hacia Venezuela tenga éxito». Dijo que lleva casi una década trabajando en esto tanto dentro como fuera del gobierno.
El dúo dinámico de Pigasse y Claver-Carone
Matthieu Pigasse es un banquero francés que es conocido por sus ideas socialistas (algo que contrasta con Claver-Carone). Fue contratado por Venezuela para ser el asesor financiero en el proceso de reestructuración de la deuda externa que podría estar en un promedio de 150 mil millones dólares.
El diario estadounidense señala que Picasse “era un invitado inusual en el exclusivo evento de Trump, en el que participaron el presidente, Mike Tyson, la reina Rania de Jordania y ejecutivos del sector tecnológico como Tim Cook, de Apple.
Pigasse aspiraba a conseguir el encargo de ayudar a Venezuela a reestructurar unos 150.000 millones de dólares en deudas impagadas y a reparar la reputación del país ante los inversores de todo el mundo. Sería un encargo decisivo para su carrera y, si se hacía bien, catalizaría un renacimiento económico que devolvería el capital a un país que ha sido un paria financiero durante casi una década.
Wall Street lleva esperando esta oportunidad desde la operación especial de la administración Trump en enero para capturar al presidente Nicolás Maduro y llevarlo a Nueva York acusado de tráfico de drogas”, asegura el artículo.
El medio estadounidense asegura que “los banqueros llevan meses presionando a los funcionarios de la administración Trump, con la esperanza de llevar a cabo lo que probablemente será una de las mayores reestructuraciones de deuda de todos los tiempos, a la altura de la de Grecia hace unos 10 años.
El encargo resulta atractivo por varias razones. Los honorarios probablemente ascenderán a decenas de millones de dólares. Los banqueros implicados resolverían una saga de larga duración para inversionistas como Fidelity y T. Rowe Price, que llevan años intentando recuperar los miles de millones que prestaron al gobierno y a Petróleos de Venezuela.
El diario publica que Pigasse tuvo que superar muchos obstáculos para conseguir el encargo. “Aunque cuenta con una amplia experiencia en reestructuraciones de deuda complejas, su actual empresa, Centerview, no había conseguido históricamente mandatos de reestructuración soberana de esta envergadura. Además, sus ideas políticas son en gran medida opuestas a las de la actual Casa Blanca, que está tomando muchas de las decisiones en Caracas”.
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