La administración de Donald Trump estaría evaluando levantar las sanciones impuestas al Banco Central de Venezuela (BCV) para facilitar el flujo de los ingresos generados por la venta de petróleo de origen venezolano y de los recientes acuerdos comerciales suscritos con empresas estadounidenses, informó este miércoles la agencia internacional de noticias Bloomberg.
La iniciativa surge en un momento en que la administración Trump busca vías para aliviar los cuellos de botella económicos en Venezuela, generados precisamente por el propio marco de sanciones impuesto por Estados Unidos.
«Los pagos a las empresas locales que trabajan para reactivar la producción de crudo se ven retenidos con frecuencia en cuentas radicadas en Estados Unidos, mientras los bancos realizan controles de cumplimiento sobre las transacciones vinculadas a la petrolera estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA)”, publicó Bloomberg.
Los fondos procedentes de las ventas de crudo se canalizaron inicialmente a través de una cuenta en Qatar, antes de ser transferidos a Estados Unidos. De acuerdo a las fuentes, se han enviado cerca de 1.000 millones de dólares al Banco Central de Venezuela; sin embargo, una gran parte de esos fondos aún no ha llegado a las empresas destinatarias, dado que los bancos continúan procesando las revisiones de cumplimiento normativo.
Cuello de botella
Los recursos procedentes de las ventas de petróleo se han ido acumulando a medida que los contratos vinculados a PDVSA son sometidos a un escrutinio adicional, lo que retrasa las transferencias y obliga a algunas empresas a detener sus operaciones, según indicaron las fuentes a Bloomberg.
Estos retrasos en los pagos amenazan con socavar el plan del presidente Donald Trump de impulsar rápidamente la producción de crudo de Venezuela y reactivar su economía.
Las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de EE. UU. bajo la administración de Trump en 2019 aislaron al Banco Central de Venezuela del sistema financiero estadounidense, bloqueando de hecho la mayor parte de sus actividades y disuadiendo a los bancos internacionales de procesar cualquier transacción relacionada.
«Eliminar estas sanciones permitiría el restablecimiento de los canales con los bancos internacionales, reduciría las fricciones operativas y ampliaría la participación de más entidades bancarias, otorgando una profundidad real al mercado cambiario», afirmó Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, una firma consultora con sede en Caracas.
Con información de Bloomberg.
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