Productores de hortalizas afectados por el contrabando desde Colombia crearon la Integración Andina de Agroproductores de Venezuela, que tiene como meta generar «verdaderos cambios» en la estructura y acciones por parte del Ejecutivo nacional ante esta situación, así como trabajar en potenciar las exportaciones del sector.
De acuerdo con Antonio Escalona, director administrativo de dicha integración, la asociación «surge como respuesta necesaria y activa ante la situación de crisis y atropello que los productores agrícolas nacionales venimos padeciendo a consecuencia de la no aplicación de políticas públicas de control y seguridad económica en nuestra actividad».
Esta nueva asociación está conformada por Andrés Ramírez, como presidente; Charly Paredes, como primer vicepresidente; Alirio Méndez, como segundo vicepresidente, mientras que la Secretaría queda a cargo de Roxana Andrade; y en el Comité Administrativo están Antonio Escalona y Gerson Pavón.
Asimismo, el Comité Ejecutivo está a cargo de Aldemaro Ortega Enrique Moron; en Relaciones interinstitucionales, está Fredy Rondón y Francisco Volovanes; y en Medios, Alberto Triviño y Richard Lara.
Escalona, quien también es presidente de la Comisión Promotora de la Corporación Venezolana de la Papa (Corpopapa) y de la Unión Agrícola y Ganadera de los Andes (Unagandes), enfatizó que, aunque la Integración Andina de Agroproductores de Venezuela representa la conformación de un bloque organizado de productores primarios, inicialmente en el eje andino, ya se está extendiendo a toda la región del centro occidental.
El objetivo es exhortar al gobierno ejecutar acciones legales que «combatan la corrupción que genera la entrada ilegal y complaciente de rubros agrícolas procedentes de países vecinos y que son una competencia desleal y fraudulenta con nuestros productos en las plazas de mercados mayoristas del país, saturando inventarios de oferta y tumbando precios que no logran recuperar ni siquiera la inversión inicial».
Recalcó que esta situación «no beneficia para nada la economía del consumidor final», debido que impacta en los precios de productos agrícolas.
«También tenemos como procura inmediata la posibilidad de acceder a los mercados internacionales para la colocación de nuestros excedentes al consumo nacional, así como la adquisición de los insumos inherentes a nuestra actividad agronómica, puesto que en los mercados nacionales se han cartelizado los precios de estos productos superando en ocasiones el 500%, convirtiéndolos en los agroinsumos más caros del mundo», precisó Escalona.
Otro de los objetivos principales de la Integración Andina de Agroproductores de Venezuela es la incorporación a las herramientas tecnológicas de primer nivel, que se desarrollan en la búsqueda de la optimización de la eficiencia productiva.
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Contrabando de hortalizas
Con respecto al contrabando de hortalizas en Venezuela, principalmente desde Colombia, denunció que «existe toda una red a lo largo de toda la frontera donde se articulan bandas delictivas», con la finalidad de ingresar diferentes rubros a través de las trochas y veredas secundarias.
Esto «facilita la circulación ilegal de caravanas de vehículos repletos de papa, zanahoria, tomate, cebolla, huevos, ajo y cuánto rubro logre un repunte en el precio nacional de manera inmediata. Estás mafias comienzan a introducir ese producto desde Colombia, pero lo más grave es que entran al país y son amparados con guías suministradas por entes sin ninguna cualidad para emitirlas y lo hacen mediante la utilización de claves digitales, que solo pueden ser otorgadas por el Insai (Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral)».
En ese sentido, Escalona cuestionó si este ente autoriza o no el ingreso de manera irregular de los productos agrícolas o si emite guías para amparar la mercancía y ser distribuidos en el mercado nacional.
«¿Quién y de qué manera proporciona las claves digitales de emisión que son en extremo confidenciales y a las que solo se accede por la página del Insai con una autorización de muy alto nivel? ¿Qué destino tiene el dinero en divisa norteamericana que estos entes clandestinos cobran por vehículo? ¿Las inspecciónes que realizan los funcionarios del Insai a las unidades de producción se concatenan con el volumen movilizado? ¿Los cuerpos de seguridad apostados en los diferentes puntos de control carretero y los directores de los mercados mayoristas revisan la procedencia legal y legítima de la guía antes de sellarla para validarla?», son algunas de las preguntas que hace Escalona.
Detalló que desde el sector Delicias, municipio Urdaneta del estado Táchira, se calcula que salen diariamente entre 30 y 40 camiones cargados de hortalizas, mientras que «su área cultivada dista exponencialmente de esa capacidad productiva», principalmente en el caso de la papa, que máximo se logran dos ciclos de producción al año.
Entre los ejes fronterizos que Escalona advirtió se está produciendo el contrabando de hortalizas están: Puerto Santander, La Raya y Arauquita (del lado colombiano), así como Boca de Grita, Guarero y La Victoria de Apure (del lado venezolano).
«No estamos en la disposición de que esto siga siendo una situación normal, que favorece a unos pocos congraciados con el poder y que aniquila la vida productiva de toda una fuerza ciudadana, con honorable tradición de trabajo como lo somos los productores agrícolas venezolanos», expresó Escalona.
Producción nacional y expectativas para 2026
Antonio Escalona aseveró que «no hay índices positivos» sobre la producción de hortalizas en el país, debido a la falta de financiamiento, contrabando, escasez de agroinsumos y altos costos de los depósitos agrícolas.
«Nuestra producción obviamente ha disminuido en los últimos 20 años, podemos hablar de una merma en los índices de superficie cultivada de un 60% (…) Otro factor a considerar es la pérdida por degeneración del vigor híbrido de la semilla disponible en el país, que nos afecta en cuanto a economía y rendimiento, lo que incide perniciosamente en los costos de producción, pero aún así estamos holgadamente en disponibilidad y capacidad de atender el mercado de consumo doméstico actual», expresó Escalona, al tiempo que indicó que para elevar la productividad es necesario atender a estos factores.
De concretarse un cambio en las políticas públicas, la apertura hacia nuevos panoramas de comercialización e implementar controles en el contrabando y abaratamiento de algunos insumos «podría tener un panorama muy favorable para el 2026, puesto que tenemos todos los potenciales para lograrlo».
«El 2026 es el año en que las cortinas de las vitrinas agropecuarias de Venezuela se correrán para mostrar al mundo la versatilidad, la variedad y en algunos casos, la exclusiva disponibilidad de productos que pueden ser colocados en los principales mercados internacionales», añadió.
Entre los aspectos favorables para los agroproductores venezolanos están la capacidad de «los suelos, el clima, la fuerza de trabajo, la ubicación estratégica del país, la suficiente de siembra y las plazas de mercados mayoristas y de distribución a nivel nacional».
Asimismo, Escalona apuntó que si se materializa un incremento de empresas dispuestas a invertir en el país, «esto va a generar la reapertura de comedores, la reapertura de fuentes de trabajo y, por lo tanto, va a generar también un incremento en el poder adquisitivo, que va a redundar en una mayor capacidad de consumo y eso se va a ver reflejado en los índices de producción y comercialización también en el sector agrícola».
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