Desde el domingo comenzaron las tensiones entre Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Ese día, en Río de Janeiro, se dio inicio a la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los BRICS, plataforma formada inicialmente por Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica y que ya reúne a 11 países.
En su red Truth Social, Trump hizo más que evidente su rechazo a tal encuentro. Desde allí amenazó y prometió, según reseñó Reuters, imponer un arancel adicional de 10% a cualquier país que se alinee con el grupo de países en desarrollo BRICS.
Pero la tensión entre Estados Unidos y Brasil se disparó el miércoles con un enfrentamiento entre Trump y Lula da Silva, después de que el primero amenazara con aranceles de 50% para salir en defensa del exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, con quien mantuvo una relación estrecha durante su primer mandato en la Casa Blanca (2017-2021).
Trump es conocido por solidarizarse con sus aliados, mientras arremete contra quienes considera sus rivales. En esta ocasión, el turno le tocó a Lula da Silva. Hasta ahora la relación entre ambos ha sido tirante.
“La forma en la que Brasil ha tratado al expresidente Bolsonaro (…) es una vergüenza internacional. Este juicio no debería estar ocurriendo”, escribió Trump en una carta destinada a Lula, quien derrotó con estrecho margen a Bolsonaro en las elecciones del 2022.
Pero hasta allí no se quedaron sus comentarios. Recurrió a su plataforma Truth Social, una práctica que ya es costumbre, para amenazar. “Es una caza de brujas que debe terminar INMEDIATAMENTE”.
Desde el lunes, una veintena de países han recibido una carta que les anuncia el recargo que Estados Unidos aplicará a partir del 1 de agosto a sus productos, pero la misiva de Brasil tiene una fuerte carga política, señala AFP.
“Debido en parte a los ataques insidiosos de Brasil a las elecciones libres y a los derechos fundamentales de la libertad de expresión de los estadounidenses (…) cobraremos a Brasil un arancel del 50% sobre todos y cada uno de los productos brasileños”, afirmó Trump.
El gravamen adicional es independiente de los aranceles sectoriales, como el 50% impuesto ya al acero y aluminio. Brasil es el segundo proveedor de acero a Estados Unidos.
Para Trump, el “50% es mucho menos de lo necesario para lograr la igualdad de condiciones”. Sin embargo, obvió, tal y como lo resaltó AFP, que el comercio entre los dos países alcanzó los 41.700 millones de dólares entre enero y junio, con 20.021 millones para las exportaciones desde Brasil y 21.695 para los productos estadounidenses, según datos del gobierno brasileño.
Lula reacciona: no descarta actuar con “reciprocidad”
Lula no se quedó a tras y decidió desafiar a Trump. En la red social X, señaló que Brasil puede actuar en “reciprocidad”. Ante ello el mandatario estadounidense le dejó claro que si lo hace el porcentaje subirá: “La cantidad que elija se añadirá al 50% que cobramos”.
El gobernante brasileño le recordó a su homólogo que el juicio a Jair Bolsonaro “es solo competencia de la justicia brasileña y por lo tanto no está sujeto a ningún tipo de injerencia o amenaza” y que “la libertad de expresión no se confunde con agresión o prácticas violentas”.
También aseguró, de acuerdo con AFP, que “para operar en nuestro país todas las empresas nacionales y extranjeras están sometidas a la legislación brasileña”.
El exmandatario brasileño de extrema derecha es acusado de liderar una “organización criminal” que planeó un golpe de Estado para mantenerse en el poder tras su derrota electoral. Él lo niega.
Pero no es solo su ‘amistad’ con Bolsonaro lo que ha hecho que Trump tenga a la mira a Brasil. Él acusa a los BRICS, de acuerdo con lo que reporta AFP, de tener “políticas antiestadounidenses”.
El lunes, durante una cumbre del bloque, Lula rechazó esas declaraciones “No queremos un emperador”, aseguró. Desde ese entonces, el mandatario brasileño, según han manifestado analistas, ha buscado capitalizar el conflicto que hasta ahora no ha pasado del ámbito verbal. Intenta fortalecerse de cara a la campaña presidencial de 2026.
“Respeten a Brasil”, defiende el gobierno en una campaña de relaciones públicas lanzada en la madrugada del jueves, reporta Bloomberg.









