Felipe Capozzolo es una de esas personas que nunca se quedan quietas y quienes le conocen lo definen como un gran trabajador. Su carrera profesional está marcada por un pensamiento estructurado, típico de los ingenieros, y de su capacidad para relacionarse con lo novedoso, con lo que está en la vanguardia. Ahora enfrenta el reto de convencer al gremio empresarial para que lo elija presidente de Fedecámaras para el periodo 2025-2027.
Su plancha se hace llamar “Integración-Visión-Futuro”, y le acompañan Francisco López Domínguez, expresidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela y quien opta como primer vicepresidente; José Manuel Alejos, presidente de Fedecámaras Lara y quien aspira a la segunda vicepresidencia; y Monique Loffredo, quien asumirá la Tesorería y actualmente es presidente de Fedecámaras Anzoátegui.
Capozzolo ofrece la imagen de una figura joven, activa y renovadora dentro de un gremio conservador, pero que ha hecho un gran esfuerzo por transformarse y convertirse en una institución que vela por los intereses de sus agremiados y por el impulso económico del país. En palabras de Capozzolo: “Hay que hablarle a la gente que finalmente son nuestros consumidores, nuestros trabajadores”.
-¿Cuál es el mayor reto que enfrenta el gremio empresarial para los años 2025-2027?
-Fíjate, hay varios retos, unos están a lo interno, otros están más hacia lo externo. Yo te señalaría que el reto interno es ganar representatividad, ganar legitimidad de planteamientos, y eso solamente se logra reforzando la idea de independencia y autonomía del gremio, que es fundamental para darle fuerza a la interlocución con todos los actores sociales.
Un segundo aspecto pudiera ser esa interlocución con los actores sociales que debe ser desde todo punto de vista estratégico y profesional y debe ser mirada para obtener resultados. Es fundamental que todo proceso de relacionamiento, interlocución -y si se quiere de influencia- no sea entendido como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para lograr resultados tangibles y ponerlos al servicio de las empresas afiliadas y al final de la sociedad.
Y un tercer reto es que los gremios están en un momento estelar, la empresa privada está en un momento estelar, está siendo reclamada por el país para buscar vías de desarrollo y crecimiento. Entonces, los gremios tenemos que trabajar duro en crear condiciones de credibilidad y confianza del sector privado para poder crecer. Eso pasa por hablarle a la gente, tenemos que llevar nuestro mensaje no solamente al gobierno y a los afiliados, hay que hablarle a la gente que finalmente son nuestros consumidores, nuestros trabajadores.
-¿Qué hace falta para impulsar la producción en Venezuela?
-Mira, los empresarios están, la infraestructura está, la gente está. Aquí hay graves problemas de servicios públicos, Hay problemas de electricidad, problemas de financiamiento. Hay retos que impiden que las empresas puedan crecer, como son la carga fiscal y, sobre todo, los costos que esto genera les restan competitividad a las empresas.
Adicionalmente, en Venezuela hay un mal que nunca se ha logrado controlar que es la inflación. Ahorita lo llaman diferencial cambiario, pero al final es la inflación. Eso erosiona los capitales de las empresas, las capacidades y el bolsillo de la gente.
Siempre he resaltado que es importante que la gente, que el venezolano recupere su condición de consumidor potente, pero todos esos son aspectos que afectan. Y desde el punto de vista de gremial, hay que abonar en credibilidad y confianza, hace falta confianza para que llegue inversión y sea directa e indirecta.
-¿Cuál es su posición con respecto a lo que debería ser un ingreso integral para los trabajadores?
-Creo que muchas veces la calidad de vida de la gente en Venezuela ha sido tomada como la variable de ajuste. Cada vez que hay una crisis o cada vez que hay que cambiar de rumbo financiero o económico en el país la calidad de vida se ve afectada.
Yo creo que lo primero debe ser fijar la calidad de la gente como una variable intocable, fijar unos mínimos necesarios que no sean simplemente los normativos y que definitivamente un salario sea representativo.
Sí creo que dada la historia reciente que hemos vivido, la noción de ingreso integral es una noción que nos va a seguir ayudando a resolver la situación, pero debemos emprender un camino donde poco a poco haya un balance, un poco más equilibrado entre lo que es salario y lo que son bonificaciones.
Esto siempre pensando en que no debe atentar contra la subsistencia o la viabilidad económica de las empresas que son las que al final son las fuentes de trabajo. Y esto nos va a llevar a la discusión del ahorro prestacional que es el centro de todo lo que tiene que ser el porvenir de las relaciones laborales en Venezuela.
Para eso está la mesa tripartita, está el diálogo social, pero esas son las variables que en general deberíamos estar abordando a partir de este momento. Desde hace tiempo se están haciendo números, lo hacen en bolívares y al poco tiempo ya el número pierde validez.
Creo que son cosas que se están discutiendo todos los días. Siempre que pensemos en que el salario debe incrementarse paulatinamente, siempre hay oportunidad para ofrecer o para proponer una cifra mayor.
-¿Qué condiciones institucionales tienen que mejorar para impulsar a la empresa en Venezuela?
-Cuando hablamos de credibilidad y confianza, eso lanza un reto directo a las instituciones públicas y a las instituciones privadas. Nosotros tenemos que construir soluciones. Las soluciones las construyen los que dialogan con un fin, y luego se voltean a sus seguidores y ofrecen resultados y ofrecen avances.
Yo creo que el diálogo no puede ser un fin en sí mismo, la foto no puede ser un fin en sí mismo, yo creo que los resultados son el fin de ese diálogo al cual estamos llamados el sector público y el sector privado.
El desempeño económico del país depende en gran medida del desempeño de la empresa privada. Entonces, aquí deben crearse condiciones necesarias para que la empresa privada gane terreno y genere empleo.
En Venezuela tenemos que alinearnos todos con una gran política de empleo e inversión y ahí, en esa política, la estrategia es involucrar a la empresa privada. La estrategia pública debe ser crear los espacios, dar los espacios, dar las concesiones necesarias, hacer las desregulaciones necesarias, facilitar el camino y crear las condiciones para el desarrollo, que dicho sea de paso es una de las obligaciones históricas de los Estados.
-¿Qué ventaja tiene para usted como candidato a presidir Fedecámaras el venir del sector comercial?
-Venir del sector comercial ya es algo que ha quedado más que todo en el currículum, porque ya he desempeñado dos vicepresidencias en Fedecámaras y uno de los principales procesos de transformación. Cuando tú entras y te desempeñas en el directorio de Fedecámaras adquieres competencias para trabajar por toda la empresa privada y el movimiento empresarial privado venezolano, entonces es sencillamente un dato en el currículum.
Yo provengo del sector comercio, pero también puedo ser del sector agro o del sector industrial. Fedecámaras representa los intereses de todos, absolutamente todos los empresarios de Venezuela y si nos abocamos a construir y a trabajar en ambientes armónicos pues le irá bien al industrial que produce, le irá bien al comerciante que vende, le irá bien también al productor agrícola, agropecuario que está levantando no solamente productos de la tierra, sino también los productos cárnicos, los productos proteicos. Así que se trata de trabajar por todos los sectores y estamos preparados para hacerlo.
-¿Qué implicaciones para el sector empresarial tendría la eliminación de la licencia de Chevron?
-Creo que tenemos que apostarle a que eso no ocurra porque si bien es cierto que estamos buscando recomponer la empresa privada, el movimiento de la libre iniciativa ciudadana en Venezuela, también hay que reconocer que es importante la recapacitación y la recomposición de las capacidades del Estado venezolano, porque el Estado tiene unas funciones definidas y tiene unas funciones que el resto de la sociedad no puede cumplir.
La función socioeconómica, sobre todo la parte social que cumple el Estado no puede ser cubierta o no puede ser suplantada por ningún otro sector. Muchas veces en Venezuela, sobre todo con la profundidad y las dificultades que tiene nuestro país.
Entonces, creo que apostarle a que esas licencias no sean renovadas es un error, creo que es todo lo contrario, hay que apostarle a que esas licencias sean siempre renovadas y ¿por qué no? Que esas licencias en el futuro entren en un proceso de regularización, de liberalización que nos permita a nosotros incrementar, buscar las inversiones necesarias e incrementar nuestra producción petrolera.
No queremos ser un país petrolero en el futuro, pero debemos reconocer que en este momento el aporte de la producción petrolera nos está ayudando. Entonces, hay que pensar también en los más necesitados, cada vez que se eliminan licencias o se producen sanciones, como también se les decide llamar, está demostrado académicamente y publicado de manera vasta y extensa que en su ámbito financiero y económico terminan dañando siempre a los más necesitados, a los más desposeídos, efectivamente a los más pobres.
-¿Cuál es la diferencia fundamental entre su propuesta de gobierno y la del candidato Luigi Pisella?
-Diferencias diametralmente marcadas desde la carrera que tenemos aquí en el equipo Integración, Visión y Futuro. En este momento la carrera más dilatada en gremio la tengo yo, a pesar de ser el más joven. Tengo un equipo joven con ganas y con fuerza, es un equipo compuesto por dos sectores y dos regiones. Estamos totalmente conectados con la realidad regional del país; tanto así que lo estamos visitando cámara por cámara en todo lo largo y ancho del país y estamos proponiendo asumir el compromiso férreo con mantener la independencia y la autonomía del gremio. Queremos ganar en legitimidad.
En Venezuela tenemos que alinearnos todos con una gran política de empleo e inversión y vamos a esa interlocución y con la mejor actitud para resolver problemas tangibles para aligerar de costo a la empresa privada y hacerla más competitiva.
-¿Que les responde a aquellos que tachan a la cúpula empresarial de colaboracionista con el gobierno?
–Hay que diseñar un discurso para hablar positivamente con la cúpula empresarial, hay que tener un nivel estratégico y diplomático en esas relaciones. Siempre insisto con miras a obtener resultados factibles, pero el ente regulador puede potenciar a una empresa o puede limitar a una empresa.
Si queremos que la empresa se alinee con una política de inversión y empleo, lo que nos conviene es que la empresa pueda avanzar para alinearse con esa gran estrategia que busca finalmente elevar el poder adquisitivo del venezolano, y elevar el ingreso real del venezolano para que recupere su potencia como consumidor de productos venezolanos, hechos por venezolanos.









