Las empresas extranjeras Chevron, Repsol, Maurel & Prom, entre otras, tienen hasta este martes 27 de mayo para cesar sus operaciones en Venezuela, por orden de la Oficina de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Y aunque se mantiene la expectativa de que se llegue a un acuerdo, ya es un hecho que las consecuencias para la industria petrolera, la economía y los ciudadanos en general empiezan a percibirse.
“El retiro de Chevron como actor operativo afectará el flujo de ingresos por exportaciones petroleras, se espera que Pdvsa asuma parte de la producción, y que otras empresas con menor exposición al riesgo sancionatorio tomen parte del espacio dejado por Chevron”, precisó el economista Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.
Aseveró que “las exportaciones ya están siendo redirigidas principalmente hacia Asia, esencialmente China, lo que requiere un período de adaptación y transición que puede afectar la magnitud y estabilidad de los ingresos en el corto plazo”,
Además, advirtió que el endurecimiento de las sanciones económicas contra Venezuela y la incertidumbre que esto genera “impactan negativamente en la confianza de consumidores e inversionistas, lo que ralentiza el dinamismo económico”.
En este contexto, la estimación de base de Datanálisis es una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor de 4% en 2025, “menos severa que en 2019, pero claramente significativa”, así como una “presión alcista sobre el tipo de cambio por menor oferta privada de divisas, y riesgo de reaceleración inflacionaria, moderada si el gobierno pierde capacidad de intervención efectiva”.
A su juicio, con la salida de Chevron como oferente directo, el mercado cambiario también se afecta porque “el flujo de divisas regresará a un esquema liderado por Pdvsa y el BCV, lo que reduce la transparencia y eficiencia operativa, incrementa la presión sobre el tipo de cambio, y obliga al gobierno a sostener el equilibrio cambiario a través de canales menos directos”.
En esa misma línea, el presidente de Fedecámaras, Adán Celis, señaló que solo en el caso de Chevron, “participaba con casi unos 200 millones de dólares, que se vendían mensualmente en ese mercado”.
En su opinión, “hay que separar la política de la economía”, porque “cuando tú afectas una empresa, afectas el conjunto, por eso es que es tan fundamental que ninguna de estas medidas vaya contra la estabilidad del mercado y la estabilidad de los procesos económicos en el país”, que pudieran generar desempleo si las transnacionales energéticas cesan operaciones en el país.
Sin embargo, Celis coincide con el presidente de Datanálisis, al indicar que el sector empresarial venezolano ha demostrado su capacidad de resiliencia para enfrentar los desafíos económicos, por lo que asegura que “nosotros desde el sector privado, apoyaríamos cualquier tipo de iniciativa que vaya hacia la sustitución de esa producción de Chevron que es tan necesaria para el país”.
“Ya hay algunas empresas que están en los campos, que son parte de muchos de los consorcios. Ahí hay oportunidades también para las empresas nacionales, pero como digo: En conjunto con Pdvsa, tal vez pudieran asumir parte de esa producción que está dejando Chevron”, sugirió el presidente de Fedecámaras, al ratificar que para avanzar en este punto se requiere un marco regulatorio sólido, que genere confianza a los inversionistas.
Indicó que en el mercado internacional también hay otros actores que pueden estar interesados en petróleo venezolano, “como el mercado chino, que está en esos momentos llevándose parte de la producción hoy en día del país”.
Por su parte, la economista jefa de la firma Síntesis Financiera, Tamara Herrera, recalcó que el impacto económico “ya se siente desde abril”, producto del retorno de la máxima presión de la administración Donald Trump hacia Venezuela.
“Esto es desde el momento que se le prohibió a Chevron el pago de regalía de manera que no puede entonces, vender las divisas en el mercado cambiario privado, para obtener los bolívares con los cuales se le pagan la regalía. Eso en la práctica, implica no solo la virtual parálisis que ya está en curso de ese suministro de divisas, sino que además, obviamente no puede exportar y explica que parte de los embarques hayan pasado a ser devueltos y exportados por Pdvsa”, puntualizó Herrera.
Posibilidad de una nueva licencia
Según información de la agencia de noticias Bloomberg, la administración Trump estaría evaluando otorgar una licencia a Chevron parecida a la que tenía antes de octubre de 2023, en la que solamente le permitía realizar mantenimiento mínimo de operaciones esenciales y proteger sus activos en Venezuela.
De darse esta nueva licencia, Tamara Herrera augura que “ratifiquen esta dureza y va a formalizar esta situación, que es un retorno al marco regulatorio como el que regía antes de la licencia 41”.
En ese sentido, Adán Celis aseveró que tienen información de que todavía hay discusiones en Washington sobre este tema. “Tal vez, haya una licencia intermedia, que pudiera producirse en las próximas horas”, dijo.
Y aunque Luis Vicente León también considera que se podría emitir una licencia de mantenimiento para Chevron, dejó claro que de ser así, “esta no cambiaría el estatus actual: No permitirá exportar, perforar, pagar ni cobrar deuda al gobierno venezolano”.
Por el contrario, “si cambia la naturaleza del escenario, pasando de una fase de salida operativa a una de preservación de activos, puede interpretarse como una forma de ganar tiempo mientras se redefine la política energética de EE.UU., posiblemente una vez superada la traba parlamentaria actual”.









