Los escenarios económicos para Venezuela no son nada favorables, principalmente, para los trabajadores en cuanto al cobro de sus remuneraciones y capacidad de compra a la hora de cubrir sus gastos de bienes y servicios, producto de la aceleración de la inflación y la inestabilidad de la economía en general.
Así coinciden el economista José Guerra, miembro del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), y el empresario Iván Acosta, director general de PGA Group, quienes apuntan a que para el segundo semestre de 2025 el sector privado podría ajustar las remuneraciones, pero advierten que seguirá siendo insuficiente para equilibrar el poder adquisitivo de los trabajadores.
«Las remuneraciones no van a mejorar porque la tasa de inflación está acelerándose fuertemente, agresivamente con la devaluación, por lo que no creo que el gobierno vaya a aumentar el salario. En el sector privado sí lo van a aumentar, pero no creo que sea en una magnitud suficiente para compensar los niveles de inflación. De manera tal que lo que vamos a ver es una caída de los salarios reales en el segundo semestre», señaló que Guerra.
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En ese misma línea, Acosta recalcó que la inflación podría cerrar el 2025 cerca de 200%, por lo que estima que «es posible que los salarios en bolívares aumenten sólo 50%», mientras que en dólares se eleven «alrededor de 7% y 10%» entre julio y diciembre de 2025.
Sin embargo, «combinando lo que yo te ajusté en dólares y combinando esta recuperación en bolívares, al final es notorio que las personas van a tener una pérdida en términos de capacidad de compra, porque no va a llegar ni por vía de dólares, ni por vía de bolívares, a tener la misma capacidad de compra que tenía al final de diciembre», dijo el director general de PGA Group.
Enfatizó que «este año los trabajadores vamos a tener pérdidas en términos reales. Es decir, vamos a tener mejoras en términos nominales, pero sí pérdidas en términos reales y eso va a impactar definitivamente en el consumo» de los venezolanos.
Acosta recalcó que los expertos ya están hablando de «decrecimiento económico» por alrededor del 3% para este año. «Cuando hablas de un decrecimiento económico, eso va a tener una implicación en la capacidad real de recuperación del salario con relación al año anterior».
Asimismo, comentó que más allá de ajustar o no las remuneraciones de los trabajadores del sector privado, hay un riesgo para las empresas: el desempleo porque «es posible que las compañías tengan que reducirse en una condición económica desfavorable».
Ingreso promedio ronda 250 dólares para el sector privado
De acuerdo con los datos del OVF, hasta el primer trimestre de 2025 el promedio general de las remuneraciones en Venezuela era de 237 dólares al mes para los empleados del sector comercio y servicios, «que agrupa el 60% de la fuerza trabajadora en el país», indicó José Guerra.
«En el caso de los gerentes, en promedio, el salario mensual se ubicó en 531 dólares mensuales, los profesionales 640 dólares y los obreros u operarios, 217 dólares. En términos de poder adquisitivo, esas remuneraciones cayeron 1,4% con respecto al primer trimestre de 2024», aseveró.
Para Iván Acosta, hablar de un promedio de las remuneraciones en Venezuela «es bastante complejo» porque no todas los estados, regiones, empresas o industrias son uniforme ni crecen o pierden de la misma manera.
«Lo que sí es cierto es que los valores mínimos de pago en las zonas productivas del centro del país (Caracas, Miranda, Aragua y Carabobo, La Guaira),pueden estar entre 250 o casi 300 dólares mensuales», añadió el también director de Venamcham.
Explicó que lo que ha pasado en Venezuela es que el esfuerzo general, tanto del sector público como el sector privado, «ha sido en mejorar los ingresos de las personas, pero esa mejora en los ingresos está basada fundamentalmente en la desalarización de esos ingresos. Es decir, en la disminución máxima de lo que son los costos asociados a esos ingresos porque en Venezuela, nuestro nivel productivo, de eficiencia industrial o empresarial, no permite que con nuestros costos y nuestros gastos podamos pagar el costo de la Ley del Trabajo, que es muy costosa, para lo que son las empresas privadas y públicas. Por lo tanto, eso ha hecho que se desalarice, que se le quiten atributos a los ingresos de los trabajadores».
Pago de bonificaciones
En los últimos años, el pago de las bonificaciones se ha convertido en un elemento adicional para complementar el salario mínimo de los trabajadores, que desde desde marzo de 2022 se mantiene congelado en 130 bolívares mensuales, menos de 2 dólares a la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV).
Según datos del OVF, en el caso del sector privado, «el 70% de los trabajadores del sector comercio y servicios gana menos de la canasta alimentaria» que supera los 500 dólares. «Es decir, no alcanzan las remuneraciones», sostuvo José Guerra.
Lo mismo ocurre para los trabajadores del sector público, que apenas el salario integral llega a los 160 dólares mensuales, indexados a la tasa del BCV.
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Guerra detalló que el pago de las bonificaciones «los trabajadores las reciben tanto en dólares como en bolívares. Eso depende de las empresas, aunque generalmente lo pagan en bolívares a la tasa equivalente del Banco Central de Venezuela».
Por su parte, Iván Acosta, declaró que «hay una mezcla muy compleja» en cuanto al pago de las bonificaciones. «Hay unos bonos que son nominados en bolívares y pagados en bolívares. Otros que son nominados en dólares y pagados en efectivo en dólares. Sin embargo, actualmente con las limitaciones que hay para el acceso a las divisas, las empresas y los trabajadores han ido migrando hacia los bolívares», describió el CEO de PGA Group.
En cuanto al monto del pago de las bonificaciones de los trabajadores, comentó que depende de cada empresa y sector al que se decide.
«Por ejemplo, hay compañías que el tema de la alimentación está alrededor de 100 dólares, además de lo que establece el gobierno, de los 40 dólares, lo complementa con un poco más alrededor de 100 dólares. Hay otras que, por ejemplo, el tema de transporte es asociado más o menos a 50 dólares al mes», indicó Acosta.
Añadió que también hay bonificaciones que son de asignación de uso libre, que depende de lo que establece cada empresa para pagarle sus remuneraciones a los trabajadores y «eventualmente competir con relación a otras industrias u otras empresas».
No obstante, el estratega organizacional dejó claro el problema del pago de las remuneraciones «ni siquiera es bolívares-dólares o dólares-bolívares, costos, no costos. Es un problema que atenta contra la base fundamental que es el trabajo, la estabilidad y eventualmente ganar o no perder, digamos, territorio con relación al empleo y a tu capacidad de compra, entonces la situación está a otro nivel».
Insistió en que «el problema no tiene que ver con tener un valor económico, tiene que ver con un elemento fundamental que es el empleo, porque si las compañías empiezan a vender menos, los volúmenes empiezan a ser distintos y se tranca la rueda económica. Eso hace que las empresas que iban a abrir ya no abran. Empresas que tenían un tamaño, no contraten; empresas que pensaban expandirse no se expandan. Eso atenta al empleo. ¿Y qué pasa en un mercado que no crece? En términos económicos, hay más oferta que demanda y eso termina bajando el precio del valor del trabajo. Por lo tanto, los salarios son más bajos».









