El economista y calificador de riesgo, Leonardo Buniak, proyecta que la economía venezolana entrará en una fase de estabilización cambiaria antes de que concluya el año 2026. Según el especialista, el incremento en la oferta de moneda extranjera, impulsado por el levantamiento de restricciones financieras al Banco Central de Venezuela y nuevas negociaciones internacionales, permitirá que el diferencial entre el tipo de cambio oficial y el paralelo experimente una contracción significativa.
“La expectativa de cierre de la brecha cambiaria para finales del año 2026 pueda inclusive llegar a un 10% o por debajo de ese nivel”, afirmó Buniak, en el evento «Blindaje 360: Más allá de la ciberseguridad», celebrado en el Salón Watson de la Torre IBM en Caracas.
Destacó que la flexibilización operativa del sistema bancario público será fundamental para alcanzar este objetivo: “Este levantamiento del veto financiero al Banco Central va a permitir que veamos ya subastas no cada 15 días, sino subastas que pueden ser en las próximas semanas incluso interdiarias”.
Para el economista, la reducción de la brecha no dependerá únicamente de la oferta de dólares, sino de un manejo riguroso de las cuentas públicas. Subrayó que el éxito de la política cambiaria está atado a la capacidad del Estado para contener el gasto innecesario y evitar desequilibrios que alimenten la inflación.
Financiamiento multilateral y flujo de caja
El soporte técnico de esta estabilidad cambiaria reside en el reingreso de Venezuela al sistema financiero global. Buniak reveló que el avance en los diálogos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) abre las puertas a recursos de emergencia que darían oxígeno a las reservas internacionales y al flujo de caja del Estado.
“Venezuela ya se garantiza acceso a los derechos especiales de giro e incluso a un crédito de emergencia al cual tenemos derecho por ser miembro signatario del Fondo Monetario. Un crédito de emergencia que puede llegar a los 6.000 millones y los derechos especiales de giro cercanos a los 5.000 millones”, detalló el economista, subrayando que este capital es vital para fondear el mercado de divisas de manera constante.
Expansión del PIB impulsada por energía
Más allá del control cambiario, el desempeño macroeconómico presenta cifras de crecimiento de doble dígito para el cierre de 2026. La tesis de Buniak sostiene que la inestabilidad en los corredores energéticos del Medio Oriente, como el estrecho de Ormuz y el canal de Suez, ha forzado a las potencias occidentales a buscar proveedores más cercanos y confiables.
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“La industria petrolera occidental, la norteamericana y la europea, ha iniciado un proceso de deslocalización que no es otra cosa que sacar petróleo o comprar petróleo en países más cercanos o en países amigos. Y ahí entra entonces Venezuela con su relación actual con los Estados Unidos como una suerte de capital de la seguridad energética global”, argumentó.
Bajo esa premisa, el economista estima que el país cerrará este año produciendo entre 1,3 y 1,4 millones de barriles diarios, lo que empujaría el PIB hacia un crecimiento de entre 13% y 16%.
Asimismo, detalló que el crecimiento será integral y afectará diversas áreas de la economía nacional: “Sectores económicos como el de la construcción, el sector inmobiliario vinculado a las zonas petroleras, el sector metalmecánico y el sector químico van a verse muy beneficiados”.
Por otra parte, destacó que las regiones de Oriente, Occidente y el estado Zulia experimentarán una reactivación directa por los encadenamientos de la industria energética.
Salarios y la ruta de la dolarización formal
Buniak abordó la urgencia de recuperar el poder adquisitivo mediante una gestión fiscal disciplinada. Aunque reconoció que la aspiración social se sitúa en un salario mínimo de 100 dólares, advirtió que la masa crítica de beneficiarios —estimada en 8 millones entre empleados públicos y pensionados— requiere una erogación de 10.000 millones de dólares que el Estado aún debe estructurar.
Como solución estructural para frenar la inflación y reactivar el crédito bancario, propuso formalizar el uso del dólar: “Si no se logra recuperar la confianza en el bolívar, una alternativa es avanzar a un proceso de dolarización que de facto va a eliminar la brecha cambiaria. La banca venezolana, usando su base patrimonial y los niveles de liquidez que están represados en el Banco Central, podría por tramos llegar a prestar hasta 34.000 millones de dólares”.
Reactivación del crédito bancario
Uno de los puntos más destacados por Buniak fue el potencial de recuperación del sistema financiero nacional. En ese sentido, aseguró que, al lograrse la estabilidad cambiaria o avanzar hacia una dolarización formal, desaparecerían las presiones que hoy obligan a mantener un encaje legal elevado, permitiendo que los fondos represados regresen a la economía productiva.
“El crédito bancario está represado y podrá crecer de manera muy importante. Si Venezuela logra bajar el encaje legal a niveles normales como es internacionalmente, la banca venezolana, usando su base patrimonial y los niveles de liquidez que están represados en el Banco Central, podría por tramos llegar a prestar hasta 34.000 millones de dólares”, enfatizó el especialista.
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