El incremento de dólares a la economía venezolana, reportado recientemente por el Departamento de Estado de Estados Unidos, no representará una disminución en la adopción de criptoactivos ni de la moneda estable USDT. Especialistas en economía digital y finanzas coinciden en que la ausencia de infraestructura bancaria para procesar divisas, las limitaciones logísticas del efectivo y la consolidación de la tecnología blockchain como mecanismo de pago transfronterizo garantizan la coexistencia de ambos sistemas en el mercado nacional.
Kevin Hernández, asesor en economía digital y Growth Marketing en Ibis, sostiene que el flujo de divisas físicas choca con una estructura financiera nacional que no permite transacciones interbancarias ni créditos en moneda extranjera. Para el analista, esta limitación técnica fortalece el uso de activos digitales.
«Venezuela no tiene una buena infraestructura para manejar dólares. El uso de estas divisas electrónicas, lejos de reducir el uso de USDT lo está aumentando. Si tú quieres pagar una nómina en divisas es mucho más probable que vayas a elegir USDT a dólares efectivo, porque el dólar efectivo trae ciertas complicaciones logísticas y no existe la posibilidad de generar esas transacciones de nómina con divisas dentro del sistema bancario del país», afirmó Hernández.
El especialista añadió que el USDT ha comenzado a funcionar como una unidad de cuenta para el sector comercial ante la pérdida de funciones del bolívar: «El venezolano piensa en dólares porque el bolívar perdió su uso como unidad de cuenta debido a la inflación. Actualmente la gente sabe que tenemos una referencia oficial que es el dólar del Banco Central de Venezuela y tenemos una referencia que es el costo que puede tener el USDT en otras plataformas».
Asimismo, añadió que «el USDT está empezando a ser la unidad de medida para muchos negocios en términos cambiarios porque es la forma de obtener divisas con menor incertidumbre».
Por su parte, Jan Domínguez, CEO de la firma CMR Capital, señaló que la adopción de criptoactivos en el país responde a una conducta masiva derivada de la necesidad financiera y no solo de la innovación tecnológica.
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Estima que uno de cada diez venezolanos transa o posee este tipo de activos: «Venezuela es un laboratorio cripto en caliente porque llegó a estos temas no por innovación tecnológica, sino por necesidad. Por eso las personas lo entienden, lo usan y lo adoptan como una disciplina y conducta normal, común y masiva».
«Sea cual sea la política comercial que se instaure en el país en los próximos meses, creo que muchos comerciantes y empresas ya han entendido esta tecnología y la han adoptado como un mecanismo común y diario», explicó Domínguez.
Seguridad jurídica y normativa contable
Respecto a la transparencia y el marco legal, Domínguez indica que desde el año 2018 el país cuenta con más de 50 normas que rigen la materia, complementadas por directrices contables vigentes.
«Desde el 15 de febrero del año 2020, la Federación de Colegios de Contadores Públicos de Venezuela emitió el BA VEN-NIF número 12, donde ahora tenemos norma contable adaptada para que los contadores puedan tener criterio de reconocer, medir, presentar y revelar la tenencia de criptoactivos propios», apuntó.
Hernández advierte que, para una mayor formalización, es necesario superar el actual esquema de control que limita la oferta a pocas casas de cambio autorizadas.
«Actualmente nada más hay dos casas de cambio, es un ecosistema muy pobre oficial en Venezuela y otras plataformas no pueden desarrollar mejores productos porque necesitarían integración con el sector bancario. Dar la posibilidad de que otras empresas quieran invertir aquí para que el ecosistema se enriquezca», precisó.
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