El campo venezolano continúa evolucionando pese a las dificultades económicas del país y en ese contexto surge Agriequip C.A, una empresa ensambladora de implementos agrícolas y de homologación de maquinarias pesadas para la optimización de la producción primaria en el país.
«Somos una ensambladora de implementos agrícolas. Actualmente, ensamblamos en nuestra planta de Tinaco (estado Cojedes) la máquina Bernandin de origen argentino. Seguimos construyendo máquinas, pero nuestro principal fuerte es que nosotros homologamos las máquinas, de acuerdo con la necesidad del campo venezolano», dijo Rafael Carmona, fundador y CEO de la compañía.

Además, según Carmona, también están enfocados en las áreas de consultoría, investigación, desarrollo e innovación de agromaquinas para comercialización en el mercado agropecuario venezolano.
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Detalló que las máquinas que está importando Agriequip son de origen surcoreano pero las traen a través de su casa matriz en México. «Son tractores de diferentes gamas, desde los 50 hasta 100 caballos de fuerzas. Próximamente, vamos a traer a través de homologaciones también, el de 140 caballos de fuerzas», indicó.

El reto es ensamblar en Venezuela
Para el CEO de Agriequip, el reto que tienen a mediano y largo plazo, es lograr ensamblar los tractores y maquinarias agrícolas en Venezuela. «Pero eso es un proceso que va de la mano con el financiamiento que se le dé al agricultor o agroproductor venezolano. No es un proceso de inmediato porque los costos de producir las máquinas son considerables», precisó Carmona.
Asimismo, enfatizó que todas las máquinas homologadas por parte de Agriequip van directamente al productor, bajo un riguroso protocolo. «Nuestra metodología consiste en investigar lotes de terrenos, sus condiciones de suelos, clima y cultivo a implantar. De esta manera registramos el tipo de labor, máquina a utilizar en el cultivo por año, por finca y por metas a cumplir», acotó.

La homologación de las máquinas van de la mano de las condiciones tropicales del país, «ya que el tipo de labores, las horas trabajadas por año, los costos de uso del tractor y del implemento depende de cada finca, de cada sistema de trabajo», agregó Carmona.
«Una vez alcanzados todos estos factores, trabajamos en completar la nomenclatura de la formula I+D+i, que consiste en innovar con el resultado o la agromaquina obtenida, adaptada a cada sistema de producción y sus fines de uso», sostuvo.
Comentó que para que este proceso ocurra el agroproductor no es solo un cliente, sino un aliado de Agriequip. «De tal manera que entramos en el proceso de entrenamiento al cliente (training know), donde le mostramos los costos fijos y variables para el valor depreciativo de la maquina. Este es el background o verdadero valor para nosotros como empresa de agromaquinas en Venezuela».
Insistió en que no se puede sacar el valor apreciativo de una maquinaria, si no se homologa antes. «Además, tienes que entrenar al cliente para que él comprenda cuál es el costo de inversión que va a tener y cuáles su reintegro en el tiempo, en beneficio de lo que invirtió en esa máquina».
Otro ejemplo que puso es que si un cliente compra una máquina que cueste 60.000 dólares, «debe tener un retorno de esa inversión, pero también debe considerar los factores de mantenimiento, operarios y las condiciones donde las vas a operar. Entonces, tiene que configurar esa máquina, esos equipos a la necesidad real del productor para eficientizar la producción».

Uno de los aspectos fundamentales en la administración de la maquinaria agrícola, de acuerdo con Carmona, es conocer cuánto es el costo de una hora de uso del tractor, cuánto es el costo de una hectárea de rastra en labranza convencional o el costo de la adecuación de tierras en sistemas de labranza mínima o en siembra directa y cuáles equipos se utilizan o sre van a utilizar.
Ensambladoras de maquinarias agrícolas
El presidente de Agriequip explicó que la única ensambladora de maquinarias pesadas agrícolas que queda en Venezuela es Veniran Tractor, que fabrica a través del convenio Irán-Venezuela. «El promedio de máquinas que están sacando son 10 máquinas por mes, en caballaje intermedios. Es decir, tractores de 75, 50, 120 y 140 caballos de fuerzas».
Añadió que, anteriormente en el país, habían cuatro convenios para fabricación de maquinarias pesadas agrícolas, de las cuales sólo queda el de Irán-Venezuela. Sin embargo, todavía están las instalaciones de las ensambladoras de los convenios Bielorrusia-Venezuela y Argentina-Venezuela, que fabricaban tractores y maquinarias de diferentes gamas para producción agrícola.
«También hay otras pequeñas fábricas de implementos, no de tractores, que son producto de lo que anteriormente eran las grandes corporaciones o empresas nacionales que existían en Venezuela y que no pudieron continuar por el problema costo y divisas», afirmó.
Venezuela debe actualizarse tecnológicamente
Rafael Carmona apuntó que las maquinarias e implementos utilizados en la actividad agrícola necesitan “actualizarse tecnológicamente en Venezuela». Dijo que, según un censo realizado en 2022 por Fedeagro, se estima que 95% de los tractores ya habían superado su vida útil y en el país se necesitan 80.000 nuevas unidades, 20.000 asperjadoras y 15.000 sembradoras para modernizar y consolidar la producción agropecuaria en Venezuela.
A su criterio, uno de los retos que definitivamente debe asumir Venezuela es «sustituir la vieja población desconfigurada e ineficiente por una flota de maquinarias suficiente y de calidad, donde es imprescindible sumarle un adecuado financiamiento que se ajuste al sector agropecuario para que las actividades de producción se puedan realizar bien».









