Alcanzar la meta de producción petrolera de 1,3 millones de barriles diarios hacia finales de año, proyectada por el gobierno de Delcy Rodríguez tras una intensa apertura al capital extranjero, presenta severas dificultades operativas, financieras y regulatorias.
Aunque la producción experimentó una recuperación, estabilizándose entre 1,21 millones y 1,25 millones de barriles por día y se ha avanzado en la firma de decenas de acuerdos con empresas que no necesariamente son las grandes compañías del sector de hidrocarburos global, diversos análisis y datos del sector sugieren que el tramo final para consolidar y sostener los 1,3 millones enfrenta obstáculos críticos casi que imposibles de superar solo en aproximadamente dos meses y medio, Tal y como se describe en el semanario Exclusivas Económicas.
-Estancamiento y desfase entre contratos y barriles reales: La producción mostró signos de estancamiento. La estrategia oficial de suscribir hasta 105 contratos definitivos mediante los nuevos Contratos de Participación Productiva de Hidrocarburos (CPPH) no se traduce de forma inmediata en crudo extraído. El examen real de la industria ocurrirá cuando los compromisos de inversión se transformen en infraestructura activa.
-Deterioro estructural de la infraestructura: Las instalaciones de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) sufren las secuelas de años de desinversión y falta de mantenimiento. Las paradas operativas, los apagones y los incendios recurrentes en refinerías clave, como el complejo de Cardón, limitan la capacidad de procesamiento y refinación continua.
-Crisis del sistema eléctrico nacional: La extracción y el transporte de crudo dependen críticamente de la energía. Pese a los planes gubernamentales para incorporar prontas mejoras al parque térmico en el último trimestre, el sistema eléctrico general continúa operando bajo una profunda inestabilidad que afecta directamente los campos petroleros.
-Complejidad del crudo de la faja del Orinoco: La gran mayoría de las reservas venezolanas corresponden a crudo extrapesado. Su explotación requiere tecnologías costosas de recuperación térmica o química, así como una disponibilidad constante de diluyentes (nafta o crudo ligero) para poder movilizarlo y comercializarlo, una capacidad técnica que aún no está totalmente restituida.
-Incertidumbres legales en el nuevo marco fiscal: Expertos legales han advertido que la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos mantiene ciertos desincentivos. Elementos como las cláusulas de reversión de activos no compensadas y el hecho de que el arbitraje internacional sea una opción regulada y no un derecho automático para el inversionista siembran dudas entre los operadores que deben aportar capital a largo plazo.
En conclusión, la abundancia de reservas en el subsuelo no equivale de forma automática a capacidad productiva inmediata. Superar la barrera de los 1,25 millones de barriles por día de manera sostenible demanda resolver primero los cuellos de botella de los servicios públicos básicos y consolidar inversiones.
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