Ante un panorama de creciente preocupación por la seguridad y la libertad de sus miembros, dirigentes sindicales han optado por descartar las movilizaciones de calle, al menos en lo que resta de año. La decisión, que surge tras diversas reuniones y análisis internos, se basa en el temor a «las represalias y persecuciones por parte de la administración de Nicolás Maduro», lo que ha impulsado a las organizaciones a buscar estrategias de lucha «más creativas» y menos frontales.
Arnaldo Méndez, secretario general de la Federación de Trabajadores de la Salud y Clínicas Privadas, explicó que la prioridad es generar conciencia en el movimiento sin exponerlos a riesgos innecesarios: «Decidimos emprender una agenda de lucha en la que la principal acción es buscar una fórmula de cómo la gente empiece a entender o tener conciencia sobre los venideros procesos».
Enfatizó la necesidad de una «lucha más creativa y no una lucha frontal» usando la fuerza de las redes sociales para «agitar lo más que se pueda en la denuncia, en mantener los principios que siempre hemos mantenido, que es el salario, las prestaciones sociales, los contratos colectivos».
«Hasta ahora lo hemos hecho bien en el sentido de que dijimos que no nos arriesgáramos, que no fuéramos el saldo trágico y que desde nuestras locaciones más íntimas pudiéramos recoger las denuncias, hacerlas efectivas, crear nuestros videos y denunciando las violaciones, Eso sí, sin exponernos para que no nos pongan en esa histórica lista de perseguidos y repudiados”, aseveró.
Además, señaló que «el gobierno lo que anda buscando es fichas canjeables, esa es la verdad absoluta. Y entonces los dirigentes sindicales han sido las fichas más jugosas en este ajedrez.»
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Miedo y desunión
Para Ángel García, secretario de reclamos del Sindicato Nacional de Funcionarios Públicos, en el movimiento sindical “no hay una ruta y todo es más de lo mismo”. En ese sentido, agregó: «El reclamo lo hacemos y mucha gente se da cuenta de que lo hacemos. ¿Pero a quienes reprimen y llevan presos? A los de a pie».
García, quien a sus 65 años se considera un «gran luchador» social, admitió que incluso ha sentido temor: «Hasta miedo me da, y el miedo es libre”.
Por otra parte, calificó la “fragmentación” del movimiento sindical venezolano como un obstáculo para la acción unificada. «El movimiento sindical aquí en Venezuela, los gremios de verdad no están unidos. Muchos, y que se han vendido, no lo sé… Pero el gremio aquí en Venezuela no es unido, educación está a un lado, salud está a un lado, transporte está a un lado. Entonces, mientras no hay un gobierno sindical, no habrá resultados.»
Sin intervención política
Carlos Pinto, presidente de la Asociación de los Trabajadores, Jubilados y Pensionados del Sector Construcción, subrayó la importancia de la organización interna de los trabajadores y la unificación de las fuerzas sindicales.»Cuando no se llama en Venezuela al fortalecimiento, a amalgamar todas las instituciones, todas las organizaciones sociales y sindicales para establecer una fuerza y una voz única que pueda tener cada federación y cada sindicato, lamentablemente no es posible salir a la calle».
Advirtió que la división «demuestra la debilidad y el gobierno juega con eso”. Hizo hincapié en la independencia del movimiento sindical frente a los partidos políticos que «querían que el movimiento sindical hiciera lo que la dirigencia política le diera la gana hacer con el movimiento».
«La política tiene que utilizarse fuera del movimiento sindical. Un dirigente sindical no le puede preguntar a un trabajador a qué tendencia política representa usted para yo atenderlo. Eso no puede ser, eso es ilegal, es inconstitucional y no se justifica por ninguna razón que se utilice la política para asumir la defensa de los trabajadores”, puntualizó.









