La producción de calzados en Venezuela tiene una tradición de décadas. La calidad del diseño y los materiales siempre han sido un punto de honor para los fabricantes. No obstante, está industria se ha visto afectada por una serie de elementos que la ha llevado a satisfacer menos del 20% de la demanda con una producción de entre 8 y 11 millones de zapatos al año.
El máximo histórico de la manufactura de este rubro fue hace 25 años cuando se producían 55 millones de pares anuales, una cifra que le permitía cubrir 80% del consumo de calzados en el país; mientras que el restante 20% eran productos importados.
Tony Di Benedetto, presidente de la Cámara Venezolana del Calzado (Cavecal), explica que en las últimas dos décadas la industria de calzado ha registrado una caída progresiva de 80% de su producción, debido a la contracción del mercado, la crisis económica, los efectos postpandemia de la COVID-19, el bajo poder adquisitivo del venezolano, y el aumento de las importaciones.
«Lamentablemente las proporciones están inversas. Hoy por hoy el consumo en Venezuela más o menos está entre los 85 a 90 millones de pares de zapatos, de los cuales el 15% o 16% lo cubre la producción nacional y lo demás es importación, contrabando, etc», apuntó.

Sin embargo, acotó que las ventas de zapatos han aumentado con el pasar de los años en el país, principalmente por los bajos precios que ofrecen sobre los calzados importados.
“Hace 25 años el consumo de calzado en el país rondaba los 70 millones de pares zapatos, pero en vista del incremento de los productos importados, hoy supera los 85 millones”, indicó el presidente de Cavecal durante un recorrido por la planta de fabricación de zapatos de Full Time, ubicada en Ruiz Pineda, al suroeste de Caracas.
Mientras algunos trabajadores de la planta colocaban pega en las suelas y otros cocían las partes de un zapato para darle forma, Di Benedetto aseguraba que en Venezuela se siguen vendiendo zapatos, pero el protagonismo no lo tiene el calzado de fabricación nacional, pues calidad hace que sea más costoso.
“En promedio ronda entre 40 y 150 dólares, dependiendo de la marca, el modelo y la tienda…Ha bajado muchísimo la demanda del consumo del producto nacional, mientras ha aumentado el consumo del calzado importado porque los precios han sido muy asequibles… La gente se va por la disponibilidad que tenga en el bolsillo y la calidad va a un segundo plano», apuntó.
De Italia pero con alma venezolana

Toda esta situación no ha afectado en nada al ánimo de Michel Tini, dueño de Full Time, una marca de calzado venezolana con más de 50 años de trayectoria en el país. Nacido en Italia, recordó que llegó Venezuela cuando tenía 21 años. «Y aquí estoy todavía, porque amo Venezuela», resaltó. Esa es la razón principal por la que -pese a los “muchos inconvenientes” que han enfrentado- continúa apostando a la industria nacional.
Sentado en su oficina asegura que durante muchos años la materia prima era 80% producción nacional, pero “debido a los muchos problemas, ya no hay tantas fábricas de suelas, de plantillas o de piel. Nos abastecemos un poco con Colombia y por muchos años también con material de Italia”.
Contó que el sistema de producción de calzados en el país “es muy antiguo”. De hecho, en la plata de Full Time, un galpón amplio dividido por los diferentes departamentos de producción junto a las maquinarias, el trabajador con menos experiencia tiene 15 años de antigüedad dentro de la empresa; mientras que otros superan hasta los 30 años. Y es que ahora encontrar personal calificado es “muy difícil”, según dijo.
Producción cayó 10% en lo que va de 2025, pero con excepciones
En lo que va de 2025, la fabricación nacional de calzado cayó más de 10% en comparación al mismo período de 2024, según datos de Cavecal, cuya expectativa es que para el segundo semestre se logre recuperar un poco la actividad como ocurrió el año pasado.
Si bien la cámara registró este descenso general de producción, hay empresas que sí han podido ir recuperando su producción. El director gerente de Full Time, Vito Calo, señaló que la capacidad instalada de la empresa es para producir 2.000 pares de zapatos diarios y actualmente producen 600. Y si bien representa una sexta parte, considera que ha habido una recuperación.

“Esos 2.000 pares diarios los producíamos entre 2005 y 2013. Después fuimos bajando y bajando, aunque ahora, gracias a Dios, del 2021, 2022, 2023, 2024, con los planes escolares del Estado, hemos ido recuperando la producción como empresa, entre 20% y 25%”, señaló.
Durante la visita la visita a la planta, Calo mostró el proceso de producción de zapatos: “Inicia con lo que es el almacenamiento de la materia prima, que pasa el departamento de cortado con modelos preestablecido, área de costura, estructura interna que incluye la punta, talón, para después ser forrado y pasar a la capellada que es el corte. Después, entra al proceso de manovía o montaje, que es donde se hace el pegado de suela, quemada de hilo, trenzado, pulido y envase”.
Tini explicó que hoy en día para este proceso se aplica “la lógica de la inversa. Los costos muchas veces no se sacan sumando, a veces se sacan restando. Tengo un precio de venta y veo como me adapto a eso (…) Antes, por lo menos, teníamos la producción que bajaba los costos, ahora a producción es muy baja, los gastos fijos son muchos, pero ahí estamos. Por lo menos tenemos la luz prendida todavía”.
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En cuanto a la cadena de distribución y ventas de calzados, Di Benedetto comentó que hay fabricantes que distribuyen su marca a otros proveedores o tiendas que también son productores. “Todo depende de la empresa, eso varía en el mercado”, indicó, al tiempo que recalcó que el grueso de la producción nacional se concentra en zapatos escolares, botas de seguridad y calzados casuales.
Para Tini, hoy en día para este proceso se aplica “la lógica de la inversa. Los costos muchas veces no se sacan sumando, a veces se sacan restando. Tengo un precio de venta y veo como me adapto a eso (…) Antes, por lo menos, teníamos la producción que bajaba los costos, ahora a producción es muy baja, los gastos fijos son muchos, pero ahí estamos. Por lo menos tenemos la luz prendida todavía”.
En cuanto a la cadena de distribución y ventas de calzados, Di Benedetto comentó que hay fabricantes que distribuyen su marca a otros proveedores o tiendas que también son productores. “Todo depende de la empresa, eso varía en el mercado”, indicó, al tiempo que recalcó que el grueso de la producción nacional se concentra en zapatos escolares, botas de seguridad y calzados casuales.
Exhortan al Ejecutivo a controlar el exceso de importación y reducir los impuestos
El presidente de Cavecal ratificó que la solicitud que han elevado al Ejecutivo en las mesas de trabajo que han tenido con varios ministerios, que es generar igualdad de condiciones entre los productos importados y los productos hechos en Venezuela, así como ampliar la capacidad crediticia en el país.
«Por ejemplo, vemos que los aranceles que tienen los países vecinos están sobre el 35% y nosotros estamos en el 22% y eso es una desventaja para la producción nacional», dijo Di Benedetto.

Considera que es importante que el Estado pueda atender la situación de contrabando de zapatos en Venezuela, que «nos tiene muy afectado. No lo tenemos cuantificado, pero el contrabando también es por la falta de cumplimiento de reglamento de lo que es el comercio. Hemos hablado con Sencamer que muchos productores compran un producto y no saben de qué está hecho, quién lo trae ni cómo ingresó al país».
Por el contrario, la industria de calzado nacional debe cumplir con todos y cada uno de los reglamentos. «Estar en la formalidad tiene un precio, mientras que la irregularidad es lo que nos está afectando mucho».
Además del exceso de importación de calzados y las desventajas en los precios, “el contrabando de calzados es lo que más nos afecta porque independientemente de los precios, que ya son económicos, son productos que no pagan aranceles como deberían pagarlos. El daño que le hacen al mercado nacional es muchísimo mayor y eso se refleja en la baja demanda sobre el producto hecho en Venezuela”, sostuvo Di Bendetto.
Michel Tini aboga por que el Ejecutivo pueda “quitarnos todo ese poco de impuestos que tenemos”, así como controlar un poco más la importación. “No es posible que un par de zapatos cueste 8 dólares en una tienda cuando a mí un par de suela me cuesta 7 dólares».
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